Dieciocho mil alumnos vuelven a clase esta semana después de seis meses

En el curso más atípico irán a las aulas 200 niños menos que hace un año


ourense / la voz

Seis meses después de que se decretara el cierre de los centros educativos por la situación de emergencia sanitaria desatada por el covid-19, las aulas de los colegios de la provincia de Ourense afrontan la inminente reincorporación de los alumnos. Será esta semana, entre los días 10 y 11, cuando 18.357 alumnos de educación infantil, primaria y especial se reencuentren con sus profesores.

Eso sí, la «nueva normalidad» contempla que los colegios tengan que poner en marcha los protocolos de salud establecidos para minimizar los riesgos de contagios, pero la convivencia con el covid no es la única novedad de este curso atípico, en el que de nuevo habrá que restar. Y es que siguiendo la tendencia de los últimos años, vuelve este mes de septiembre a haber menos estudiantes en las aulas ourensanas. Serán, en concreto, 66 menos en los niveles de infantil, con un total de 5.595, y otros 129 que se detraerán del total de inscritos en primaria, donde la matrícula general alcanza los 12.623. La baja natalidad sigue teniendo un reflejo imparable en el ámbito de la educación y, si se mantiene en esta línea en los próximos años, podría poner en riesgo la pervivencia de algunos centros situados en zonas rurales.

La cruz de esta situación la soportan la decena de municipios en los que el número de alumnos de ambos niveles no supera la veintena. Es el caso de Entrimo o A Peroxa, pero la situación aún es más preocupante en los que ni siquiera tendrán este curso diez niños a los que formar, en ambos niveles. Ocho niños de infantil tiene la escuela de Taboadela, mientras que en Vilariño de Conso solo hay dos pequeños en ese nivel, y siete más en primaria. Punxín tampoco arroja cifras alentadoras, con seis niños de infantil y tres más de primaria. O Bolo, Sarreaus o Muíños se mueven entre los once y los diecisiete alumnos.

La cara, como no, la de los municipios con más población, especialmente la capital ourensana. De acuerdo con los datos facilitados desde la Consellería de Educación, el contingente más importante de niños y niñas es el que se incorporará a los colegios de la capital, integrado por 9.011 escolares. De ellos, 2.687 (suponen la mitad de los de toda la provincia) se corresponden con los tres cursos de infantil, mientras que en primaria volverán a las aulas 6.218 estudiantes. Otro centenar se integrará en las aulas de educación especial.

«Si hay algún problema desdoblaremos las aulas, ya lo tenemos previsto»

Marta Vázquez

El centro educativo Guillelme Brown tiene ya todo listo para un organizado regreso de los alumnos

«Prácticamente está todo listo». Así define la situación, a menos de una semana de que los niños regresen a las aulas después de seis meses, la directora del colegio Guillelme Brown, en Pereiro de Aguiar. El centro concertado, gestionado por una cooperativa de profesores, lleva ya varios meses siendo objeto de las reformas y cambios necesarios para adaptarse a los protocolos sanitarios, por lo que a estas alturas no se ven apurados por la vuelta al cole. «Nosotros el sofocón nos lo dimos en el mes de junio, cuando empezamos a organizar el campamento de verano», cuenta la docente. Precisamente, la positiva experiencia de esa iniciativa, que se desarrolló durante el mes de julio y en la que participaron decenas de niños, sirvió para sentar las bases de la «nueva normalidad».

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Tras la capital, la única localidad que supera el millar de alumnos de estos primeros niveles educativos es O Barco. Volverán desde el jueves a sus colegios 287 niños y niñas de infantil, y harán lo mismo otros 621 de primaria. O Carballiño y Verín, por su parte, bajan ya del millar y a sus centros educativos llegarán 918 y 922 estudiantes, respectivamente. En Xinzo de Limia hay matriculados 233 escolares de infantil y otros 531 de primaria, mientras que Barbadás, uno de los municipios de la provincia en los que más crece la natalidad, llegarán a los colegios 202 estudiantes de infantil y otros 279 de primaria. Celanova, por su parte, se queda por debajo de los cuatrocientos alumnos, con 122 en infantil y 267 en primaria.

«A cartelería levounos unha mañá enteira; fixémola nós porque é carísima»

La cuenta atrás para la vuelta al cole se lleva de forma desigual en los colegios de la provincia. Mientras algunos reconocían a finales de esta misma semana que aún «necesitamos tiempo» para poner todo a punto, en otros las cosas parecen estar ya algo más organizadas. A todos les está suponiendo un esfuerzo extra adaptarse a los nuevos protocolos sanitarios establecidos para contener el covid.

En Cambeo (Coles), el claustro de profesores del colegio de infantil y primaria Antonio Faílde ultimaba este viernes los trabajos para tener todo listo para el jueves 10, día en el que se incorporan los ciclos cuarto y quinto de infantil, así como primero, segundo y tercero de primaria. El resto, lo hará el viernes. «Os cambios máis profundos son os que afectan ao comedor, xa que houbo que crear novos espazos para atender a todo o alumnado», cuenta Elena Álvarez, jefa de estudios del centro educativo público. Y es que en este colegio todos los estudiantes, o la inmensa mayoría, utilizan el comedor y eso supone tener preparados casi 350 puestos. «Tivemos que habilitar espazos novos, como por exemplo a biblioteca, que agora destinarase a comedor», reconoce la docente, que garantiza que este espacio dedicado a lectura y almacén de libros no desaparece, sino que provisionalmente se traslada a otras aulas. Hay que reorganizar.

