Manuel G. Rosendo, jugador de parabádminton: «Yo no doy un volante por perdido. Los peleo todos»

OURENSE

Manuel G. Rosendo en As Lagoas
Manuel G. Rosendo en As Lagoas Santi M. Amil

El volantista del Athlos juega desde hace dos años y medio y ya compite con la élite internacional de su modalidad

18 dic 2023 . Actualizado a las 18:07 h.

Lo de Manuel G. Rosendo con el bádminton es un reencuentro. Tras probarlo como una disciplina más en su etapa en el colegio en la que ya se le daban bien los campeonatos locales, volvió hace dos años y medio a practicarlo. Le entró el gusanillo al llevar a su hermana a jugar a unos campeonatos escolares y una directiva del club Athlos, Nuria Fernández, lo animó a volver, indicándole que ahora hay muchas opciones con el parabádminton.

A Manuel le falta la mano izquierda, pero eso no ha sido un impedimento para desarrollar multitud de facetas, y una de ellas es la deportiva. «Una semana o dos después le mandé un mensaje para empezar; al principio casi no le daba al volante, pero voy mejorando y estoy muy contento», revela.

El bádminton no es su única actividad deportiva, pues también juega al fútbol y entrena a niños en el Santa Teresita. Sin embargo, comenta que su intención es dejarlo para centrarse en el bádminton. A sus 24 años, planea crear un equipo con sus amigos del barrio. Ya tienen nombre buscado: Rayo Veintiuno.

Aunque ya compite en torneos internacionales —en octubre viajó a Australia y quedó cuarto en la modalidad de dobles masculino SU5 en el Western Australia Parabadminton International 2023— Manuel G. Rosendo es modesto y afirma que todavía está en proceso para dominar la técnica de este juego: «Aprender de mayor es más complicado, pero poco a poco le voy dando bastante bien. Me motiva salir a la pista y enfrentarme con gente con la misma discapacidad que yo o muy parecida, viajar y conocer mundo. Estuve en Australia, en Baréin, Róterdam y ahora a Dubái».

El país árabe es su parada actual, como uno de los volantistas de pie de la selección española en el Fazza Dubái International. En esta cita también compite el ourensano Ignacio Fernández en parabádminton de silla. En este torneo de Dubái, que concluyó el domingo, no le fue muy bien en los encuentros individuales. Rosendo compite en la modalidad de brazo y se enfrenta a jugadores a los que, como es su caso, les falta esta extremidad o tienen alguna discapacidad que les impide levantarlo.

«El bádminton es duro porque tienes que estar muy rápido de piernas, pero lo más difícil es el aspecto psicológico; a veces puedes ser muy superior al rival, pero tienes un momento en el que empiezas a echar todos los volantes fuera y salir de esa dinámica negativa de los puntos es muy complicado. La cabeza es muy importante. Yo no doy un volante por perdido, los peleo todos y tengo buena defensa. Tendría que ser un poco más ofensivo», reflexiona.

Pese a los buenos resultados que está empezando a cosechar, estos desplazamientos internacionales se los tiene que autofinanciar, pues carece de patrocinador. Y no son viajes baratos. «La Federación Española nos da una pequeña ayuda que cubre la mitad de los gastos, la otra mitad la hay que sacar del bolsillo», admite. A nivel nacional, para sus modalidades, existen cinco pruebas más el Campeonato de España. En su categoría es el número dos de España individual y en dobles masculinos, con su compañero, el gijonés Pablo Serrano del CB Astures, son los primeros. Como pareja son actualmente decimoterceros del ránking internacional, aunque llegaron a ser novenos. Viven en ciudades distintas, forma buen tándem con Pablo Serrano e intentan coincidir. «Nos ponemos de acuerdo en los torneos internacionales a los que queremos ir», explica. Están clasificados para el Campeonato del Mundo del ránking al que acceden los 16 primeros del mundo. Será en Tailandia en febrero. Después de Dubai, la selección tiene una concentración a finales de este mes en Toledo. Allí aprovechará para entrenar a tiempo completo con su pareja de dobles.

Antes del mundial, tendrá otra cita internacional en enero en El Cairo (Egipto). Con Serrano se marca objetivos realistas y de ir progresando poco a poco. Por ahora están quedando cuartos o quintos en los torneos internacionales. Quieren intentar conseguir algún podio y, en el período de dos años, dar la sorpresa en el Campeonato de Europa.

Todo este ajetreo lo compagina con un trabajo a turnos. «Cuando estoy de mañanas, puedo hacer todo e ir a entrenar cada día a mis niños del fútbol. Cuando estoy de noches, intento compaginar para venir al bádminton. Cuando estoy de tardes, no puedo entrenar, aunque gracias a mis compañeros intento cambiar turnos y la empresa, Ilunion, me da facilidades cuando viajo». Ahora le dedica ocho horas o seis a la semana al bádminton. «Entreno con gente convencional. El club tiene sección de parabádminton, hay gente que juega en silla de ruedas o con alguna discapacidad en una pierna. Yo al ser de brazos, mi discapacidad es de la que menos afecta en el juego. Interviene en el equilibrio, al darle al volante o al ir de rectificado», detalla. En Ourense le entrena Antonio Iglesias y en la selección, Dani Sánchez y Dina Abouzeid.

Manuel siempre encaró las dificultades de forma positiva: «Mi discapacidad es de nacimiento y no me supuso ningún problema. Además, el deporte siempre me ayudó, tuve buenos compañeros donde jugué, en el Santa Teresita, Ribadavia o A Bola», explica.