Los hosteleros avisan: «Muchos locales pequeños morirán con el invierno»

El sector ve injusto pagar el 100 % de las tasas, cuando se restringe la actividad

Impulsores de una nueva asociación de hosteleros
Impulsores de una nueva asociación de hosteleros

Ourense

El pasado jueves bajaba definitivamente la persiana la cafetería Tavernne. Se trata de un pequeño local situado en la calle Ramón Cabanillas de Ourense, que apenas contaba con una pequeña terraza exterior y que no ha podido resistir más los embistes de la crisis generada por la pandemia. Es solo un ejemplo, ya que el sector advierte de que se avecinan meses duros. «Muchos de los locales pequeños que no tienen terraza morirán con el invierno. Cada semana que se amplían las restricciones es un golpe muy duro. Está bien que nos pidan que cumplamos con las medidas, pero tienen el deber de echarnos un cable. No puede ser, por ejemplo, que hayamos esperado siete meses para recibir la ayuda de los autónomos del Concello. A muchos ya no les servirá de nada porque habrán cerrado», asegura Enrique Fidalgo, presidente del colectivo Véxote nos Viños, que aglutina a locales de la zona monumental.

Y es que en medio de las restricciones, cada vez más exhaustivas en la capital ourensana, el sector ya mira de reojo con desesperación a lo que pasará en la campaña navideña, que es uno de los momentos clave para decenas de restaurantes. «Con cinco o diez personas como máximo en una mesa, con las empresas también afectadas por los contagios casi parece una utopía que se puedan hacer cenas de Navidad, que para muchos negocios son fundamentales», explica Miguel González, presidente de la asociación Cociña Ourense.

Los hosteleros se muestran contrariados al entender que las administraciones los utilizan como conejillos de indias para aplicar medidas muy duras, que no observan en otros sectores y aspectos cotidianos en el día a día de los vecinos. «Tenemos el aforo restringido, no podemos usar la barra y nos limitan el horario porque parece que la gente se contagia más a partir de la una de la mañana. Sin embargo, yo salgo de mi local a la una y media de la madrugada y veo cómo quedan los pisos llenos de gente descontrolada haciendo botellón. Ahí no se ve a la policía», explica Enrique Fidalgo, propietario de O Frade, en plena zona monumental.

El malestar de los hosteleros con las medidas que va anunciado la Xunta para limitar el acceso a bares y restaurantes no significa que no estén concienciados con las medidas de higiene ni tampoco con la gravedad de la pandemia. «No discuto el virus ni tampoco que haya que tomar medidas. Controlar el virus está muy bien pero los hosteleros se están muriendo de hambre. Y somos un sector del que vive mucha gente, desde los distribuidores a los mercados», señala Enrique Fidalgo. En una línea similar se expresa el presidente de Cociña Ourense: «No hay que descuidarse nunca y tenemos la obligación moral, ya no profesional, de cumplir con las medidas covid, porque no hacerlo es un atentado contra la salud. Dicho esto, no tienen lógica muchas medidas que están tomando y que son la puntilla para nosotros. La improvisación significa que no saben como afrontarla».

La unión hace la fuerza

«Nadie nos echa un cable y nosotros callamos», reflexiona el presidente de Véxote nos Viños. Precisamente, para alzar la voz acaba de nacer la Asociación de Hostalería e Restauración (Ahrou), que aglutina a medio centenar de profesionales del sector de la provincia. Nacen para convertirse en otro foro que reivindique al colectivo. Su constitución oficial se tramitará la próxima semana y al frente estará el hostelero de A Ponte, Álex Castro: «La asociación nació de un wasap. Creamos un grupo y llegamos a ser 160. La gente está cansada de que nos pongan en el punto de mira como el principal foco. Entendemos que haya restricciones, pero si hay porcentajes de aforo, lo normal sería que nos rebajasen las tasas y demás pagos en ese mismo porcentaje».

Castro hace hincapié en que las restricciones a las reuniones que no sean entre convivientes son un nuevo palo para el sector. No se lo explica: «No entendemos que la gente pueda trabajar en una oficina pero que no puedan bajar juntos a tomar un café o una cerveza, por ejemplo».

