Una comida de graduación para apalabrar el Erasmus en Sicilia

En la ciudad de Ourense, los restaurantes volvieron a recibir llamadas para reservas este viernes


ourense / La Voz

En el día que reabrió la hostelería en la capital unos echaban en falta su café de buena mañana. Y otros, comer fuera de casa. En la ciudad, restaurantes como el Peregrinus, La Tarazana o La Abadía volvieron a recibir llamadas para reservas mesas al mediodía. En el primero de ellos, Hipólito, que sazonaba el pulpo, contaba que «ya estaba casi soñando con picarlo». Y ante el frío, Gisela, la propietaria del Peregrinus, constataba que la mayoría de quienes acudieron el primer día lo hicieron para comer en interiores.

Era el caso de Mar, María y Glecienne, tres compañeras de promoción del grado en Historia que aprovecharon el día previsto para las fotos de la orla de graduación y mataron dos pájaros de un tiro, celebrando su reencuentro. Todas ellas se matricularon por la vía semipresencial, y lo hicieron porque, en parte, tenían una espina clavada y la carrera les llamaba la atención. Pero además, ahora han querido dar un paso más, y planean irse el año que viene con una beca Erasmus, a la isla italiana de Sicilia.

En A Tarazana, mientras tanto, María Delgado, dueña del establecimiento, mostraba algo más de alivio tras dos meses consecutivos de cierre. En su caso, optaron por no hacer comida para llevar, así que recibieron con alegría la reapertura. «Ha ido bastante bien por ahora. Muchos de los clientes que han venido ya eran habituales, y se echaba de menos», contaba. Como en el caso del Peregrinus, quienes fueron allí a comer lo hicieron en el interior, y Delgado sonreía al señalar la poca piedad de la lluvia y el frío al dejarse ver justamente el día de la vuelta a la actividad. «Ya es casualidad, pero días atrás salía el sol y nada. Y justamente ahora, se deciden a aparecer. Aún así, esperamos que todo mejore. Se está sacrificando este año con la esperanza de que el siguiente vaya mucho mejor», comentaba.

La hostelería sube la persiana: «Hay clientes que ya llamaron ayer para saber si íbamos a abrir»

Pablo Varela / X. M. R.

Bares ubicados en el entorno de O Couto llevaban más de dos meses sin realizar su actividad habitual

Este viernes, Ourense se fue desperezando a la vez que sus bares subían la persiana, pero hay quien ya aguardaba este momento desde ayer. En la terraza del café La Coruñesa, Manuel Moreiro esperaba pacientemente su cortado. Hacía casi dos meses que su rutina diaria, la de hojear los periódicos a primera hora en el local, se cortó de cuajo. «Se echaba de menos. Siempre que vengo, lo primero que hago es leer las noticias. Pero en el papel. No hay nada como tocarlo, pasar la página...», contaba.

No era el único que aguardaba con ganas el regreso de la hostelería. En Casa Toñita hubo quien apuró su primer café de la mañana en el exterior del local, pero también quien se guareció dentro. Julio Vázquez, el propietario, cuenta que, desde el momento en el que la Xunta anunció el regreso del sector bajo las restricciones generales, ya recibió mensajes en los días previos para saber si abrirían. «Hay clientes que me llamaron ayer», contaba. Durante el cierre perimetral de la ciudad optó por hacer comidas y envíos a domicilio, también rumbo a Barbadás, pero lo que no faltó en esta primera jornada fueron los clientes de siempre al abrir la puerta. «Todos se han portado muy bien con nosotros», agregó. Con todo, otros años ya habrían cerrado cenas para los días de fiestas navideñas, algo que ahora parece más complicado. «La gente, como pasa con la hostelería, ahora vive y planifica en el día», ilustra Vázquez.

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