Acusa a un hombre de agredirla sexualmente en su piso de O Barco: «Le dije muchas veces que parara; se lo supliqué»

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

El acusado, en el juicio en la Audiencia Provincial de Ourense
El acusado, en el juicio en la Audiencia Provincial de Ourense Miguel Villar

El investigado alega que no quiso nada con la denunciante porque ella ya había estado aquella noche con otro hombre

10 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Sobre lo ocurrido en la madrugada del 11 de septiembre del 2021 en una vivienda de O Barco tendrán que pronunciarse los magistrados de la  Audiencia Provincial de Ourense. Y es que este jueves quedó patente la existencia de dos versiones opuestas sobre lo que pudo pasar en el domicilio al que varios chicos y chicas acudieron aquella noche. Una de las mujeres denunció que fue violada por el propietario de la casa, mientras que este niega la agresión sexual y alega que aunque en un primer momento sí quiso ligar con la chica, desistió al saber que ella ya había estado poco antes con otro hombre.

Sobre esa relación previa no existen dudas. La propia denunciante reconoció desde el primer momento que tuvo un encuentro íntimo con un chico con el que mantenía relaciones esporádicas. Después quedó con una amiga que estaba en el Malecón y se encontraron con un grupo en el que estaba el acusado. Explicó que ya estando en la calle el chico la besó y que eso no le gustó, pero al final la convencieron para subir a su casa. «Me fie de ellos, no debí hacerlo», aseguró. Sobre lo que pasó después dijo tener «flashes», explicando que se sentía muy cansada y el chico le dijo que le haría un masaje. «Me desperté boca abajo, en una cama», aseguró muy nerviosa, explicando que el acusado la estaba violando. «Le pedí que parara varias veces, se lo supliqué; apenas podía respirar», dijo. Le pareció que, al terminar, el chico tiró el preservativo por la ventana. Ella salió de la habitación y allí había varias personas, pero no le dijo nada a ninguna por miedo, declaró.

Tres testigos afirmaron que la joven les contó poco después lo que le había ocurrido, animándole estos a denunciar. «Lo único que quiero es que esto no le pase a nadie más», dijo en la sala de vistas.

El acusado, por su parte, dio una versión muy distinta. Explicó que había salido de trabajar cuando se encontró con el grupo en el que estaba la denunciante y que acordaron ir a su casa. Allí la chica fue al baño con una amiga del acusado a la que le contó de la relación anterior. Ella se lo dijo al acusado. «Cuando supe que venía de estar con otro ya la dejé porque me dio asco», afirmó el acusado, relatando que la chica se fue a dormir. La testigo que acompañó a la denunciante al baño dijo haberle visto marcas en las nalgas, asegurándole ella que se las había hecho el amante con el que había estado.

El forense vio evidencias de una relación sexual «violenta», si bien en las pruebas realizadas a la víctima no se hallaron restos de ADN del sospechoso. Tanto defensa como fiscalía, que no acusa, atribuyen las lesiones que presentaba la chica a la primera relación sexual, consentida, que tuvo aquella noche. La acusación particular ve probado el delito de agresión sexual y pide una condena de seis años de cárcel para el acusado.