«Los clientes que llegan al despacho buscan sobre todo que les escuchen»

Margarita Caneiro, abogada, fue una de las primeras mujeres en formar parte de la directiva del colegio ourensano


ourense

En la década de los ochenta la presencia de mujeres en la abogacía ourensana era todavía minoritaria. Esto no le importó a Margarita Caneiro González, que tras terminar la carrera en Santiago de Compostela se lanzó a ejercer la profesión por su cuenta. Logró abrirse camino y fue una de las primeras mujeres en entrar en la junta de gobierno del colegio de abogados.

«Tenía una hermana que estudiaba Derecho, estaba ya en quinto curso, y la verdad es que eso me animó a matricularme. Luego, al terminar, en algún momento dudé entre hacer una oposición o colegiarme, pero me gustaba mucho la posibilidad de ejercer la profesión por mi cuenta, y eso hice», recuerda. Así que siendo aún muy joven hizo la pasantía con Miguel Besteiro, un compañero al que recuerda como «un profesional encantador, mi maestro» y enseguida voló libre. Recuerda con mucho cariño aquellos años. «Entonces éramos muy pocas mujeres y estábamos muy unidas», asegura. Maite Arce, Eugenia Cabrera, Marisol Nóvoa, Ana Rosa Rodríguez y Concha Gutiérrez, entre otras profesionales, formaban parte de aquel equipo de pioneras en la abogacía femenina que, recuerda Margarita, era bien recibido entre los compañeros varones, mayoría en aquellos años. «Nos conocíamos todos, nos llevábamos bien y nos ayudábamos. Además, entonces había muy buen ambiente en los juzgados; en aquellos tiempos el compañerismo y la ética estaban por encima de todo; la junta de gobierno del colegio estaba siempre vigilante de que se cumpliera la ética profesional».

Aquellos, admite, eran tiempos en los que no preocupaba la competencia entre profesionales. «Entre todos hacíamos un buen equipo, no solo los abogados, sino procuradores, funcionarios, jueces, fiscales», asegura. Influía, admite, que entonces aún no existieran las nuevas tecnologías que facilitan que ahora muchos trámites judiciales ya no precisen ir al juzgado. «A veces ya casi ni nos vemos», dice.

A pesar de la buena sintonía y de no detectar conductas discriminatorias, Margarita sí recuerda algunas anécdotas en el turno de oficio. «Esperaban al abogado y que apareciera una mujer les chocaba; no entendían como nosotras los íbamos a defender, pero más allá de eso no hubo ningún problema para integrarnos en una profesión de hombres». Tanto han cambiado las cosas desde entonces que ahora las mujeres ya son mayoría entre los operadores jurídicos. «Lo normal ahora es que en una sala de vistas haya una jueza, una agente, una fiscala, un abogada, y el acusado», reconoce.

Pero además de facilitar las buenas relaciones entre compañeros, que derivaron en muchos casos en amistades para toda la vida, esta generación de mujeres abogadas de la que formó parte Margarita quería poner en marcha cosas nuevas. Y se implicó. «Nos parecía que era importante para Ourense crear una agrupación de abogados jóvenes. Sabíamos que ya existía en otras provincias y pensábamos que iba a ser bueno para nuestro colectivo, así que aprovechando que había elecciones a la junta de gobierno, Ángeles Ferreira y yo, junto con tres compañeros más, decidimos presentarnos, ilusionados por aportar un aire nuevo al equipo. Salieron elegidos, y se renovó la junta de gobierno. «Nosotras dos fuimos las primeras mujeres que formábamos parte». Luego pusieron en marcha la agrupación de abogados jóvenes, que hoy en día sigue aglutinando a los profesionales menores de 40 años. El primer presidente fue Amando Prada Allo, compañero de promoción de Margarita. «Era un gran profesional», recuerda.

Especializada en derecho laboral y Seguridad Social, así como en temas penales, Margarita Caneiro acumula ya muchos casos y mucha experiencia ante unos juzgados que han afrontado un proceso de modernización en todos estos años. Pero la esencia del trabajo se mantiene, como también la percepción que tienen los clientes y sus necesidades. «Lo que más valoran cuando llegan al despacho es sobre todo la cercanía, que sepas escucharlos; la gente muchas veces viene a desahogarse», recuerda.

 

«En Ourense hay mucha afición al mus, aunque ahora todo está parado»

Pasear, estar al aire libre, el esquí, el yoga o leer son aficiones que Margarita practica en el tiempo libre que le deja la abogacía, pero reconoce que siente verdadera pasión por el mus. «Juego en el equipo de As Meniñas, que salió del colegio de abogados y que integramos solo mujeres», cuenta. Y hasta la llegada del covid-19 participaba intensamente en la liga que se desarrolla en Ourense. «Todos los jueves en Ourense se juega muchísimo al mus; hay tres divisiones y nosotras estamos en la segunda», explica Margarita, que añora los tiempos anteriores al coronavirus, cuando «los jueves por la tarde la gente se movía de un lado para otro a jugar en las cafeterías». Y es que en esta liga, como en el fútbol, cada equipo tiene su estadio, en este caso un bar. «Cuando jugamos en casa lo hacemos en nuestro bar, y cuando lo hacemos fuera nos movemos a donde sea, y lo pasamos en grande, pero ahora está parado con el covid», admite.

Quién es. 

Margarita Caneiro nació en el año 1959 en Ourense. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Tras la pasantía, se colegió con el número 213 y empezó a ejercer en solitario. Asegura que le encanta pasear por el casco antiguo de la capital ourensana y, para la foto, elige la plaza de la Madalena. Recuerda que hace años esa era una zona degradada y valora que haya sido recuperada. «Es un rincón precioso de la ciudad, tiene mucho encanto».

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