Anormalidad ourensana

María Teresa Rodríguez Vázquez
Maite Rodríguez EL ÁBACO

OURENSE

07 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando, por fin, aunque sin poder lanzar las campanas al vuelo, atisbamos cierta vuelta normalidad, la política ourensana da un giro, no por esperado menos sorprendente, que aleja a la ciudad y a la provincia del calificativo de normal. Vuelve a ser difícil encontrar sitio para aparcar, el teletrabajo ya no es mayoritario en las oficinas, se recuperan las clases presenciales en la universidad y volvemos a la vorágine de cada septiembre. Pero claro, la política ourensana tiene su idiosincrasia, y el revitalizado pacto Jácome-Baltar se ha cobrado, con retardo, la víctima de Jesús Vázquez. Cada año sigue bajando en Ourense la matrícula escolar por falta de niños; en cambio, nuestra clase política dirigente no tiene complejos en «ayuntarse» para seguir gobernando felices y comiendo perdices. Quizás se reproduzcan y den un nuevo hijo político bicéfalo, PPDO, a la provincia. Del otro lado, el panorama tampoco pinta muy alentador. La oposición aprovecha la marcha de Vázquez para barrer para su terreno, reprochándole que no se pusiese del lado de la moción de censura si no quería a Jácome. Pero también siembran dudas sobre su liderazgo interno -ahí está el PSOE con sus eternas luchas intestinas locales- y sobre su proyecto para la ciudad. Porque, si no, díganme, cómo se explica que voten en contra de aprobar el proyecto de residencia en el solar de la antigua estación de autobuses. La ciudad necesita más zonas verdes, coincido con los vecinos de O Pino, pero decir que no al centro geriátrico que financiará la Fundación Amancio Ortega no tiene sentido.