La menor movilidad por el covid-19 bajó a mínimos los heridos de tráfico

Marta Vázquez Fernández
m. vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

En junio se registró un accidente mortal en Pereiro; perdió la vida un motorista
En junio se registró un accidente mortal en Pereiro; perdió la vida un motorista

En todo el 2020 hubo 12 fallecidos, uno más que en el año anterior

18 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El año 2020 quedará marcado para la historia. La irrupción del coronavirus provocó situaciones excepcionales que condicionaron, y lo siguen haciendo a día de hoy, la vida de los ourensanos. Desde el mes de marzo, cuando se declaró el estado de alarma, la movilidad se vio reducida, en mayor o menor medida, en un intento de frenar los contagios y esta circunstancia ha tenido una consecuencia que no ha pasado desapercibida para las autoridades de Tráfico.

Y es que debido a esas restricciones en la circulación, los accidentes de tráfico con heridos graves cayeron a mínimos históricos durante el año pasado en la provincia de Ourense. Fueron, entre los meses de enero y diciembre, 60 los conductores o pasajeros que sufrieron lesiones de gravedad tras verse involucrados en colisiones de circulación, y ese dato está muy por debajo del que se había contabilizado el año anterior, cuando los heridos graves superaron el centenar, y también es menor que el del año más positivo en este registro. En el 2015 hubo 80 heridos graves en las carreteras ourensanas, y desde entonces no se había logrado mejorar esa cifra. Hasta el año pasado.

Es este, sin duda, el dato más significativo, y también más positivo, del balance de siniestralidad en las carreteras de la provincia durante el año pasado, del que también hay que extraer consecuencias trágicas. Y es que a pesar de que hubo menos desplazamientos, especialmente durante los meses de marzo y mayo, no se logró reducir el número de víctimas mortales. Fueron, en total, doce las personas que perdieron la vida por una colisión de tráfico, una cifra ligeramente superior a la del año anterior. En el 2019 se habían contabilizado en las carreteras once muertos por accidente.

Carreteras y urbanos

Pero de la estadística se desprende además que no solo las carreteras interurbanas son lugares peligrosos para conductores o peatones. Y es que tres de los accidentes más graves de los contabilizados el año pasado ocurrieron en vías urbanas. Así, en la capital perdió la vida una mujer el pasado mes de diciembre cuando fue atropellada por un vehículo en el casco urbano, mientras que en Celanova otra mujer también perdió la vida cuando su vehículo cayó desde un garaje cuya pared se vino abajo. El tercer muerto en zonas urbanas fue el conductor de un tractor, que perdió la vida en un accidente ocurrido en Pazos de Arenteiro.

No llevaban cinturón

Es significativo además que pese a todas las campañas de información y sensibilización que se realizan año tras año por las autoridades de Tráfico, y la gravedad de las sanciones que suponen este tipo de conductas, sigue habiendo conductores que no hacen uso del cinturón de seguridad y eso les ha supuesto consecuencias fatales.

Y es así porque se ha descubierto que de las cuatro de las víctimas mortales de las carreteras ourensanas en el año 2020, tres no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento de la colisión. Uno de ellos fue un conductor que falleció en Beade a finales del mes de septiembre. Según constataron los efectivos de la Guardia Civil de Tráfico que acudieron a la zona en la que se produjo la salida de vía fatal del automóvil, en la carretera OU-212, el hombre que pilotaba el coche no llevaba puesto el sistema de retención obligatorio, una carencia que quizás pudo tener mucho que ver en el resultado fatal del choque, ya que salió despedido. Por fortuna, con el conductor viajaba en la parte posterior del coche un niño menor de edad que sí llevaba una silla apta para su traslado. Salió ileso. La edad media de los fallecidos en las carreteras fue en ese ejercicio de 59 años.

«A los 90 años no se tienen las mismas capacidades y eso puede medirse»

La presencia de conductores mayores en las carreteras ourensanas es un hecho. La DGT tiene registrados a 18.000 automovilistas de más de 80 años y ya son más de 47.000, la cuarta parte del total, los que han cumplido los 65. Esta circunstancia no pasa desapercibida en los centros que se encargan de evaluar a los conductores. «Las principales deficiencias suelen ser las capacidades visuales y el deterioro cognitivo», explica Modesto Novoa Salgado, director del psicotécnico Juan XIII, en la capital ourensana. Junto con una psicóloga, ambos realizan un completo examen a los conductores que acuden para renovar el carné, determinando si pueden o no seguir conduciendo y delimitando restricciones. «Si no se cumplen los parámetros no les renovamos el permiso, pero si vemos que están en condiciones pero hay percentiles bajos, se imponen restricciones a la velocidad o radio de circulación, y con períodos de vigencia cortos», explica el profesional, que advierte: «A los 90 años no se tienen las mismas capacidades de anticipación y eso puede medirse con aparatos homologados». Recuerda que centros como el suyo cumplen un «efecto disuasorio» y que muchos conductores mayores acuden creyendo que podrán renovar, cosa que no logran. «A muchos mayores les cuesta dejar el coche, nosotros somos un filtro».