El Gobierno dará prioridad a los tramos ourensanos de la A-56

El Ejecutivo redacta los proyectos desde A Barrela hasta la capital ourensana

El único tramo de la A-56 construido se acaba al entrar en la provincia de Ourense
El único tramo de la A-56 construido se acaba al entrar en la provincia de Ourense

Ourense

Tras casi veinte años de trámites y vaivenes, de la autovía A-56 entre Lugo y Ourense solo se ha ejecutado un pequeño tramo de 8,8 kilómetros. Pese a todo, el Gobierno central asegura que esta infraestructura sigue estando en sus planes y, de hecho, su intención es dar prioridad a los tramos que se encuentran en territorio ourensano.

Así aparece reflejado en una respuesta del Ejecutivo a una pregunta parlamentaria formulada por Antón Gómez-Reino, diputado de Unidas Podemos. El Gobierno recuerda que, tras realizar una inversión de 53,5 millones de euros, el día 23 de septiembre del año pasado se puso en servicio el tramo entre A Barrela, en el municipio lucense de Carballedo, y San Martiño, en el ourensano de Vilamarín.

La plataforma en defensa de la A-56 asegura que ese pequeño recorrido de 8,8 kilómetros no es útil por sí solo. Lo explica el empresario Lisardo González: «Si vienes de Lugo y sigues por ahí, sales en San Martiño y supone un considerable atraso tanto en kilómetros como por el tipo de vías, pues hay dos opciones seguir a Ourense, por las carreteras de la Diputación -estrechas y llenas de curvas- o bien seguir por Eixo do Ribeiro hasta O Carballiño y tomar la autovía Santiago-Ourense».

Es imprescindible, por lo tanto, la ejecución del siguiente tramo de la A-56 desde San Martiño a Cambeo. El Gobierno central asegura que está trabajando en la redacción de ese proyecto así como en el del tramo Cambeo-A Casilla. Todos ellos tienen prioridad en los planes del Ejecutivo, al igual que la conocida como variante norte de Ourense, que se divide en dos subtramos: Quintela-A Casilla y Eirasvedras-Quintela. El primero también está en fase de redacción, pero el segundo ya tiene su proyecto de construcción aprobado y está en trámites la urgente ocupación de los terrenos necesarios.

Esa obra es una vieja aspiración en la capital ourensana, porque funcionaría como circunvalación. Además, el Concello de Ourense solicitó convertir el ramal de acceso de la carretera N-120 en un «bulevar termal». Se convertiría en una vía de doble sentido con aparcamientos y mejores accesos para los recursos termales de la ribera del Miño, pero el Gobierno puso como condición la puesta en servicio previa de la variante norte, lo que permitiría liberar de tráfico a la N-120.

Mientras, por la N-540

Salvo por el citado tramo de 8,8 kilómetros, la A-56 no ha pasado del papel, por lo que los desplazamientos por carretera entre Ourense y Lugo deben seguir realizándose por la Nacional 540. El mal estado de este vial provoca numerosas quejas de los usuarios y los diputados socialistas ourensanos -Adolfo Pérez Abellás y Uxía Tizón- preguntaron por las inversiones ejecutadas por el Gobierno para corregir esta situación.

El Ejecutivo asegura que ha venido realizando reparaciones urgentes «en los tramos que se encontraban en peores condiciones». Entre los años 2018 y 2019 invirtió tres millones en este tipo de actuaciones (2,8 millones en territorio lucense y 200.000 euros en el ourensano). «La última dotación presupuestaria para reparaciones urgentes en el firme de la N-540 en la provincia de Lugo, ejecutada en 2020, ha supuesto una inversión de 0,6 millones de euros», añade el Gobierno, que explica que también ha realizado actuaciones puntuales de mejora de la señalización.

El tramo de Cambeo liberaría el «embudo» que forman la N-540 y la N-525

La plataforma ciudadana en defensa de la A-56 considera imprescindible ejecutar los tramos entre A Barrela y la capital ourensana, especialmente el de Cambeo. Allí se recoge el tráfico de las carreteras N-540, de Lugo, y N-525, de Santiago. «Es un auténtico embudo, pues existe un radar de tramo desde O Viso a Gustei, además de ser un tramo lleno de curva tras curva y de un solo carril de bajada que, por si fuera poco, está limitado a cincuenta kilómetros por hora en las poblaciones que le preceden (unos quince kilómetros antes de la ciudad)», explica el portavoz de la plataforma, Lisardo González, que añade: «Desde Santiago tenemos las travesías de Bouzas-Tamallancos, más Cambeo, y desde Lugo, la travesía de A Pena (Reádegos) y Penas Albas, más Cambeo, todas a cincuenta kilómetros por hora y control de radar de manera habitual alternándose en todos los tramos».

González remarca que todos los tramos de la A-56 entre Ourense y Chantada podrían dar servicio a también a la A-76 (la autovía entre Ponferrada y la capital ourensana) por lo que serían «bivalentes» o incluso en algunos casos «trivalentes», para conectar con el Eixo do Ribeiro. Desde la plataforma se defiende que el eje Ourense-Lugo también se puede ver reforzado con el intercambiador de Guntín, que conectaría la actual N-540 y la futura A-56 con la circunvalación de Lugo y la A-6 «que nos lleva a Coruña, Ferrol... y a la A-8 (la Transcantábrica) hacia A Mariña, Asturias, Cantabria, País Vasco y Europa por el camino natural del norte y no atravesando mesetas en dirección sur». González advierte que la alternativa a la A-56 es la desaparición del interior.

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