«Calquera pode verse no papel de coidador dun día para outro»

María Cobas Vázquez
maría cobas OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Navor Pereira, en su visita a la casa de María Álvarez y Manuel Seijo.
Navor Pereira, en su visita a la casa de María Álvarez y Manuel Seijo. SERGAS

El equipo de soporte para la atención domiciliaria de Ourense visita a los pacientes vulnerables

18 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace siete años Manuel Seijo sufrió un ictus que le dejó secuelas importante. Precisa acompañamiento constante y ahí está siempre su mujer, María Álvarez, que se convirtió en su cuidadora cuando el accidente cerebrovascular les cambió la vida para siempre. «El estaba xubilado e a min faltábame pouco. Tocábanos desfrutar da vellez pero veu isto», relata ella. No habla en tono lastimero ni resignado, tampoco se atisba enfado en sus palabras. «Cando pasou díxenlle ao meu marido: ‘hai que levalo o mellor que poidamos’», recuerda la mujer, de 75 años, que se define como una persona positiva. Él nunca pudo responderle, porque perdió el habla, «pero mantén os sentidos todos» y todavía le dice cosas con la mirada.

En los primeros meses tras el ictus Manuel no podía caminar (iba en silla de ruedas) y se alimentaba por una sonda. Ahora la situación es «bastante mellor», dice su mujer. A sus 84 años el hombre puede ir con ayuda de la cama al sofá o a la cocina. «Ten toda a parte dereita do corpo paralizada e a esquerda un pouco; o malo é que ao estar así un lado, o outro atrófiase», señala.

Con un 93 % de discapacidad, cuando precisa atención médica es el facultativo quien se desplaza a casa. Y lo mismo cuando toca analítica. Entonces es la enfermera la que va a su vivienda en Celanova (Ourense) para tomarle las muestras. Es algo que tienen cuando precisan, a demanda. Además, desde hace un año la pareja recibe la visita periódica del equipo de soporte para la atención domiciliaria de Celanova, formada por los enfermeros Navor Pereira y Lorena Vila. Esta misma semana Navor estuvo con María y Manuel. «Somos o enlace entre atención primaria e o domicilio. Intentamos acurtar eses camiños» explica. Y añade: «Moitas veces hai necesidades pendentes de cubrir que poden pasar como algo banal pero que melloran a calidade de vida da persoa inmobilizada, con algo tan sinxelo como que vaia con regularidade ao baño ou que non chegue a atragoarse evítanse moitas veces ingresos que no caso deses pacientes pesan moito no estado de saúde xeral».

Además de tomarle la tensión a Manuel o revisar que está tomando bien la medicación, Navor charla un rato con María. Pero no solo para saber más del paciente, sino de ella. «Moitas veces preocupámonos do paciente que está no seu domicilio cando a claudicación do coidador conleva o empeoramento da saúde destes», señala. Es por eso que la unidad impulsó un taller para personas cuidadoras en el que durante varias semanas se trataron diversos temas. María no se lo perdió. «Quedei encantada, porque a min isto pilloume sen saber nada. Cando o meu marido tivo o ictus eu só sabía poñer un termómetro», señala. «No curso faláronnos de moitas cousas: de alimentación, do que se pode comer coas medicacións, de solo pelviano e de saúde mental, que é moi importante», destaca María. Cree que toda la población debería estar formada en estas cuestiones, «porque calquera pode verse no papel de coidador dun día para outro, como me pasou a min».

María es consciente de la importancia del autocuidado. No renuncia a su paseo diario de una hora ni tampoco a las clases de gimnasia dos días por semana. «Os coidadores precisamos do noso tempo», destaca. En su caso cuenta con el apoyo de sus hijos, que viven cerca y acompañan a su padre cuando ella sale. Agradece las visitas del equipo porque se siente arropada. «Saben que o enfermo está atendido, así que preocúpanse sobre todo de min, de se me fai falta algo; e aconséllanme, porque cada cabeza é un mundo», apunta. Y de nuevo habla en positivo del servicio, para rematar: «Os maiores aportamos a esta sociedade e agora, no último da vida, paréceme moi ben que nola fagan máis fácil».

Un servicio que busca anticiparse a las necesidades de los pacientes y de sus cuidadores

En enero del 2023 comenzaron a funcionar los equipos de soporte de atención domiciliaria en el área sanitaria de Ourense, Verín y Valdeorras. Hay siete, cada uno integrado por dos enfermeras. Visitan a los pacientes vulnerables en sus domicilios o en las residencias de mayores que no disponen de personal médico ni de enfermería propios; y después reportan lo visto al centro de salud de referencia. Hablan de cuestiones sanitarias pero también de otro tipo como si tienen actualizada la dependencia, si precisan apoyo social o si el cuidador tiene alguna carencia. Muchas veces esa visita rutinaria permite detectar pequeños problemas que al ser abordados de manera prematura evitan ingresos hospitalarios. «Tratar al paciente en su domicilio es el lugar ideal», destaca Patricia Pazos, jefa de servicio del centro de salud de Celanova. Y también repercute en el propio cuidador. «Hablamos de un entorno rural con una población con cuidadores que suelen ser de edad avanzada y que no tienen medios para desplazarse al hospital», señala Pazos.

Trece meses después de su puesta en marcha, «a resposta é moi positiva», dice Lorena Vila. Y añade: «Ao principio había desconfianza acerca do noso servizo, pero agora á xente gústalle que vaiamos á casa. Os pacientes nótanse moi amparados».