Acusan de homicidio a un conductor que invadió el carril contrario y chocó contra un motorista, que murió

m. v. OURENSE / LA VOZ

OURENSE

El fiscal pide una condena de cuatro años de cárcel y fuertes indemnizaciones a la familia del fallecido, que era policía local en Vigo

09 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La muerte de un motorista en un accidente de tráfico ocurrido en Larouco el 18 de agosto del 2018, pudo ser un homicidio. Así lo sospecha el Ministerio Fiscal de Ourense, que la próxima semana sentará en el banquillo de los acusados del juzgado penal de la capital ourensana a Manuel P. L., el conductor de 57 años que, se sospecha, aquel día se puso al volante de su automóvil de forma temeraria y con sus condiciones físicas mermadas.

La víctima, un policía local destinado en Vigo, volvía en moto de los Picos de Europa con unos amigos cuando, a la altura del kilómetro 472 de la N-120, el Mercedes que conducía el acusado invadió su carril, produciéndose un impacto frontal entre ambos vehículos. A consecuencia del choque el motorista salió despedido, falleciendo casi en el acto a causa de un traumatismo craneoencefálico; el impacto le había provocado además la amputación de una pierna. Nada más llegar al lugar los agentes de la Guardia Civil de Tráfico sospecharon que aquello había sido algo más que un trágico accidente y comenzaron a investigar. Se tuvo constancia de que antes del fatal choque el investigado ya habría circulado de forma temeraria, ya que el conductor de una ambulancia aseguró que minutos antes de lo ocurrido se había cruzado con el mismo conductor y que también iba invadiendo el carril contrario. Este testigo relató que tuvo que apartarse todo cuanto pudo para esquivar la colisión, explicando además que el acusado no había realizado ninguna maniobra para evitar la posible colisión.

Tuvo un ictus

No era todo. Se supo también que años antes el conductor del coche había sufrido un ictus que le había dejado afectado el lado izquierdo del cuerpo, lo que motivaba en su permiso de conducir se recogieran algunas adaptaciones que debía hacer a la hora de ponerse al volante, como conducir un coche que llevase transmisión automática y utilizar gafas. Según se constató, el día del accidente no hacía uso de gafas, ni tampoco de lentes de contacto. «El acusado el día del accidente no reunía las condiciones físicas necesarias para conducir un vehículo a motor por una carretera abierta al tráfico», recoge el escrito de acusación de este asunto, en el que además se observa que el acusado «no controlaba su vehículo y fruto de ello era que practicaba una conducción que infringía las más elementales normas de cuidado, ya que invadía el espacio reservado a los conductores que circulaban correctamente en sentido contrario». Para la fiscalía, no hay duda de lo que pasó aquel día: «La causa del accidente fue la conducción del acusado invadiendo claramente el carril contrario, ya por lo menos desde unos kilómetros antes», concluye el informe del ministerio público, que considera que lo ocurrido es un delito de homicidio imprudente por el que solicita para el acusado, vecino de León, una condena de cuatro años de prisión.