Si tienes cáncer, aféitate después de la ducha

María Cobas Vázquez
maría cobas OURENSE / LA VOZ

OURENSE

MARCOS MIGUEZ

La Fundación Stanpa impartió una sesión de cuidados de la piel para pacientes oncológicos

01 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La piel se reseca, las cejas pierden espesor hasta incluso desaparecer y el pelo de la cabeza se cae. Son algunos de los efectos que sufren muchos de los pacientes con cáncer debido a los diferentes tratamientos para curar la enfermedad. Son efectos secundarios que no pueden evitarse, pero que sí pueden paliarse con determinados trucos que no siempre los pacientes conocen. Con el objetivo de poder acercarlos a los afectados, la fundación Stanpa (impulsada por la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética) tiene en marcha dos líneas de formación que llegan a un total de 58 hospitales de España (los que tienen un convenio de colaboración), entre ellos el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense. Una es Ponte Guapa, te sentirás mejor, dirigido a mujeres y que ya se ha consolidado; y la otra es Stanpa Men, pensada para los hombres. En este caso, la experiencia piloto no salió del todo bien. La afluencia fue discreta, explica María Muñoz, directora del programa. Así que decidieron que en lugar de un taller presencial, para los hombres se haría una sesión a través de internet. La primera fue hace un par de semanas (con intervención de un esteticista y una dermatóloga) y Muñoz asegura que están felices con el resultado. Tanto es así, que ya tienen marcadas nuevas fechas en el calendario, en octubre y en febrero. Y probablemente en junio. La idea es que haya uno por trimestre, para que puedan sumarse aquellos pacientes de nuevo diagnóstico o aquellos que, aunque ya estén a tratamiento, decidan ahora dar el paso.

En la sesión, varios profesionales van dando trucos a los pacientes sobre cómo cuidarse la piel o afeitarse. Porque pequeños cambios en la forma de realizar determinadas rutinas pueden evitar situaciones incómodas e incluso ayudar a levantar el ánimo al paciente. «No es lo mismo arreglarse la barba que dejarse, cuidarse puede ser un gesto para recuperar la motivación», señala Muñoz. Pero afeitarse puede resultar agresivo para la piel, así que por eso se incide en los trucos. Lo mejor es hacerlo después de la ducha. «La humedad debilita el pelo, así que ese es un buen momento», explica Muñoz. Se debe usar la cuchilla en el sentido del crecimiento del vello, porque es menos irritante. De esta forma la maniobra es menos invasiva y la piel va a estar menos propensa a que se produzca una herida. Son trucos que sirven para cualquier hombre, pero que son de obligado cumplimiento en el caso de un paciente oncológico porque el riesgo de infecciones es muy alto. Evitando los cortes se cierra la puerta a posibles complicaciones posteriores. Una vez rematado el proceso, crema. «Hay que tener un especial esmero en hidratar la barba», señala la directora del programa. Y el resto del cuerpo, porque la piel tiende a resecarse por causa de los tratamientos.

También en la vertiente más psicológica está muchas veces la pérdida de las cejas. En la sesión, los hombres aprenden a utilizar los gupillones —similares a las máscaras de pestañas— para rellenarlas. «Son el marco de la cara y sin ellas la gente se queda como sin gesto, y trazándolas se puede recuperar», dice.

Cuando un paciente con cáncer va a salir de casa, tiene que ponerse protector solar, con un factor de más de 50. Tanto en invierno como en verano. «Y no solo en la cara, sino en todo lo que esté expuesto al sol. También en el cuero cabelludo si está sin pelo», resume. La importancia de protegerse frente al sol es una máxima que la mayoría de la población conoce, pero en cambio es también una de las que menos se llevan a la práctica. «Mucha gente sabe que quemarse es malo, porque además hay un problemón de cáncer de piel creciente, pero aún así no usa protector solar», señala Muñoz.

En el caso de los pacientes oncológicos es fundamental estar protegido antes cualquier exposición solar porque la piel está muy sensible y es más propensa a las quemaduras. «A veces la gente pregunta: ‘¿Cuál es el mejor protector solar?'. Y la respuesta es: «El que usas», apunta. Y añade: «De nada sirve que te digan uno u otro si lo compras y después lo dejas en la estantería». Defiende que cada paciente debe buscar el que tenga una textura con la que se sienta cómodo. Hay quien prefiere los espráis y quien quiere las cremas, que no sean pringosos, que no dejen la piel blanca... La oferta es suficiente para abarcar todo el abanico de preferencias, dice. En todo caso, da también un truco: «Si es una persona que suda mucho en la cara o el cuello cabelludo, es mejor que elija una fórmula en esprái, porque la crema se elimina con el sudor y entonces va perdiendo fotoprotector».

Cada uno de los participantes en la sesión recibirá a través del CHUO un neceser con varios productos cosméticos donados por las firmas que integran el patronato de la fundación.