Las maderas podridas del puente sobre el río Barbaña se reponen por su peligrosidad

Cándida Andaluz Corujo
cándida andaluz OURENSE / LA VOZ

OURENSE

La infraestructura, junto a La Molinera, fue financiada por el denominado Plan E e inaugurada en el 2011

24 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Se fueron haciendo pequeños parches, arreglando algunas de las maderas levantadas o rotas, pero finalmente el Concello de Ourense ha decidido cerrar - ha colocado vallas- el paseo de madera sobre al Barbaña junto a La Molinera para reponerlas. Esta infraestructura fue inaugurada en el 2011 y la financiación de las obras se incluyó en el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (conocido como Plan E) de Zapatero, puesto en marcha para impulsar la actividad económica tras la crisis del 2008. Casi diez años después de su inauguración, parte de la zona ha quedado intransitable y lo que iba a ser una paseo para los vecinos es ahora un lugar desaconsejado para transitar, por posible caídas por maderas levantadas; y con algunos de sus inmuebles ocupados. Solo resiste bien el propio edificio de La Molinera.

Hace años que los vecinos del barrio de O Polvorín denuncian el estado de abandono que sufren. Señalan desde la asociación vecinal que ha sido un paulatino desgaste solucionado con pequeños arreglos lo que ha llevado a la situación actual. A esto se suma, afirma, el aumento de vecinos que pasean por las orillas del Barbaña en este punto desde que se inició la crisis por el covid-19 y, por lo tanto, un mayor desgaste de la zona. Afirman que es urgente el arreglo de las zonas verdes -en algunos parques hay hierba que cubre bancos- y, sobre todo, el arreglo de aceras en una barrio con la población envejecida. El presidente de la asociación de O Polvorín, Rafa García, afirma que es un barrio «en total abandono». Denuncia, ente otras cosas, los destrozos en las aceras que soportan por la obra de un inmueble que se encuentra al paso del puente de Marcelo Macías o los paseos llenos de maleza.

La puntilla, afirma, ha sido la obra para la apertura de la carretera que enlaza este barrio con la calle Manuel Murguía y que da acceso a la nueva urbanización. Aunque ya en su día no estuvieron de acuerdo con el proyecto, que eliminaba una zona verde ante la puerta de la sede vecinal, el fin de las obras dejó a este inmueble aislado. Sin aceras ni paso de cebra para acceder a él , por lo que resulta obligatorio para entrar por la puerta del inmueble cruzar mal. Una opción peligrosa y aún más si se tiene en cuenta que la mayor parte de las personas que acuden al centro vecinal para participar en cursos o talleres son mayores.