Comer en la terraza: «Tienes que andar de aquí para allá para encontrar un sitio»

Cándida Andaluz Corujo
c. andaluz OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Miguel Villar

Los ourensanos que a diario comen fuera de casa buscan locales abiertos y con terraza exterior para poder mantener el ritmo de trabajo

19 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Es una putada». Si hubiera un ránking de respuestas a la pregunta ¿cómo lleva lo de tener que comer en las terrazas? esta se llevaría la palma. Con más de la mitad de restaurantes cerrados en la capital, y de estos buena parte sin terraza y solo con servicio de domicilio, comer fuera de casa se ha convertido en una carrera de obstáculos. Las nuevas restricciones comenzaron el pasado viernes y este lunes los trabajadores que por motivos laborales tuvieron que comer fuera de casa han tenido que buscar alternativas. Para la mayoría, lo más incómodo es comer con frío y ante la mirada del resto de los paseantes. Otros han decidido, sin más, comer en las oficinas o en alguna esquina de una obra, a resguardo.

«Por motivos de trabajo tengo que comer prácticamente todos los días fuera. Esta situación es rarísima. No nos queda otra, hace frío pero por lo menos todavía no llueve», afirma Alberto López Pastoriza, que lleva 15 días trabajando en una obra de la capital y pertenece a una empresa de A Coruña. Come en una cafetería en el centro de la capital: «No puedes hacer otra cosa, es esto o comer en la obra», afirma. Tampoco les coge por sorpresa, ya que no es la primera vez desde que se inició la pandemia que tiene que hacer encaje de bolillos. «Tienes que andar de aquí para allá buscando un sitio en el que comer, para no hacerlo en la obra. Antes, por lo menos, comíamos calentitos. Pero bueno, hay que comprenderlo con lo que está pasando, ser solidarios. Y por lo menos no llueve, menos mal», añade.

«Ya ves como estamos, qué quieres que te diga. Claro que esta situación no es la ideal, a nadie le gusta comer fuera sobre todo con el frío que hace, pero no nos queda otra», afirma un trabajador que ha elegido, junto a un compañero, un restaurante de la N-120 para almorzar. Y los propietarios de los locales abiertos y con terraza se creen afortunados. «Está claro que no es como antes, pero nosotros por lo menos podemos seguir dando un servicio a nuestros clientes y vamos soportando el temporal», señala el responsable de un local en O Pino.