«Despois do coronavirus síntome máis canso, pero sobre todo máis sensible»

«Cando vexo a un paciente que está so, aí estou eu para darlle algo de conversación», conta  Esteban Sánchez Escuredo

Esteban Sánchez Escuredo, celador en CHUO
Esteban Sánchez Escuredo, celador en CHUO

ourense / la voz

La implicación de Esteban Sánchez Escuredo con su trabajo va mucho más allá de sus obligaciones. Es celador en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) y siempre está atento al bienestar integral de los enfermos. «Cando vexo a un paciente que está so, aí estou eu para darlle algo de conversación. E máis estando as visitas de familiares prohibidas polo coronavirus», explica el hombre, al que siempre le acompaña una amplia sonrisa.

No la pierde ni siquiera cuando habla de su propia experiencia con la enfermedad, que fue traumática. En abril, al poco tiempo de estallar de forma evidente la expansión de la pandemia en España, se contagió, como tantos otros trabajadores del sector sanitario. El coronavirus fue con él especialmente duro y estuvo más de un mes ingresado en el mismo hospital donde ejerce como celador. «Volvín nacer», cuenta Sánchez Escuredo.

Lo pasó mal, pero el calor de sus compañeros en primera persona le dio ánimos, al igual que el apoyo que recibió a través de las redes sociales por parte de sus amigos. Él, que es especialmente activo en ese ámbito, agradece los memes, vídeos y frases de esperanza que le fueron llegando en aquellas fechas: «Sentinme arroupado por todo o mundo». Finalmente, logró superar la enfermedad y reincorporarse a su trabajo, algo que para él era una prioridad absoluta tras la recuperación.

Ha podido retomar, por lo tanto, algo que a él le apasiona, el contacto directo con pacientes y compañeros. «Fala aínda que sexa coas pedras», cuenta su mujer, Piedad Valencia Vázquez, que lo acompaña durante la entrevista. Los pulmones de Esteban resistieron bien el covid-19, pero sí hubo «secuelas emocionales», confiesa. «Despois do coronavirus síntome máis canso, pero sobre todo máis sensible», explica el hombre, que ya tenía una sensibilidad especial antes de pasar la enfermedad.

De ahí su intensa colaboración con innumerables iniciativas culturales o sociales. «Se hai algo que defender, teño que estar. Non son capaz de quedarme quieto», dice Sánchez Escuredo, que colabora activamente con entidades como Stop Accidentes o la asociación de fibromialgia. Se trata, según dice, de algo que ha heredado de su padre. «Xa o facía, pero desde que morreu meu pai dinme conta que tiña que seguir os seus pasos. E eu síntome ben facendo estas cousas», detalla.

Pide «sentidiño»

Ahora está especialmente preocupado por cómo estamos respondiendo como sociedad ante la pandemia. Echa en falta una mayor cohesión para hacer frente a este reto. «Se non nos xuntamos todos, non o venceremos. A unión é fundamental para derrotar a este virus», dice Esteban, que agradece el trabajo que está realizando todo el personal del CHUO. A ese esfuerzo deben unirse todos los ciudadanos, a los que pide «sentidiño» porque, según dice, «hai certa xente que está actuando de xeito irresponsable». Sánchez Escuredo lamenta que se culpe a la hostelería o a los jóvenes porque a su juicio «a culpa é de todos en xeral». Insiste, por lo tanto, en su llamada a la unidad. «Temos que xuntarnos e remar todos na mesma dirección», proclama.

Un hombre a una cámara de vídeo pegado

A Esteban Sánchez Escuredo le apasiona el mundo audiovisual. Es raro no verlo grabando con su cámara de vídeo doméstica cualquiera de los actos culturales o sociales que se celebran en la ciudad. Después hace sus propios montajes y los publica en redes sociales para compartir con sus amigos y conocidos. Lo hace por gusto y también porque, de ese modo, ayuda a difundir ese tipo de iniciativas.

De hecho, cuando Ourense en Común concurrió a las elecciones del año 2015, él figuraba como número quince y la marea ourensana lo presentaba como un funcionario, pero también como un «vídeoactivista». Sánchez Escuredo ni siquiera ve aquello como una incursión real en la política porque, según dice, lo hizo para echar una mano en un segundo plano: «Foi un gusto axudar á xente que estaba aí, que tiñan iniciativas moi boas para a cidade». Lo cierto es que el proyecto de Ourense en Común acabó convirtiéndose en una frustración. En el año 2019 -para entonces Esteban ya no iba en la lista- la marea se quedó sin representación en el Concello.

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