El comercio de la provincia ourensana sobrevive al verano covid-19

María Doallo, Xiana Fole, Luis Manuel Rodríguez y María Cobas OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Los escaparates lucen anuncios de grandes descuentos en la recta final de las rebajas
Los escaparates lucen anuncios de grandes descuentos en la recta final de las rebajas AGOSTIÑO IGLESIAS

El incremento de población en el rural mejoró las ventas en estas zonas

30 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El comercio local es uno de los sectores que más dificultades esperaba encontrar para sobrevivir en el mercado tras la vuelta del confinamiento. Es cierto que varios locales han cerrado sus puertas desde que comenzó la crisis del coronavirus, el último esta misma semana, el que la marca de ropa masculina Scalpers tenía en la ciudad, en la calle Parque de San Lázaro. Aún así, en general, el balance que hacen comerciantes y empresarios con respecto al verano covid-19 es bastante mejor de lo esperado. «Teníamos unas perspectivas poco alentadoras y lo cierto es que la cosa está funcionando relativamente bien, no tanto como en años anteriores, pero no nos podemos quejar», explica Luis Rivera, presidente del Centro Comercial Aberto de la capital. Lo mismo ocurre si se amplía el foco a toda la provincia. «En las villas sí que vemos que la venta funciona mejor incluso que en la capital, porque este año el rural tiene más gente que nunca. En algunos municipios incluso se llegó a triplicar la población y eso siempre es positivo para el consumo», apunta Beatriz Gómez, presidenta de la Federación de Comercio de Ourense, de la que forman parte 3.700 tiendas. No tanto por turismo, que también, según destacan los presidentes de ambas agrupaciones, si no por la llegada de ourensanos que estaban fuera.

Rivera se refiere a esta temporada estival como «extraña». «Mientras que con algunos productos la venta se ha incrementado, en otros sin embargo ha mermado mucho», dice. En lo que respecta al sector textil, destaca un aspecto que ha complicado de forma especial la venta: «La limitación del aforo ha sido un hándicap muy grande. Por un lado, beneficia, ya que ganas en la gente que realmente quiere comprar, que va a tiro fijo. En cambio pierdes a todos los vecinos que paseando se encuentran con tu escaparate, quieren entrar a ojear y la tienda está llena», añade. Por suerte, los comerciantes han notado que los ourensanos apuestan más que antes por los pequeños negocios «Al principio hubo un bum. La gente salió del confinamiento muy concienciada, con ganas de defender lo de aquí. Luego la afluencia se fue relajando y ahora, que los contagios vuelven a crecer más cada día, parece que los clientes nos están apoyando con fuerza de nuevo», afirma Rivera.

Campaña de descuentos

Las rebajas animaron al consumidor de forma inicial y luego lo estancaron. «En cuanto salimos del confinamiento, ya en mayo, las tiendas se llenaron de descuentos muy agresivos, por lo que cuando llegó el momento de implantar las rebajas pues pasaron un poco desapercibidas», dice la presidenta de los comerciantes. Desde el Centro Comercial Aberto ourensano señalan que las ventas que se llevaron a cabo durante la temporada de rebajas de este verano equivalen al 35 % menos que el año pasado. «Es una cifra media, pero hay que tener en cuenta que algunos negocios vendieron un 70 % menos y otros solo un 15 %, depende mucho», explica Rivera.

Lo mismo piensan los jóvenes empresarios de Ourense. «No han incentivado la venta como en otras ocasiones. Ahora mismo, los descuentos son un arma de doble filo porque pueden atraen a un comprador pero también se corre el riesgo de acostumbrar a la mayoría a que siempre haya productos rebajados y eso desvaloriza», afirma Lois Babarro, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Ourense, en la que se ha incrementado el número de socios en veinte, pasando de 122 a 142 en los últimos siete meses. «Aunque no ha habido cierres entre nuestros asociados, sí se han reestructurado muchos negocios. En nuestro caso hemos optado por buscar sinergias entre nosotros y hemos aprendido que estando juntos vamos a llegar más lejos. Aquí entra también la responsabilidad de la ciudadanía. Como no apoyemos al comercio local, a la plaza de abastos, al producto de proximidad... esta factura de cierres la vamos a pagar todos», continúa Babarro.

En todo ello influye ahora mismo además la vuelta al cole, que supone una dosis de incertidumbre a mayores de la que ya existía. «El inicio del curso escolar aumenta el consumo de zapatillas, de mochilas, de libros y papelería...», recuerda Gómez. Ventas que se están empezando a notar pero no tanto como en otras ocasiones. Aún así el comercio sobrevive en la provincia.

Mari Carmen Rivero: «Las rebajas no cambiaron mucho la situación, pero hay que tirar»

 Mari Carmen Rivero regenta Moda Infantil Luanela en O Carballiño
Mari Carmen Rivero regenta Moda Infantil Luanela en O Carballiño L. M. R.

En el número 29 de la rúa Curros Enríquez, una de las principales arterias carballiñesas, Mari Carmen Rivero regenta Moda Infantil Luanela. La comerciante opta por el optimismo a la hora de valorar el futuro del panorama forzada por el covid-19, aunque no por eso oculta que toca superar distintos obstáculos.

«Las rebajas no cambiaron mucho la situación, pero hay que tirar hacia adelante. Quizás nos espere un invierno que no sea todo lo bueno que esperábamos, pero por el bien de todos intentaremos recuperar el pulso», valoraba Mari tras unos meses dedicados a la reducción de precios como incentivo.

En su línea de negocio, comuniones, bautizos y otros festejos similares eran una parte importante de su facturación y la coincidencia con el virus le puso más de un escollo: «Gran parte del stock de las celebraciones se ha perdido, porque suspendieron comuniones y eso no nos vino bien. El ambiente en las rebajas fue similar al de otros años, pero a alguna gente aún le cuesta salir. Intentamos esmerarnos un poco más, si cabe, y contribuir a que se recupere pronto la normalidad». Es la nueva realidad del comercio de mascarilla y desinfectante.