«Los que vienen a ponerse la primera dosis, al terminar ya te preguntan por la segunda»

En el área sanitaria de Ourense hay 33.000 inmunizados y 78.000 que están a medio camino de completar el proceso


ourense / la voz

El Sergas estima que el 11 % de la población de la provincia, unos 33.000 habitantes, han completado la pauta de inmunización contra el covid-19 dentro de la campaña de vacunación. Otras 78.000 han recibido la primera dosis, un paso que a menudo va acompañado de nervios y que recibió ayer un nuevo impulso en puntos como el recinto ferial de Expourense, donde había más de 3.400 citados de entre 75 y 79 años para recibir la vacuna de Pfizer.

Ovidio Yáñez, médico en el centro de salud de Nogueira de Ramuín, fue el facultativo voluntario que realizó la guardia en la sala de espera de Expourense en el turno de mañana. A su alrededor, una estampa ciertamente peculiar, la de multitud de vecinos que, bien mirando su reloj o tras recibir la llamada de un familiar en el exterior, aguardaban los 15 minutos de rigor tras someterse a la inyección. Había quien, por quedarse tranquilo, esperaba 20.

«Son muy disciplinados. Los mayores y los niños son los grandes ejemplos de esta pandemia», indicó Yáñez. Cada pocos minutos, alguno de los vacunados se despedía de él tras limpiarse las manos con gel hidroalcohólico. «Lo hacen nueve de cada diez. La mayoría de ellos suele cumplir con todo», agregó. Los nervios ante la incertidumbre de lo que se encontrarían parecían quedarse a la entrada. Una vez dentro de los boxes de vacunación, más de un citado salía con las ganas de finalizar ya el proceso. «Hay personas que incluso te preguntan qué vacuna les han puesto después de haber pasado por ella. Pero quieren hacerlo. Saben que es lo primordial para poder salir del paso», explica Yáñez.

Desde el concello de Baltar llegaron Míriam Rodríguez y su abuela, Josefa, de 77 años. Su ficha sanitaria tenía asociado el fijo de casa, pero optaron por cambiar el número de teléfono vinculado a la tarjeta ante el temor de que la citasen y no se enterase. «Puxemos o número da miña nai. E chegoulle unha mensaxe de texto», decía Míriam. Josefa, tranquila, parecía complacida ante el hecho de haber dado el primer paso. Ahora, pasarán aproximadamente 21 días para el segundo.

Movimiento constante en los boxes

Que el ritmo de vacunación en el área sanitaria de Ourense sigue en quinta marcha lo atestiguan sanitarios como Xosé Pérez Bouza, enfermero del centro de salud de A Cuña que ayer fue asignado a Expourense. Mientras aguardaban al siguiente paciente, preparaban las jeringuillas con la dosis correspondiente. De cada vial se llegan a extraer seis. Y todo minuto cuenta, porque cada usuario que recibe la inyección está un paso más cerca de blindarse.

Ariana Calvo y Alba Alonso, integrantes de otro de los equipos de vacunación que hicieron turno matinal en Expourense recibieron a Josefina, todo un carácter. Alérgica a las avispas, llegó al box advirtiendo precisamente de ello. «En general, los que vienen a ponerse la primera, nada más terminar ya están preguntando que cuándo les pondrán la segunda», contaba Alba sonriendo tras la mascarilla. Por allí pasaban usuarios que llegaban y se iban a una velocidad de vértigo. «Es que, en cierta forma, esto es como una cadena de montaje», concluía Ariana.

La demanda de los placeros

El presidente de los comerciantes de la Praza de Abastos de Ourense, Emilio González, instó ayer a que los placeros reciban la vacuna. «Sería conveniente no demorar en el tiempo el proceso de vacunación de los empleados del mercado», apuntó.

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