16.000 ourensanos recibieron ayuda de Cruz Roja durante la pandemia

Javier González Sobrado
javier g. sobrado OURENSE / LA VOZ

OURENSE

450 ourensanos prestaron sus servicios como voluntarios durante este año de pandemia
450 ourensanos prestaron sus servicios como voluntarios durante este año de pandemia MIGUEL VILLAR

La oenegé jamás había movilizado tantos recursos como durante este año de covid

16 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Unha situación excepcional requiría dunha resposta sen precedentes», asegura Felipe Ferreiro, presidente provincial de Cruz Roja, en relación a la aparición, hace ya un año, de la pandemia de covid-19. Y así fue. El plan Cruz Roja Responde, que es el nombre que la organización puso al conjunto de acciones de lucha contra las problemáticas derivadas de la llegada del virus, ha sido la mayor operación de toda su historia en cuanto a movilización de recursos, capacidades y personas. En el conjunto del estado, la cifra de personas atendidas ascendió a tres millones y medio. En la provincia de Ourense, a más de 16.000.

La labor de Cruz Roja se adaptó a los nuevos tiempos, iniciando una campaña de atención telefónica a personas especialmente vulnerables ante el virus. En toda la provincia, la agenda de posibles receptores de este servicio social fue de 4.500 nombres, siendo muchos los de personas mayores que viven solas.

Del mismo modo, la creación del servicio Cruz Roja Te Escucha permitió prestar apoyo psicológico dentro del área de salud. Atendieron a un total de 10.542 ourensanos. Y, para tratar de batirse con el coronavirus en otro frente, el informativo, la organización abrió la veda a una serie de cursos formativos gratuitos para dar a conocer al enemigo.

A parte de los nuevos servicios ofrecidos por Cruz Roja, todos los ya existentes sufrieron un aumento en la demanda nunca antes visto. La entrega de productos de alimentación de primera necesidad y medicamentos llegó a 10.085 personas en toda la provincia, y la asistencia en empleo a 1.495, de las cuales 298 pudieron conseguir un puesto de trabajo gracias a los servicios de la organización. También las actividades en el ámbito educativo se vieron afectadas, en parte por el lastre que supuso la obligatoriedad de la docencia telemática. En Ourense se beneficiaron más de mil escolares.

En un comunicado que la oenegé hizo público ayer Felipe Ferreiro valoraba y destacaba la colaboración de administraciones y empresas. Entre ellas se cuentan entidades públicas como la Diputación y el Concello de Ourense; compañías privadas como Grupo Cuevas, Mercadona, Textil Lonia, Academia Postal o RunManiak; y otro tipo de instituciones como centros educativos de toda la provincia. Pero, sobre todo, destacan la generosidad y buen hacer de los 450 ourensanos que ejercieron como voluntarios durante los doce meses de pandemia. Solo en la provincia, Cruz Roja invirtió más de cuatrocientos mil euros en un año marcado indeleblemente por el coronavirus.

«Ser voluntario sería un punto de inflexión para muchísimas personas»

Álvaro Taboada es uno de los 450 ourensanos que ejercieron como voluntarios desde el comienzo de la pandemia en Cruz Roja. Tiene 29 años ,y antes de la llegada del covid, iba a emprender un viaje a Argentina para continuar con sus estudios tras haberse doctorado. «Tenía tiempo y era algo que siempre había querido hacer», apunta. Se hizo voluntario en febrero del 2020, para dar clase de matemáticas y física, y como todos, sin saber lo que se venía: «Cuando entré me destinaron a apoyo escolar. Daba clases a niños de diferentes edades. Cuando empezó el confinamiento todo esto se detuvo». En ese momento, Cruz Roja decidió que debía reubicar a sus voluntarios para destinar a labores menos peligrosas a aquellos más vulnerables ante el virus, y viceversa. «Muchos de los voluntarios son jubilados, y como son personas de riesgo, decidieron no llamarlas y recurrieron a gente más joven como yo y otros compañeros». Las labores que pasó a realizar Álvaro consistieron principalmente en acompañar a personas mayores a los centros de salud, repartir alimentos y entregar vales de comida. Cuando llegaron las desescaladas, Álvaro se sumó una vez más al apoyo escolar, esta vez desde casa.

Ser voluntario es algo necesario, admite este ourensano: «Entras en contacto con realidades que ves por la tele o escuchas, pero que si tienes la suerte de no vivirlas, solo te van a llegar si haces algo como esto». Asegura que en jóvenes, como aquellos que acaban de terminar la enseñanza secundaria, debería ser prácticamente obligatorio: «Sería un punto de inflexión en la forma de pensar y ver el mundo para muchísimas personas».

Otra de las voluntarias que ha entregado su tiempo a este tipo de labores en Cruz Roja durante la pandemia es Nancy Margarita González. Ella cumplirá tres años de colaboración este mes de mayo. Se dedica a labores de recepción y guía en el edificio que Cruz Roja tiene en la calle Díaz de la Banda. Sus 66 años y su condición de persona hipertensa la asustaron y la disuadieron de continuar su labor presencial durante los primeros días de la pandemia, algo de lo que ahora se arrepiente.