Arsenio Paz: «Recuperar las variedades antiguas de uva fue casi una labor de colonización»

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Abogado, ex alcalde y viticultor, el fundador de Vilerma acumula una trayectoria repleta de proyectos

05 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hay dos formas de arruinarse, una rápida, con el juego, y otra lenta, que es con la agricultura». Con esta frase del papa Juan XXIII explica Arsenio Paz lo que supone dedicarse a la viticultura desde su finca, su querida Vilerma, ubicada en Gomariz (Leiro), y en la que vive y trabaja para sacar adelante una viña de seis hectáreas de la que sale uno de los vinos más reconocidos de la denominación de origen Ribeiro.

Pero este mundo no fue la primera opción para un inquieto niño de Caldas de Partovia (O Carballiño) que desde muy joven se marchó a estudiar a Vigo. Más tarde viajó a Santiago para estudiar Derecho y en 1963 se vio siendo alcalde de Leiro. «Yo era un rapazote y la verdad es que nunca supe como llegué a ser alcalde», rememora para este reportaje, si bien reconoce que «luego fui elegido como diputado por el partido judicial de Ribadavia», lo que le permitió desarrollar proyectos, como la pasarela peatonal o el grupo escolar. Con Victorino Núñez, que se incorporó como secretario aquel 1963, pusieron en marcha, en septiembre, la primera fiesta de la vendimia, que aún hoy se mantiene, y el cámping.

En 1967 puso rumbo a un nuevo destino. «Un amigo me invitó a irme a Vigo porque había un abogado que me necesitaba, así que me fui a trabajar con Roberto González Pastoriza, un gran profesional y mi mentor». Son muchas las anécdotas que guarda en su cabeza de aquella época, como la de un pleito que duró veinticuatro años. En ese tiempo Arsenio se involucró en la cooperativa vinícola del Ribeiro, que en 1975 tenía una importante deuda. «En cuatro años lo regularizamos todo», asegura. Su padre había sido socio de la entidad y había tenido viñas, y tras casarse con Asunción Labrador ambos decidieron comprar una finca en Gomariz, aunque no para plantar viñedos, sino para cultivar kiwis, un producto que estaba en auge en Galicia. «Por entonces yo era abogado de las empresas del grupo Fernández López, de O Porriño, que fue el que introdujo el kiwi en España, y empezamos con los experimentos con esa planta», recuerda. La experiencia no duró demasiado. «Mantuvimos unos años y luego los arrancamos, porque las temperaturas superiores a 30 grados les afectaban y en el Ribeiro los 40 son frecuentes en verano», recuerda.