Entramos en un colegio con ocho aulas cerradas: «Agora facemos de informáticas, médicas e psicólogas»

El colegio de Maceda tiene al 90 % de sus alumnos aislados en casa


ourense / la voz

Al colegio de Maceda acudieron este miércoles 21 alumnos de los 181 matriculados en el centro. El positivo de un docente y de cinco niños ha obligado a cerrar ocho aulas y a aislar a la mayoría de los escolares en sus casas, desde donde deben seguir con la rutina académica. Esta situación no solo trastoca, y mucho, la organización de las familias sino también la del profesorado. «Vamos haciendo varios planes de trabajo el mismo día y sobre la marcha», explica la jefa de estudios, Begoña Vilarchao Fernández. «Case traballamos ao minuto. Por exemplo, hoxe non sabemos con exactitude os nenos que mañá mesmo se incorporarán ás aulas. Sanidade fixo as PCR estes días e informa directamente ás familias para dicirlles cando poden volver ó colexio. A nós non, temos que agardar a ter a información dos pais. Hoxe, por exemplo, atopámonos con dous de Infantil na aula e non sabiamos que viñan», explica.

Hoxe non sabemos con exactitude os nenos que mañá mesmo se incorporarán ás aulas

En el despacho de la directora no para de sonar el teléfono. La mayoría son padres con dudas de todo tipo: falla la conexión a Internet, no conecta el navegador, se han olvidado de la contraseña, no saben cuándo podrán volver a clase sus hijos... Un sinfín de dudas que Reyes López Rodríguez, la directora, va solventando. «Agora ademais de ser profesoras facemos de informáticas, médicas e psicólogas», dice. Desde que comenzó la pandemia, esta es la primera vez tienen que cerrar aulas, ya que estuvieron libres de covid hasta Navidad.

También es difícil organizar el comedor, al que acuden la mayoría de los niños. Preparar los menús sin saber cuántos acudirán. «Como fas para mercar o peixe ou o pan? Non é o mesmo para vinte que para 171, que son os que acoden normalmente. Imos arranxando e improvisando co que vemos e temos», apuntilla la directora.

Es necesaria la comunicación diaria con las familias, informando de la situación del centro, de los casos que hay, sobre qué deben hacer y preguntar a las autoridades sanitarias, entre otros asuntos. Y, mientras, los profesores preparan las aulas virtuales y las presenciales. En este centro no hubo problemas con la dotación de los equipamientos para aquellos niños que no tenían ordenadores ni conexión a Internet. Pero a veces algunos alumnos tienen dificultades: porque en las zonas más rurales no hay buena cobertura o porque algunos usan sus datos de móvil para poder conectarse. Situaciones que hay que ir solucionando sobre la marcha. «Entendemos que nos chamen porque somos o seu punto de referencia, cóntannos os seus problemas». A esta función, la de atender a las familias, hay que sumar la docente y la que ha generado.

Entendemos que nos chamen porque somos o seu punto de referencia, cóntannos os seus problemas

«É unha carga de traballo burocrático moi grande. Ós equipos directivos téñennos esquecidos. Nós temos que facer moitos protocolos e atender a moitas cousas, e ó final somos tamén mestres e non podemos atender ó nosos alumnos como nos gustaría. Cremos que necesitariamos ter un administrativo que nos axudara nestas tarefas para poder facer a nosa función», demandan desde este colegio ourensano.

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