Cierra la hostelería en O Carballiño y siguen abiertos colegios y tiendas

El comité clínico anuncia el confinamiento de los concellos de Verín, Oímbra y Vilardevós para evitar que se propague el virus

x. m. r.
ourense / la voz

Las restricciones por la incidencia del coronavirus se recrudecen en la provincia. Desde este jueves, a las 00.00 horas, en los concellos de O Carballiño, Boborás y O Irixo se restringirá toda actividad no esencial en los tres municipios, con la idea de evitar la propagación del covid-19 en la zona. Se mantiene la actividad escolar y también seguirán abiertos los comercios, pero los establecimientos hosteleros y de restauración se verán obligados a bajar la persiana temporalmente. No serían los únicos, porque museos, bibliotecas, archivos, gimnasios y piscinas también estarían dentro de esta lista de sectores que dejarían de operar mientras la situación sanitaria no mejore.

Mientras, al sur de la provincia, los concellos de Verín, Oímbra y Vilardevós pasarán desde esta medianoche a un confinamiento perimetral similar al que se abordó días atrás en la comarca de O Carballiño. Solo se permitirán desplazamientos entre los tres municipios, donde las reuniones entre personas quedarán limitadas a aquellos que sean convivientes.

Ambas decisiones las tomó ayer el comité clínico, que se reunió para analizar la situación del territorio. Lo hizo en un contexto de tres días consecutivos de bajada de la curva. No es porque no siga habiendo contagios, que los hay (67 más en el último balance, que se refiere al lunes a las seis de la tarde), sino porque hay más altas (100). Los 1.477 casos activos -tras restar las dos bajas producidas por fallecimiento en las últimas horas del lunes- suponen 133 menos que los 1.610 que reconocía el Sergas el sábado. Bajan los casos activos, pero crece la presión hospitalaria. Ya son 107 las personas con coronavirus ingresadas en planta, mientras que otras 15 precisan cuidados intensivos por la gravedad de su estado. El sábado eran 98 en planta y 13 en uci. En planta covid del CHUO hay 95 pacientes, 4 en el hospital comarcal de Valdeorras y 8 en el de Verín. En la uci del CHUO hay 13 personas, y dos en El Carmen.

O CARBALLIÑO

150 contagios más en algo más de dos semanas. Ni la limitación de las reuniones (decretada el día 8) ni el cierre perimetral junto a O Irixo y Boborás (vigente desde el día 15) han conseguido frenar la curva en O Carballiño, que va disparada hacia arriba. A principios de mes había 21 casos activos. Ayer el comité clínico analizaba la situación con 188 (en un contexto en el que apenas hubo una ligera bajada de casos activos dos días).

OURENSE

Un centenar de casos menos. El cierre perimetral de la ciudad con Barbadás ha traído buenos resultados. Desde que los vecinos de la capital no pueden salir se ha bajado de los 536 casos activos que había el 8 de octubre a los 429 contabilizados ayer. La medida fue efectiva, al contrario de lo que ocurrió con la limitación de reunión con los no convivientes (que no logró frenar la curva) decretada el día 3, entonces con 414 contagiados.

VERÍN

Una evolución a saltos. La curva de casos activos en Verín desde el inicio de las restricciones ha ido a saltos. Como si de una pulga se tratara, los casos van dando un salto grande hacia arriba para después bajar un poco y coger impulso y subir de nuevo. Empezó el mes con 54 casos. Ahora registra 88.

O BARCO DE VALDEORRAS

En tímido retroceso. O Barco registró el pico de la curva el pasado día 8, con 87 contagios. Desde entonces la situación ha ido mejorando (aunque se siguen detectado nuevos positivos) y son 50 los casos activos.

Los hosteleros piden el apoyo de la Diputación

El presidente de la Asociación de Hostelería y Restauración de Ourense (Ahrou), Álex Castro, se reunió con José Manuel Baltar, presidente de la Diputación, en el Pazo Provincial. Acompañado de los directivos Pepe Vilachá y Manuel Saborido, los representantes de los hosteleros expusieron las reivindicaciones de este colectivo, perjudicado por las restricciones. El dirigente provincial se ofreció a canalizarlas y les expresó el total apoyo del organismo que preside.

Del desinterés por las condiciones a cumplir a la resignación

Un protagonista no invitado ha puesto a O Carballiño en el centro del panorama informativo y en el punto de mira, no para bien, de Galicia. Y más allá de la comunidad.

La villa pasó de puntillas por la primera ola del coronavirus, sin una especial incidencia en la época primaveral, y se ha metido hasta las trancas en esta segunda «vaga» del covid-19. Las cifras están reventando la estadística -algunos apelan a la extrapolación para señalar que la villa ha llegado a las 1.340 casos por 100.000 habitantes. Es decir, más del doble de los 540 a los que saltan todas las alarmas- y desde el Sergas se mira con especial preocupación a la comarca carballiñesa. La villa, junto con Boborás y O Irixo forman una unidad de confinamiento, lo que significa que la movilidad entre los tres municipios es libre, aunque para salir o entrar a los mismos se requiere un permiso por cuestiones de trabajo, estudios u otros supuestos.

Precisamente esa circunstancia, y las restricciones en general, no son el fuerte de los vecinos de la zona, por lo que se constata desde la Policía Local de O Carballiño. Durante el fin de semana se impusieron dieciséis sanciones por incumplimiento de las medidas decretadas por la Xunta. En su gran mayoría -trece casos- el motivo de las mismas estaba relacionado con la no convivencia de las personas reunidas y otros incumplimiento de las medidas de seguridad. Las tres restantes fueron sanciones que tuvieron su origen en casos de movilidad sin causas justificadas. Desde la Policía Local constatan un importante desconocimiento y falta de información: «Moita xente non se preocupa de ter a información das medidas que están en vigor, as decretadas pola Xunta, e compórtase de xeito que non está permitido. Saben que hai unhas medidas restritivas pero non que esas medidas lle impiden ir a Maside, por exemplo», señala Francisco Valeiras, el responsable del cuerpo.

En relación a la problemática que se está viviendo en O Carballiño con la alta tasa de incidencia del coronavirus, Valeiras Baranda también hace un llamamiento a la cordura y al sentido común. Constatan desde la Policía Local que se está haciendo un uso de las redes sociales «que ás veces parece que roza a chantaxe ou un uso ilexítimo de determinados soportes. O que lle pido a esa xente é que empregue as canles regulamentarias e avise á Policía Local, Protección Civil, Sergas, Garda Civil ou quen consideren oportuno en lugar de colgar nas redes xente sen máscara ou incumprindo as normas. Terán moitos repercusión nas redes, pero nada máis. Ese non é o camiño para resolver as cousas».

Las restricciones decretadas por la Xunta están teniendo una especial incidencia en una villa de servicios donde prima el comercio local. Julián Garriga, presidente del Centro Comercial Aberto do Carballiño, incide en la preocupación del sector. «Estase pasando mal, moi mal. A campaña de verán foi mala e a de inverno, o outro gran soporte do sector para todo o ano, ameaza con ser aínda peor. E agora, co endurecemento das restricións á hostalería, a situación é de resignación e pesimismo. Estamos pendentes das axudas institucionais e ultimamos unha campaña de apoio ao comercio local», señala Garriga.

El plazo para presentar las solicitudes para las ayudas del Concello do Carballiño concluye este jueves y el alcalde ha señalado que se agilizará al máximo la resolución de los expedientes.

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