Javier Outumuro, presidente de UHO
Javier Outumuro, presidente de UHO

javier outumuro, presidente uho

«Nacen negocios na clandestinidade»

Son malos tiempos para la hostelería. A las dificultades para seducir a los clientes de que acudan a sus bares y restaurantes se suman las restricciones, que, cada semana, se imponen en diferentes puntos de la ciudad y de la provincia, en función del avance de la pandemia. Javier Outumuro, presidente de la Unión de Hosteleros de Ourense y propietario del restaurante A Taberna, de momento se libra de esas restricciones añadidas, pero se muestra un poco cansado de que continuamente se ponga el foco en este sector: «Ninguén nos defende. Todos os tiros van para a hostalaría. Agora é cando máis unidos temos que estar para reaccionar a todo isto. Está claro que cometemos erros, como hai en todos os sectores, pero somos o chivo expiatorio da pandemia e o certo é que hai moita xente no sector que está facendo as cousas ben».

El presidente de los hosteleros ourensanos reflexiona sobre otro tipo de situaciones en el día a día que pueden tener más riesgo para la transmisión del virus y sobre las que, entiende, no se está poniendo el foco: «Hai máis grupos de reunións en casas e en bodegas que non teñen ningún tipo de control. Temos que alertar de que está nacendo un negocio na clandestinidade sobre o que non hai control». A nivel de política municipal, Javier Outumuro entiende que igual «se podería facer algo máis» para defender el sector, pero también aclara que es un escenario que va más allá de las fronteras municipales y que no está resultando sencillo encontrar un equilibrio. «A única saída que vexo a todo isto é que a xente tome conciencia e que respecten as normas e as restricións. Senón o facemos, prexudicámonos todos e non facemos comunidades», señala.

Mientras tanto, recomienda a los asociados a que tomen todas las precauciones posibles y que asuman con «tranquilidade» la situación a la espera de que la evolución de la pandemia mejore en la provincia y en la ciudad de Ourense, con zonas como el barrio de O Couto muy castigadas.

Mónica Moldes en su bar el lunes, dos días antes de que la Xunta prohibiese la consumición en barra en O Barco
Mónica Moldes en su bar el lunes, dos días antes de que la Xunta prohibiese la consumición en barra en O Barco

Monica moldes, hostelera en barco

«Ser estrictos nos hizo ganar clientes»

Mónica Moldes aseguraba el pasado lunes estar «cabreada con el mundo» al ver que la situación epidemiológica en O Barco de Valdeorras, localidad en la que ella regenta el bar 13/14, iba a peor. Ese día todavía no había restricciones (anunciadas el miércoles), más allá del cierre de los parques infantiles decretado por el gobierno local, pero tampoco las vería mal. Aseguraba que, en todo caso, lo importante es la salud y que incluso le parecería bien cerrar unos días si así se consiguiese frenar el avance de la pandemia. «Después ya miraremos cómo salir adelante, pero lo importante es la salud», decía. Esa máxima, remarcaba, le ha valido también para ganar clientes en los últimos meses. «Somos muy estrictos con las medidas; y haberlo sido durante todo el verano ahora se nota, porque la gente viene confiada. Ser estrictos nos hizo ganar clientes», reconocía. En su local «somos todos los días los mismos» y la terraza «parece un campo de fútbol de lo grande que es», así que «la gente viene tranquila».

Reconocía la hostelera barquense que los brotes le preocupan, «porque al final no sabes quién lo tiene y quién no». Y añadía: «Se puede vivir con preocupación, pero con miedo no». Para poder seguir con esa filosofía, todo el que entra en su local es recibido por un cartel que dice: «Si vienes sin mascarilla, mejor sigue caminando, gracias». Moldes destacaba que así piensa. «Si vas a entrar sin ella, vete, que ya no te tenga que echar yo», decía. Contaba que no tuvo que echar a nadie por ese motivo, pero que sí varios clientes se fueron cuando les dijo que tenían que ponérsela. «La gente no acaba de entender que tienes que tener la mascarilla puesta todo el tiempo y que solo se puede quitar en el momento de consumir. Ha sido peor eso que lo de fumar. La gente enseguida se levanta y se aparta para fumar». También era clara en un mensaje para aquellos que no quieren usar la protección. «Si no te apetecer llevarla, quédate un ratito más en casa y no salgas», decía.

francisco pérez, presidente aehcom

«Acabó el verano y vienen vacas flacas»

En Verín, el adiós a la temporada estival se mira de reojo desde el sector de la hostelería, y no precisamente para bien. «En la localidad no solía haber problemas de aglomeraciones, pero sí hubo bastante movimiento de gente durante el verano. Llegaron personas de fuera, como ha pasado toda la vida, y es normal. Y como siempre, había quien cumplía y quien no, porque veías a gente que estaba como si fuesen unas vacaciones normales más», dice Francisco Pérez, presidente de la Asociación de Hosteleiros de Monterrei y propietario del Hostal-Restaurante Lugano.

