El trabajo en la sombra que hay detrás de la vacuna contra el covid

Hasta doce equipos de sanitarios recorren la provincia de Ourense en la campaña contra el coronavirus

Loli Durán
Loli Durán

ourense / la voz

Son las 15.00 horas y Marcos Casas, chófer y penúltimo eslabón de la cadena de distribución de las vacunas covid-19, llega al centro de salud de Ribadavia, con más de un centenar de mayores de la comarca de O Ribeiro citados para recibir la primera dosis de Pfizer. El viaje de un vial desde el ultracongelador de la reserva central gallega hasta que llega al paciente podría parecer una simple cuestión de volante, carretera y kilómetros, pero no lo es. Implica a bastantes más protagonistas y trabajo en la sombra del que uno se imagina.

Josefa Rodríguez Araújo, subdirectora de Enfermería de Atención Primaria en el área sanitaria de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras, es la coordinadora de la campaña de vacunación contra el coronavirus. Esto implica, a grandes rasgos, que le compete programar las rondas semanales en base al número de dosis disponibles que, cada semana, le notifica la Consellería de Sanidade. «Pero a media semana igual recibes el aviso de que dispones de 1.000 dosis más, así que toca rehacer los cálculos y emitir diariamente las variaciones a los equipos por correo electrónico», explica.

El número de vacunas marcadas a siete días suele ser estanco, pero la idea es avanzar lo más rápido posible, de ahí que pueda haber cambios de una jornada para otra: «Lo que queremos, lógicamente, es acabar cuanto antes, porque sería una buena señal». En la provincia de Ourense, la que muestra un porcentaje más elevado de población mayor en Galicia, hay 20 puntos de vacunación, de los cuales siete están situados en la capital y el resto, distribuidos entre los centros de salud de las cabeceras de comarca. Y hasta ahora han recibido las dos dosis de la vacuna más de 11.800 personas.

Son 12 los equipos de vacunación que trabajan actualmente en el área sanitaria ourensana bajo la coordinación de Verónica Civeira, enfermera implicada desde el primer día en la campaña de las residencias sociosanitarias. Están siendo semanas intensas para Civeira, que asistió el pasado 29 de diciembre a la vacunación de Inocencio Corbal, el primer nonagenario de la provincia que recibió una dosis contra el covid-19. Ayer, le tocó estar sobre el terreno con los docentes mayores de 55 años, que reciben la de Pfizer. «Para conformar los equipos hemos optado por una combinación de experiencia con juventud, por decirlo de alguna forma. Hablamos de gente que no se conocía y agradece mucho esta forma de trabajar, porque hay personal de enfermería que lleva muchas campañas de vacunación encima», cuenta.

Para que a los equipos que coordina Civeira no les falte de nada está Loli Durán, la subdirectora de Recursos Económicos. Su figura es clave para que, una vez en las residencias o los centros de salud, los recién llegados dispongan de todo el material necesario, que llevan consigo. «Hablamos de EPI, claro, pero también de jeringuillas o cubos de residuos», explica. Durán se las apañó para poner en funcionamiento un almacén específico en el CHUO donde guarda los enseres destinados a estos equipos en desplazamiento por la provincia de Ourense. «Cada vez que algo necesita ser repuesto, desde la secretaría de Enfermería de Atención Primaria me lo notifican y yo me pongo a ello», agrega.

El ramaje del circuito de citación

La citación de los pacientes conlleva un importante trabajo de coordinación cuyo origen está en la Dirección Xeral de Saúde Pública, en Santiago de Compostela, que remite los listados a la persona que coordina la campaña en un área sanitaria. En el caso de Ourense, es Josefa Rodríguez Araújo quien los recibe para, posteriormente, enviárselos al subdirector de Sistemas de Información, Saúl Lomba, de cara a reorganizarlos por edad y distritos sanitarios en función de las dosis y los equipos de vacunación disponibles durante la semana. «Saúl nos devuelve ese listado en base a los parámetros que le indicamos y a continuación llega el momento de mandar las citaciones», explica Verónica Civeira.

Aquí es donde entra la figura de Pere García, jefa de servicio de Admisión que gestiona el proceso para conformar las agendas de citación en los centros hospitalarios de la provincia. «Para muchos de nosotros, esta vacunación es un estímulo mental. En nuestro caso, lo complejo de estos listados es identificar a los pacientes en la base de datos y si tienen el número de teléfono actualizado, por ejemplo. En nuestro caso, ajustándonos a esas dosis y equipos de vacunación disponibles, marcamos la agenda y configuramos los SMS que van a recibir los usuarios con la ubicación y la hora para recibir su dosis», indica Pere.

Este proceso implica también a personal informático como Javier Tombo. Los mensajes de texto que llegan a los móviles del citado son fruto de un trabajo concienzudo del área de Sistemas tras el desarrollo de una herramienta ideada para procesos masivos de pacientes. «Pere carga los listados, se localiza el número e historia de cada persona convocada y genera un buzón con todas aquellas a las que se les enviará el SMS, que es automático», dice Tombo. La ventaja es que ahorra tiempo a todos.

Mientras, en paralelo, un call-center coordinado desde el centro de salud de O Couto, en Ourense ciudad, explota manualmente este listado, pero exclusivamente para los mayores de 80 años, a los que se llama por teléfono de uno en uno para citarlos en su punto de vacunación correspondiente. Julio Fernández es el encargado de dirigir este circuito. «Citamos simultáneamente para la segunda dosis, que sería unos 21 días después de la primera. Y en la víspera de la vacunación, desde el centro de salud se vuelve a llamar al paciente. En general, la gente mayor que está al otro lado de la línea responde feliz», cuenta.

Un día en la vida de Loli y Norberto

En el año 2009, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la epidemia de gripe A, Loli Sánchez llevaba dos décadas como enfermera de atención primaria. «Cando foi o da gripe A xa tiñamos moitas campañas feitas. Pero a realidade era que aquela cepa era nova e a poboación non estaba cuberta», recuerda. Ahora, con el covid-19, se desplaza en taxi por la provincia junto a su compañera de equipo, Ana.

Norberto, pontevedrés de 29 años también integrado en los equipos de vacunación, subraya el buen grupo existente y la sensación de que todos van «cun obxectivo común». También les compete revisar si las vacunas llegan en la temperatura adecuada dentro de las cajas isotérmicas y, al final del día, realizar un informe sobre la jornada. «Das incidencias, do número de vacinas subministradas, das devolucións de frascos...». En cierta manera, custodian las dosis hasta que el paciente las recibe. Y si la persona en cuestión no puede acudir, hay un listado de reserva para que ninguna se pierda.

Ya son casi las 15.00 horas, y al centro de salud de Ribadavia llega Marcos, el chófer que las transporta y cierra el círculo. «Hay que organizarse bien el día anterior para distribuirse las zonas de la provincia», dice. Y concluye: «¿Llevar las vacunas? Esto solo es una parte más de un largo camino».

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