Galicia, ¿nubes y paraguas? No, ¡estrellas y telescopios!

Óscar Blanco FIRMA INVITADA

OURENSE

Santi M. Amil

05 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada día es más complicado ver las estrellas, las noches se han vuelto día en casi todos los rincones del mundo habitado, iluminando con la intensidad de un campo de fútbol las calles, los parques y avenidas, incluso cuando las personas duermen. Para la inmensa mayoría, en la actualidad, el concepto de noche no es el que tuvieron durante milenios nuestros antepasados. Es por este motivo que también se pierde la perspectiva sobre nosotros mismos y nuestro mundo. Siempre se ha dicho que la mirada de una persona aficionada a la astronomía o por lo menos alguien que tiene el gusto de disfrutar de las noches estrelladas, suele llegar mucho más lejos, pero ya no solo en el espacio, también en la imaginación. Eso posiblemente les hace más conscientes de nuestro entorno y la escala real de nuestro universo. Por suerte aún estamos a tiempo de proteger este paisaje nocturno o por lo menos queremos pensar que tenemos margen de maniobra. La experiencia de observar el firmamento es algo que siempre nos ha gustado disfrutar y podemos decir que se demanda bastante, posiblemente porque el recuerdo de las noches bajo las estrellas perdura en quienes buscan esa vivencia. El riesgo está en que para la gente más joven ya no existe ese recuerdo y, por tanto, va a ser más difícil que busquen algo que no saben que existe. En los últimos años ha surgido esa rama del turismo de naturaleza vinculado al disfrute literal de la noche, el «astroturismo». Por un lado ha servido para generar riqueza y actividad en lugares poco poblados, siendo además un turismo respetuoso y de calidad. Es también clave para fomentar la divulgación y el conocimiento de una forma entretenida y poner en valor la noche como recurso cultural y científico, pero también como una experiencia de ocio. En Galicia tenemos varios destinos turísticos y otros que están en marcha, pero sin ninguna duda hay un lugar que destaca y donde la noche se puede disfrutar como lo que siempre ha sido. Se sitúa en el sureste de la provincia de Ourense y a los pies del punto más elevado de Galicia, Pena Trevinca (2.127 m). Hablamos de A Veiga, punto de encuentro de amantes de las estrellas desde hace muchos años, pero que actualmente se ha transformado en un referente nacional incluso, dadas sus condiciones óptimas para la observación astronómica. Aficionados a la astronomía de toda Galicia han apostado por este mágico lugar, de paisaje montañoso, bosques de árboles autóctonos, ríos de aguas cristalinas, lagunas de origen glaciar y senderos y caminos que nos desconectan de la rutina. Cuando llega la noche es otro el paisaje que se abre ante nuestros ojos, un paisaje con miles de estrellas y cielos oscuros, limpios y contrastados. Dadas estas condiciones, no existe mejor emplazamiento en Galicia para un observatorio astronómico, que además transforma la noche en no solo una experiencia más, sino que promueve y fomenta la divulgación y creación científica. Desde noviembre está abierto un lugar con ese objetivo, el Centro Astronómico de Trevinca (www.astrotrevinca.com): dar a los visitantes la posibilidad de experimentar, aprender, conocer y ver lo que el cielo nos ofrece. Mediante visitas guiadas, tanto diurnas como nocturnas, sesiones de planetario, cursos y talleres, existe un abanico amplio de posibilidades, tanto para visitantes que parten de cero, como para escolares o personas iniciadas en esta rama de la ciencia. Se ha apostado por nuevas tecnologías , como la realidad virtual o un simulador y también con un planetario digital 4K, de 8 metros de diámetro y con capacidad para 45 personas. Allí también podremos ver y tocar meteoritos, comprender la teoría de la relatividad general o cosas mucho más básicas como las fases lunares o los eclipses. También nos explicarán cómo funcionan los telescopios e incluso podremos observar el Sol con uno específico para ello. La apuesta del Concello de A Veiga por el «astroturismo» es un referente en el noroeste peninsular. Incluso se realizó un cambio de luminarias en todo el municipio, que por cierto es el más extenso de la provincia, mucho más respetuosas con el medio nocturno, sin dejar de cumplir su función. Su flujo exclusivo hacia abajo, su color cálido y la intensidad precisa han sido un acierto y debería ser un ejemplo a seguir, sobre todo en el medio rural. La astronomía en A Veiga no es solo un recurso turístico, está siendo además un proyecto empresarial en algunos casos. La misma empresa gestora del centro, Trevinca Skies, dispone desde hace más de dos años de un observatorio robótico con capacidad actual para 36 telescopios. La mayor parte de los clientes, que instalan sus propios equipos allí, son extranjeros o de fuera de Galicia. Para muchas de estas personas el disponer de cielos limpios para realizar sus observaciones de forma remota es un lujo, dado que allí donde viven la contaminación lumínica o el tiempo nublado no lo permiten.

 Óscar Blanco es gerente de Trevinca Skies.