Las tumbas que homenajeó el otoño en San Francisco

En el Día de Todos los Santos, el cementerio dejaba el contraste de lápidas impolutas con otras, cercadas por el musgo y dejadas a su suerte


Ourense

La epidemia de coronavirus no respeta ni al más allá. Este domingo, al mediodía, en el cementerio de San Francisco apenas se divisaba una decena de personas entre las tumbas. Alguna familia aprovechaba para revisar su panteón, otros dejaban un ramo de flores como quien sabía que iba a tardar en volver y, en definitiva, se despedían en silencio, más apagado que otras veces.

En San Francisco, el color de algunas rosas contrastaba con algunas lápidas dejadas a su suerte. Unas, impolutas; otras, cercadas por el musgo, contaban historias distintas: las de quienes pudieron acercarse a rendir homenaje a sus seres queridos o las de aquellos llevan demasiado tiempo sin recibirlo. El otoño, a su manera, les dejaba su colorido particular con las hojas amarillas que caían de los árboles. 

Desde las casas próximas al cementerio, algunos vecinos hablaban y saludaban a los que salían del camposanto, un rincón de luto entre el tradicional bullicio de la ciudad, que ahora también ha pasado a mejor vida. O al menos, ha pasado de nuevo a las ventanas.  

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