Ourense

El cierre perimetral se ha instalado en la vida de los ourensanos y aunque resulte un inconveniente, en ocasiones puede generar curiosidad por aquellos elementos cercanos que, de tanto pasar desapercibidos, se han convertido en lejanos para los vecinos. Es el caso de muchos de los tesoros que guarda la capital ourensana, perfectos para redescubrir la ciudad de As Burgas desde un nuevo punto de vista.

Tesoro natural

Uno de los árboles más antiguos de la capital. En la calle Luís Trabazos, en el barrio de As Lagoas, se halla la llamada Sobreira da Loña. Con sus más de veintidós metros de altura y sus más de tres siglos de vida, este alcornoque es la única especie de la capital incluida en el catálogo de las Árbores Senlleiras de Galicia. Además, este tesoro natural, que llama la atención por el enorme tamaño de su copa -más de veinte metros de diámetro-es candidato a Árbol del Año en España.

Patrimonio religioso

Un antiguo conocido de la ofrenda floral a San Martiño. En la esquina exterior de la catedral de Ourense, entre la rúa das Tendas y la rúa San Martiño, se halla un relieve del propio santo en una de sus caracterizaciones más recurrentes: montado a caballo. Se trata de una escultura datada en el siglo XVI, de estilo renacentista, cuyo autor se desconoce y que, además de dar nombre a la torre bajo la que se encuentra, formó parte de la ceremonia de ofrenda floral a San Martiño durante años.

Escultura

Homenaje a la vendimia y ala siega. En su día situado en el Recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid, desde 1989 este mural llamado Homenaxe ao Traballo está presente en el parque de la avenida Pardo de Cela, frente al pabellón de Os Remedios. Se trata de una de las obras más accesibles de uno de los escultores más célebres del Ourense del siglo XX, Antón Faílde. La obra, un bajorrelieve en granito, cuenta con dos caras, una dedicada a la vendimia y otra a la siega, tal y como explica la investigadora Natalia Figueiras. A través de ellas, el autor rinde tributo a la riqueza rural de Ourense, elemento que consideraba fundamental como eje vertebrador de la provincia.

Infraestructuras

Un símbolo del Ourense contemporáneo. A pesar de ser escogido como uno de los puentes menos agraciados de Europa por un reconocido blog de arquitectura británico, esta obra del arquitecto Álvaro Varela, ejecutada por el ingeniero Juan M. Calvo, ha ganado reconocimiento, entre otras cosas, por su pasarela peatonal, que llega a elevarse 22 metros, y su longitud. Sus 275 metros descansan sobre dos pilares a ambas orillas del Miño, de los cuales salen dos enormes columnas que soportan la pasarela peatonal y una serie de tirantes que recogen la estructura central.

Iglesia emblemática

Más de 800 años de modificaciones. La Iglesia de la Santísima Trinidad está considerada la más antigua de la capital. Situada en la plaza con el mismo nombre, este templo, cuya planta tiene forma basilical, obtuvo su aspecto actual después de las sucesivas reformas que sufrió desde su construcción en los siglos XII y XIII. De su exterior destacan los motivos ornamentales situados en la parte alta del edificio, de estilo gótico flamígero, que datan de los siglos XV y XVI y ,además, sus robustos contrafuertes.

Arquitectura

Una joya en plena calle. No es el abandono lo que atrae la mirada de los viandantes hacia el número 109 de la rúa do Progreso. Son más bien los detalles de sus cornisas, carpinterías y ventanas, y la peculiar forma de su fachada los elementos que hacen que este edificio sorprenda a propios y extraños. La llamada Casa Taboada, obra del arquitecto ourensano Daniel Vázquez Gulías es uno de los más célebres ejemplos de arquitectura modernista que existe en la capital, y su bajo sirvió durante más de medio siglo como local de la ya desaparecida farmacia García Montes.

Atractivo para los turistas. El arquitecto ourensano Juan Rodríguez de la Cruz es autor de muchos edificaciones emblemáticas de la capital y el Edificio Viacambre es una de sus obras más reconocida. Sin embargo, en la época de su construcción, la curiosa forma en la que se disponen los elementos de su fachada causó un aluvión de críticas. Aún así, estos característicos balcones llaman la atención, cada año, a muchos de los turistas que llegan a al capital y que no dudan en fotografiarse ante el edificio.

Las aguas del Miño, en Velle, bajan estos días con toda su fuerza
Las aguas del Miño, en Velle, bajan estos días con toda su fuerza

Un paseo para sentir el corazón del Miño en cualquier época del año

El Miño es parte de la esencia de la ciudad de As Burgas y su conocimiento materia obligada para cualquier ourensano. El paseo fluvial no solo ayuda a entender la importancia del río sino también la historia de la capital y de sus recursos naturales. El camino fluvial es un paseo por el termalismo, que discurre por el margen derecho, comenzando en el campo da feira y terminando en Outariz.

Un total de tres kilómetros de senda recuperada y adaptada al paseo —aunque en época de crecidas, como la actual, haya zonas inundadas que en ocasiones desaconsejan el paseo— descubren cuatro surgencias termales de obligado conocimiento, que comienza en A Chavasqueira, con aguas a 41 grados. A quinientos metros, se llega a la fuente termal de O Tinteiro, que emana aguas 43 grados centígrados. Tras probarlas, el camino sigue a orillas del Miño. A dos kilómetros está el Muíño da Veiga: cuatro piscinas con aguas de entre 65 72 grados. El recorrido finaliza en Outariz, con pozas muy semejantes a las de A Chavasqueira, a 61 grados. Un enclave a pie del río, donde disfrutar también de la frescura del Miño, como sucede en A Chavasqueira.

