«A veces, el paciente prefiere una buena palabra que recibir la pastilla»

Pablo Varela Varela
pablo varela OURENSE

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Quico Atrio ante el Seminario Menor
Quico Atrio ante el Seminario Menor MIGUEL VILLAR

Tras casi 40 años como celador en el CHUO, Quico Atrio pide «más humanidad» a la sanidad actual

28 feb 2021 . Actualizado a las 17:03 h.

El pasado 30 de diciembre, tras casi cuarenta años trabajando como celador, Quico Atrio se despidió del CHUO. «Y lo hice sabiendo que, seguramente, la mayoría de compañeros no sabían mi nombre propio verdadero», bromea. Federico, que así se llama, lamentó hacerlo en un año tan peculiar como el de la pandemia, pero entendió que había llegado su momento. «Fue complicado. Han sido muchas vivencias: estuve en el equipo de fútbol de los veteranos del hospital, hacía a menudo de Papá Noel en la Navidad del CHUO... A mí me gustaba estar en todos los saraos, porque es mi manera de ser. Y la verdad es que son un montón de recuerdos», explica.

Entre ellos, cómo conoció a su mujer, que entró a trabajar en el centro hospitalario casi a la par que él, en el año 1978. Tras alguna que otra conversación, Quico sacó el valor para invitarla al cine. En la gran pantalla estaban Meryl Streep y Dustin Hofmann en la oscarizada Kramer contra Kramer. «Nos quedó pendiente tomar un café irlandés. Lo hablamos y resulta que aún no lo hemos hecho», dice riendo. Para Quico, el hospital ha sido prácticamente su vida. Aprobó en segunda convocatoria las oposiciones para celador y, de repente, se encontró con un trabajo casi hecho a su medida. «Era algo bonito. Empatizabas mucho con los pacientes y hacías bromas con los que podías, porque tienes una tarea invisible en animar a la gente. Ahora, lo que veo es que apenas hay tiempo material para ello, porque el trabajador sanitario se ve obligado a ir a las prisas en muchas ocasiones porque falta personal. No es como cuando yo empecé, en absoluto. Y en personal es justamente donde no puedes ahorrar recursos, porque la vida de un afectado se va en apenas un minuto, sin darte cuenta», sostiene.

Quico, aficionado del Barcelona, recuerda un encuentro fugaz que mantuvo años atrás con el que ahora es conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña. «Yo llevaba un brazalete negro y algunos compañeros medio me preguntaban de risa si era porque a mi equipo de fútbol le estaba yendo mal en la liga. En realidad no era así, porque íbamos bien. Pero él me preguntó, y yo, en el momento, le puse una mano en el hombro y le dije: ‘Es por la sanidad, que hace ya tiempo que no está bien’».