Y poner orden en las entradas y salidas del colegio ha sido otra de las prioridades para la directiva del centro. «Faremos entradas e salidas escalonadas, atendendo ás directrices do protocolo enviado pola Xunta». Esa entrada y salida afecta directamente al transporte escolar, ya que el 98 % del alumnado del colegio es transportado. «Nos regulamos a chegada dos buses, con baixadas escalonadas, e a subida rematadas as clases», cuenta.

Reconoce la docente que aunque entre los profesores, son los mismos que hace un año, hay tranquilidad por la vuelta a las aulas, existe cierta preocupación entre las familias. «Están preocupadas polas ratios, non sabén qué vai pasar», asegura. Precisamente el anpa ha decido por ahora no organizar actividades extraescolares, si bien sí seguirá con el servicio de madrugadores.

Otra de las tareas que ha supuesto un importante esfuerzo en el centro ha sido la identificación de zonas. «A cartelería levounos unha mañá enteira; fixémola nos porque é carísima»,advierte Elena Álvarez, que recuerda que desde la Xunta les han mandado mascarillas, si bien los geles y el resto de productos y gastos de limpieza necesarios van con cargo al presupuesto del colegio.

Islas de convivencia en Allariz

«Tenemos todo bastante organizado», admite Javier Fernández, director del colegio Padre Feijoo de Allariz. A la hora de organizarse para la reapertura este centro ha contado con algunos puntos a favor, como el hecho de que el edificio de infantil se construyera hace cinco años, con baños independientes para cada aula, sistemas de ventilación e incluso manillas e interruptores altos para evitar que los alumnos puedan tocarlos. «Además tenemos varios accesos de entrada y todo esto nos va a ayudar mucho porque vamos a crear islas, espacios de convivencia, con ventanas propias», asegura el director.

En cuanto a los recreos, se ha previsto una zonificación del patio para evitar el contacto entre unos niños y otros. «Creo que lo más complicado va a ser el mes de septiembre. Los niños llegan ahora de varios entornos y puede quizás haber más riesgo, pero estamos haciendo todo lo posible para que este sea un cole seguro, aprendiendo a mejorar con las herramientas que tenemos, porque lo que está claro es que debemos aprender a convivir con el covid, y tenemos que enseñar a los alumnos a hacerlo», apostilla.

En el colegio, al menos de cara al primer trimestre, no se llevarán a cabo actividades extraescolares «por precaución», reconoce el director.

«Cada clase será un grupo burbulla no centro, no comedor e no bus escolar»

maría cobas
Xoaquín Freixeiro, coas mochilas viaxeiras da biblioteca
Xoaquín Freixeiro, coas mochilas viaxeiras da biblioteca

El colegio Conde de Fenosa ha establecido un estricto protocolo para evitar que el coronavirus haga estragos

Estos días todavía está tranquilo, pero a partir del jueves volverán el bullicio, las risas y los juegos al CEIP Condesa de Fenosa de O Barco de Valdeorras, en el que estudian 340 niños de infantil y primaria. En el centro que desde este curso dirige Xoaquín Freixeiro tienen un estricto protocolo para tratar de evitar que el coronavirus haga estragos, lo que obliga a modificar las rutinas que conocían los chavales.

Ya a la hora de entrar habrá cambios. En cada curso hay dos clases (tres en primero, aunque C a modo de organización funcionará con B) y los de A nunca se juntarán con los de B. No coincidirán en la entrada, ni en los recreos ni en el comedor. Ni tampoco en el autobús. Los de A entrarán (hay cinco puertas habilitadas, según los cursos) a las 9.15 y en fila irán hasta el pabellón, donde habrá una zona reservada a cada grupo. Reunido el docente con sus alumnos, partirán hacia sus clases; y llegarán los de B a las 9.30 para hacer lo mismo. En el caso de los transportados de B, tendrán su propio hueco para esperar mientras se distribuyen los de A.

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Los padres admiten «estar en vilo» y dicen que había que haber invertido más

¿Y cómo se encuentran los ánimos entre los padres ante la reapertura de los colegios? «Estamos en vilo», admite José Antonio Álvarez Caride, presidente de la federación provincial de asociaciones de padres y madres de alumnos de centros públicos de Ourense. En su opinión, el principal problema de cara a la vuelta a los centros educativos es la falta de inversión por parte de las administraciones, que impedirá el desdoble de las aulas y la presencia de más profesores. «Nas aulas non se vai a cumprir a separación de metro e medio entre cada mesa, porque a maior parte dos colexios non teñen espazo para iso, non teñen as infraestruturas necesarias», asegura el representante de los padres, que también es escéptico en lo relativo al os grupos de convivencia dentro de los colegios. «A conclusión é que non queren invertir nin desdobrar, e así non pode haber un servizo óptimo», advierte, recordando que «a todos os colexios precisan profesores».

Lamenta que durante los meses pasados no se haya preparado de una forma más organizada la vuelta a los colegios y adelanta ya también algunas dudas sobre el transporte escolar, que en la provincia de Ourense utilizan unos 10.400 escolares. «Temos que agradecer a consellería de Mobilidade que contase con nós para o protocolo, pero pensamos que os grupos burbulla dos colexios, ¿cómo se van organizar?». Recuerda, en este sentido, que niños de varios niveles van a ir juntos en los autobuses.

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