Los menores de 59 ya se vacunan en Ourense: «Hubo quien quería llevarse la jeringuilla de recuerdo»

Pablo Varela Varela
Pablo Varela OURENSE / LA VOZ

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Rodrigo Aparicio, alcalde de A Arnoia, recibió su primera dosis de Pfizer
Rodrigo Aparicio, alcalde de A Arnoia, recibió su primera dosis de Pfizer P. Varela

El Sergas citó este martes a 3.100 vecinos de la provincia en el recinto ferial de Expourense

11 may 2021 . Actualizado a las 17:07 h.

Con casi la mitad de la población del territorio a medio camino de la inmunización contra el covid-19, la Consellería de Sanidade dio luz verde este martes al inicio de la vacunación de los menores de 59 años en la provincia de Ourense.

Fueron 3.100 los citados en el recinto ferial de Expourense, a las afueras de la capital. Entre ellos estaba Loli, de 57 años, que recibió su primera dosis de Pfizer y esperaba, pacientemente, a que concluyesen los 30 minutos de rigor tras la inyección. No los 15 habituales, sino 30. Y tiene su explicación. «Es lo que solemos indicarle a aquellas personas que padecen alergias importantes, por si se diese algún tipo de reacción de carácter tardío durante ese tiempo, pero la verdad es que la jornada se ha desarrollado bien. La mañana fue intensa, pero el circuito está organizado en condiciones», señala Marcos Vilariño, el médico de guardia en la instalación.

Loli, contenta por su blindaje inicial contra la enfermedad, muestra ahora su anhelo de retomar una afición muy suya que la pandemia cortó de cuajo: viajar. «Yo no soy tanto de bares, en realidad. Me encantaría volver a subirme a un avión e ir a Canadá, donde nunca estuve. Siempre lo tuve en mente, pero es un trayecto largo», dice.

También fue convocado Rodrigo Aparicio, el alcalde de A Arnoia por el Partido Popular (PP). En un visto y no visto, recibió su primera dosis de Pfizer y enfiló el camino hacia la sala de espera contigua al pasillo de vacunación. «Tenía claro que había que venir. Esto es un paso adelante».

P. Varela

Las jeringuillas de recuerdo

Alberto Loreydis, voluntario de Cruz Roja, y Begoña Estévez, sanitaria de guardia en Expourense, desgranaban un inicio de jornada plagado de anécdotas. «Hubo quien incluso quería llevarse la jeringuilla de recuerdo», decía el primero de los dos. 

Por allí apareció también Eudosia Iglesias, nonagenaria de Taboadela que tenía pendiente de completar su pauta. Acudió en autobús hasta Expourense y, en realidad, valoraba hasta regresar a casa andando. «Si hay que andar, se anda. Es sano. Peor es estar en casa, encerrados entre cuatro paredes», decía.