Este paseo se puede hacer, además, por el sendero que discurre paralelo a la N-120, donde también existe un carril bici. Esta zona permite tener otra visión de la ciudad y, además, descubrir parte de su riqueza arbórea. Este paso termina en la presa de Velle, majestuosa cuando las aguas del embalse llegan a picos que obligan a su desagüe, como ocurre en la actualidad. Entonces la visión es espectacular. Se puede cruzar e iniciar el camino de regreso por Oira y descansar en su zona verde.

El castro de Santomé habla del nacimiento de la ciudad
El castro de Santomé habla del nacimiento de la ciudad

La historia, la tradición y el pulmón verde de la ciudad

A unos tres kilómetros del centro urbano se encuentra el castro de Santomé. En un bosque autóctono, desde el que se divisa toda la ciudad, se esconde un yacimiento arqueológico en el que conviven la cultura castreña y la galaico-romana, dando sentido al nacimiento de Ourense como urbe. Varias civilizaciones se asentaron hace más de dos mil años en este lugar en el que aún resisten edificaciones que se pueden disfrutar. Situado en un alto sobre el río Lonia, en la zona de Mende, el paseante inicia la visita en el poblado castreño y puede disfrutar de las excavaciones arqueológicas más recientes en las que descubrir una unidad completa, con una calle central, una plaza y varias viviendas. Estas edificaciones abarcan un período desde el siglo I a.C. hasta el siglo II d.C. A través de un camino adoquinado se descubren algunos restos de la primera villa galaico-romana, que confirman que ambas culturas convivieron durante algún tiempo. Varios paneles colocados a lo largo del yacimiento informan al visitante de lo que tiene ante sus ojos. Pero Santomé también es naturaleza. Resulta imprescindible perderse por su bosque autóctono para buscar la mejor vista de la ciudad y sentarse un rato a respirar y descansar, antes del regreso.

Uno de los miradores del parque botánico de Montealegre
Uno de los miradores del parque botánico de Montealegre

Si se habla de naturaleza plena, vistas de la ciudad y de pulmón de Ourense, el parque botánico de Montealegre es el lugar. Es el bosque mediterráneo situado más al noroeste de toda Europa y su remodelación permite al visitante dar largos paseos, sentarse en un banco y dejar pasar el tiempo. Tiene más de 15 hectáreas donde viven 240 especies florales y unas 132 de fauna. Un conjunto que incluye una sala de exposiciones donde ver plantas carnívoras. Un centro de recepción e investigación y un auditorio al aire libre, excavado en una roca, completan este parque al que se puede llegar andando desde el centro de la ciudad, subiendo una empinada cuesta, o en coche, ya que tiene un amplio aparcamiento. Al recinto abre todos los días de 10.00 a 18.00 horas y su entrada es gratuita. Para conocer sus actividades —aunque con las pandemia se cancelaron para garantizar la seguridad— se puede entrar en la web www.botanicodemontealegre.com.

Una de las calles empedradas del núcleo de Seixalbo
Una de las calles empedradas del núcleo de Seixalbo

Situado en la Vía de la Plata Mozárabe, en lo que fue el Camino Real a Castilla, está el núcleo de Seixalbo. Un paseo por sus calles sorprende a cualquiera. Declarado Núcleo de Interés Etnográfico, conserva el aspecto del medievo. Se trata de un conjunto con importante valor arquitectónico e histórico artístico que en los últimos años se ha ido reformando, dotándolo de un aspecto singular que lo distingue de cualquier otro barrio de la ciudad. Pasear por sus calles y parar en sus plazas silenciosas, con poco tráfico, es todo un lujo. Seixalbo se encuentra a unos cuatro kilómetros del centro de Ourense, ideal para dar un lento paseo, pero se puede llegar en autobús urbano. El parque da Infesta es el centro neurálgico de encuentro de los vecinos. De él parten rutas por calles estrechas y empedradas con casas reformadas que mantienen su historia.

Una provincia con tesoros para redescubrir

Sin salir del concello de residencia, los paisajes rurales, urbanizados o naturales, ofrecen rincones que merece la pena descubrir o revisitar tranquilamente

Más de un tesoro natural o arquitectónico queda al descubierto en la geografía ourensana, aún en tiempos de restricciones sanitarias y cierres perimetrales. El paseo por los principales puntos de la provincia nos ofrece numerosos y diversos reclamos.

 

Celanova

Perspectivas de Vilanova dos Infantes. Un paseo por Vilanova dos Infantes, núcleo que conserva su estructura medieval, permite disfrutar de calles empedradas restauradas, de casas señoriales con escudo y soportales en la plaza mayor, de arquitectura popular como petos de ánimas y hórreos hasta llegar hasta la Torre del Homenaje, en torno a la cual están dispuestas las rúas en círculos concéntricos. Cuna de personajes como el padre Silva o Secundino Feijoo, fundadores de sendos circos, en sus calles se respira aún historia, además de poder contemplar ejemplos de casas bien restauradas. Caminando por la sierra hasta el alto da Gandarela, desde Santa María o en la salida por la carretera de Cortegada hay buenas vistas para apreciar la composición piramidal del burgo.

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Siete tesoros escondidos en la capital ourensana