Ahora, queda pendiente de definir una fecha entre los profesionales del sector en la comarca para analizar el impacto de las restricciones «e intercambiar pareceres». «Ahora se está cumpliendo, más o menos, pero es cierto que tenemos que hablar sobre la cuestión. Especialmente para quienes tienen terrazas y ocio nocturno, por los horarios, pero también porque se sabe de casos de personas que estaban fumando sin cumplir las normas o no se ponía la mascarilla», explica Pérez.

Con menos horas de luz y la vuelta de las lluvias, los hosteleros mantienen su preocupación en relación a cómo mitigar un posible descenso de sus ingresos sin el empujón que dan las terrazas. «Hay quien no podrá funcionar y pueden agudizarse algunos problemas. En otras épocas seguramente habría un colchón económico tras los meses de verano, pero acabó este y creo que vienen épocas de vacas flacas. Es lo que hay, y tenemos que ver cómo reconducirlo», comenta.

Ahora, Pérez insta a asumir la responsabilidad individual, «sabiendo que todo el mundo puede tener despistes u olvidos». Y en este sentido, avisa de que lo prioritario es no poner en riesgo a nadie, pero en concreto a los más mayores. «Verín está más envejecido. Y deberíamos ser mucho más estrictos en el cumplimiento de las normas pensando precisamente en los demás. Reitero que hay quien lo hace, pero todos podemos hacer mucho más», razona.

Los negocios de ocio nocturno, en una situación «insostenible»

El Concello de A Coruña anunció esta semana que permitirá temporalmente el cambio de licencia de pubs para que operen como cafeterías. Otras ciudades de toda España están tomando medidas similares para ayudar al sector del ocio nocturno por ser uno de los más afectados por la crisis del coronavirus. El pleno del Ayuntamiento de Ourense aprobó una moción este viernes en la que acordó estudiar vías jurídicas para aplicar también ese cambio exprés de licencia en la ciudad y los empresarios dedicados a esta actividad lo ven como «insuficiente».

Así lo afirma Ovidio Fernández Ojea, de la Confederación de Hostelería de Ourense. «Todo lo que sea ayudar al sector está bien, pero es insuficiente», explica. Según dice, la situación es ya insostenible para muchos empresarios. «Estamos demostrando que tenemos mucha fuerza para resistir, pero las fuerzas también se agotan, como todas las cosas», advierte Fernández Ojea.

Carlos Álvarez, del pub Ceda el Vaso, explica que tiene la suerte de que el local es propiedad de un familiar y que, además, dispone de otras vías de ingresos: «Si no, sería imposible vivir». Precisa que acaban de pasarle la cuota de autónomo y que las ayudas se han acabado. Es pesimista sobre el futuro y cree que un cambio de licencia no sería la solución para la mayor parte de los negocios como el suyo. «Los pubs están diseñados para lo que son. Habría que cambiar el mobiliario y adaptarse y no creo que fuese muy efectivo», dice el empresario.

Juan Manuel Cid, del pub Moruno, tampoco es demasiado optimista. El cambio de licencia «no sería una solución para nada, porque aunque abra a las ocho de la tarde, la gente no va a venir a esa hora», dice. Explica, en todo caso, que «con eso por lo menos parece que hay un intento de empezar a ayudar». Cree que se ha criminalizado al sector del ocio nocturno sin razón alguna. La mayor parte de los negocios están cerrados desde que se declaró el estado de alarma y sigue habiendo contagios, argumenta Cid, que cree que las fiestas se están desplazando a las casas, sin ningún tipo de control. «Los políticos deberían estar para aportar soluciones, no para crear más problemas todavía», apunta el hostelero, que cree que los esfuerzos de la Administración deberían centrarse en «gastar en más médicos y rastreadores».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Los hosteleros avisan: «Muchos locales pequeños morirán con el invierno»