El proyecto «Génesis» del fotógrafo brasileño llega a las calles de Ourense
02 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.«Nestes tempos hipertensos, o paseante pausado é un opositor necesario ao desgoberno de impaciencia. Vou dar unha volta que teño cita co crecemento dun magnolio» Diego Ameixeiras.
La compañera y pareja creativa de Sebastião Salgado, Lélia Wanick Salgado, es comisaria del magnífico proyecto «Génesis» del famoso fotógrafo que ya trabajaba para la Agencia Magnum cuando regresaron a Minas Gerais, Brasil, a un rancho perteneciente a la familia del artista. Juntos quisieron devolver a esa tierra envejecida y erosionada su naturaleza original de bosque subtropical atlántico, reforestándola con más de 4 millones de especies autóctonas de la flora de Brasil, germinadas en el Instituto Terra del que Lélia es presidenta. Documenta la belleza de la tierra, la perdurabilidad de la cultura indígena en su identidad campesina, la resistencia cultural de los primitivos actuales. Un activismo sensible al medio ambiente a través del lenguaje visual de la fotografía que se anticipa en el documental La Sal de la Tierra de Ribeiro Salgado (hijo del fotógrafo) y Win Wenders, nominada al Óscar como mejor largometraje documental en 2014.
Salgado ha viajado durante más de 40 años por los cinco continentes siendo testigo y documentalista de nuestra historia reciente. En su proyecto Génesis, el fotógrafo galardonado con el Príncipe de Asturias de las Artes 1998 tras fondear en la más oscura crueldad de los hombres agitando con cada instantánea nuestra conciencia a través de «Éxodo», levantó como ave fénix el vuelo con esta magnífica serie y el objetivo de fotografiar aquellos lugares del mundo cuya naturaleza y fauna se mantuviese igual que en el origen y en equilibrio con los seres humanos que mantienen su idiosincrasia con el compromiso de la resistencia frente al capitalismo voraz y deforestador, y la devastadora globalización que arrastra la imposición de la civilización.
Desde su mirada humanísima y a través del objetivo de su cámara, su herramienta para cambiar el mundo, transitan los nenets con sus perros por la gélida Siberia en su ritual migración por la península de Yamal cruzando los 48 kilómetros de río helado en la dispersa asociación de los cuadros de Genovés o en las aéreas acumulaciones habitadas de Eligio. Documentalista social de fama mundial cuyo compromiso se traduce en cuatro grandes líneas temáticas: trabajo, pobreza, emigración y naturaleza que aborda con el excelente magnetismo de un blanco y negro que remite a Amsel Adams y Dorothea Lange y un control sobre los efectos dramáticos de la luz y el contraste, crítico en la imagen narrativa con su componente expresivo y afectivo de denuncia. Susan Sontag cuestiona la imparcialidad de la mirada del fotógrafo documental que elige plano, composición, ángulo y enfoque en cada toma de manera que las imágenes no generan una ética asociada al compromiso social aunque sí a su movilización.
Es monocromía activa, imaginación, la plástica heredada de las luces y sombras de su tierra natal y la gama de grises. El plano general caracteriza la obra de Salgado en tomas como «Las Anavilhanas», la plástica composición que encuadra a las mujeres zo’és de la aldea Towari Ypy en Amazonas decorando con urucum su cuerpo y que en su concentrado abandono vemos a las bañistas de Cèzanne. En Mato Grosso un grupo de waurás pescan en el lago Piyulaga mientras su silueta invertida se sumerge boca abajo en las aguas reverberantes y agitadas por el cayuco, atravesando un horizonte tan embarrado y misterioso como en las acuarelas de Turner.
El tratamiento de la luz con efectos fascinantes impacta en la tormenta de nieve sobre el Gran Cañón vista desde Arizona mientras las nubes segregan el encuadre de los volcanes Tolbachik y Kamen. Yamaguchi hace hincapié en que la lectura geométrica de las imágenes de Salgado viene dada por la colocación de la cámara quien para este proyecto, abandona la analógica por una Pentax 645 digital.
El fenómeno fotográfico para Salgado es la consecución de la imagen única, el ser humano en la dignidad de su historia: dinkas, yalís, papúes, zo’és, sanes, mursis o surmas. Selvas, dunas y glaciares donde un iceberg antártico se recorta en silencio sobre un mar de hielo de Friedrich. Plano Americano para individualizar al protagonista, signo de la comunidad en la preparación de la muchacha para la ceremonia del Amurcumã o el plano detalle exquisito de la iguana marina, la cola de la ballena franca austral, biguatingas, albaltros, búfalos, pingüinos barbijo... Animales y naturaleza en los que el propio paisaje se cura de las heridas del hombre.