Obras y coherencia

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

18 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El alcalde de Ourense tiene muchas cosas. Uno no llega a sentarse en el despacho que él ocupa por casualidad. Y menos sin haber sido el candidato más votado en las elecciones. Pero si hay algo que no tiene Jácome es coherencia. Puede tener ganas de cambiar las cosas, ideas, valentía para señalar con el dedo los defectos de la administración, una desinhibición que fue refrescante en su momento y obras, muchas obras, en marcha. Pero lo de la coherencia no es su fuerte. No es nada nuevo. Lo demostró tras las elecciones. Después de basar toda su carrera política en el deseo de mover del tablero las fichas de los Baltar, se convirtió en el socio necesario en la Diputación para poder colocarse en el Concello. Desde ese momento el patrón fue similar. Se apoyó en el PP para gobernar mientras vilipendiaba a sus concejales y abrió o cerró la puerta al pacto según le convino, para acabar rompiéndolo y afrontar el final del mandato en solitario. En realidad, no quiere que se mueva un ladrillo sin que los ourensanos tengan que darle las gracias a él, como si poner a punto la ciudad no fuera, sencillamente, el trabajo de cualquier alcalde. En todo caso, ahora que apenas quedan unos meses para medirse en las urnas, tampoco tiene reparo en recurrir a la Diputación, gobernada por un partido, el PP, que para él es un íntimo enemigo. Así, solicitó a la institución provincial —cuya razón de ser ha puesto en duda durante años— que cofinancie varias obras para, con ese trámite, asegurarse más plazo para ejecutar los proyectos: una alfombra roja hacia la campaña. «Reiterando o recoñecemento á Deputación como auténtico vértice do desenvolvemento local, solicítase a cooperación económica desta administración», reza la carta que le dirigió a Baltar, que concediendo mil euros por cada proyecto le facilita ejecutar hasta ocho, como el ascensor de Cruz Alta, la rehabilitación de O Posío o la reforma de la piscina termal de As Burgas. Así que tendrá ascensor, jardín y piscina, pero sigue sin ser coherente.

Ahora queda por ver la explicación del PP —¿será la misma que la del candidato Manuel Cabezas?— a ese gesto. Eso da para otro artículo.