Unas semanas de tregua de una nueva realidad


Tras el primer envite de esta pandemia, hace unas semanas comentaba la tan popular frase gallega «Non choveu que non escampara». La explicaba con un par de propietarios de tiendas de moda de fuera de Galicia y, en aquel momento, sin ser negacionistas, pensábamos en un regreso del covid-19 para los meses de noviembre o diciembre. Desgraciadamente ahora estamos ante un abismal peligro de volver a sufrir un nuevo golpe sanitario y económico como el de primavera.

Durante estas breves semanas de tregua nuestra vida social ha cambiado por completo. No hemos desistido de una gran parte de la socialización que hace tan característica nuestra forma de vida española y no hemos renunciado al tiempo de ocio, sino que hemos adaptado nuestras expectativas sociales a las posibilidades del entorno.

Pero los negocios a pie de calle, las empresas o los colegios han tenido que adaptar mucho más que su simple satisfacción por socializar. Han generado planes de contingencia, refinanciación de sus deudas, suspensiones temporales de empleo, movilidad de sus trabajadores y un largo etcétera que, ojalá nos equivoquemos, está a punto de revivirse en las próximas semanas.

El repunte de los casos de coronavirus domina el regreso a la actividad laboral y educativa a nuestro día a día tras los descansos veraniegos. En la mente de todos está latente la posibilidad de un nuevo confinamiento en los últimos meses del año. Quirúrgico, focalizado o como quieran llamarlo, pero confinamiento al fin y a la postre. Tras las pérdidas globales de toda la economía en el segundo trimestre del año, el último trimestre se ha tornado en fundamental para los bolsillos de los españoles.

La realidad es que las próximas semanas son, de nuevo, un desafío. Empresas que salieron de la primera fase podrán fracasar en esta segunda tras semanas de cero ingresos y muchos gastos, mientras que las adaptadas podrán trascender y reposicionarse en el mercado. La educación online o semipresencial, el trabajo a distancia y la adaptación de los comercios a las nuevas tecnologías, que han contado con un avance exponencial desde marzo, son una realidad que, si bien no devolverá la capacidad de producción y venta anteriores al covid-19, sí reducirá y mucho los efectos de esta segunda oleada.

Esa es la esperanza con la que muchos hemos regresado de las vacaciones. Los que hemos diseñado, adaptado y asimilado nuevas fórmulas para mantener nuestra necesidad natural nacional de socializar, también hemos aprendido para defender nuestros negocios y la educación de nuestros hijos frente a esta pandemia.

Es difícil prever ante una situación de cambio e incertidumbre continua. Pero tenemos claro que cada crisis económica, global o sectorial, ha marcado un punto de inflexión en su desarrollo. Ahora no será la excepción, por lo que plantearemos nuevos sistemas, modelos y procesos que marcarán el futuro inmediato.

Jorge Vázquez es CEO de la firma ourensana Redegal

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