El comercio de la provincia ourensana sobrevive al verano covid-19

El incremento de población en el rural mejoró las ventas en estas zonas

Los escaparates lucen anuncios de grandes descuentos en la recta final de las rebajas
Los escaparates lucen anuncios de grandes descuentos en la recta final de las rebajas

ourense / la voz

El comercio local es uno de los sectores que más dificultades esperaba encontrar para sobrevivir en el mercado tras la vuelta del confinamiento. Es cierto que varios locales han cerrado sus puertas desde que comenzó la crisis del coronavirus, el último esta misma semana, el que la marca de ropa masculina Scalpers tenía en la ciudad, en la calle Parque de San Lázaro. Aún así, en general, el balance que hacen comerciantes y empresarios con respecto al verano covid-19 es bastante mejor de lo esperado. «Teníamos unas perspectivas poco alentadoras y lo cierto es que la cosa está funcionando relativamente bien, no tanto como en años anteriores, pero no nos podemos quejar», explica Luis Rivera, presidente del Centro Comercial Aberto de la capital. Lo mismo ocurre si se amplía el foco a toda la provincia. «En las villas sí que vemos que la venta funciona mejor incluso que en la capital, porque este año el rural tiene más gente que nunca. En algunos municipios incluso se llegó a triplicar la población y eso siempre es positivo para el consumo», apunta Beatriz Gómez, presidenta de la Federación de Comercio de Ourense, de la que forman parte 3.700 tiendas. No tanto por turismo, que también, según destacan los presidentes de ambas agrupaciones, si no por la llegada de ourensanos que estaban fuera.

Rivera se refiere a esta temporada estival como «extraña». «Mientras que con algunos productos la venta se ha incrementado, en otros sin embargo ha mermado mucho», dice. En lo que respecta al sector textil, destaca un aspecto que ha complicado de forma especial la venta: «La limitación del aforo ha sido un hándicap muy grande. Por un lado, beneficia, ya que ganas en la gente que realmente quiere comprar, que va a tiro fijo. En cambio pierdes a todos los vecinos que paseando se encuentran con tu escaparate, quieren entrar a ojear y la tienda está llena», añade. Por suerte, los comerciantes han notado que los ourensanos apuestan más que antes por los pequeños negocios «Al principio hubo un bum. La gente salió del confinamiento muy concienciada, con ganas de defender lo de aquí. Luego la afluencia se fue relajando y ahora, que los contagios vuelven a crecer más cada día, parece que los clientes nos están apoyando con fuerza de nuevo», afirma Rivera.

Campaña de descuentos

Las rebajas animaron al consumidor de forma inicial y luego lo estancaron. «En cuanto salimos del confinamiento, ya en mayo, las tiendas se llenaron de descuentos muy agresivos, por lo que cuando llegó el momento de implantar las rebajas pues pasaron un poco desapercibidas», dice la presidenta de los comerciantes. Desde el Centro Comercial Aberto ourensano señalan que las ventas que se llevaron a cabo durante la temporada de rebajas de este verano equivalen al 35 % menos que el año pasado. «Es una cifra media, pero hay que tener en cuenta que algunos negocios vendieron un 70 % menos y otros solo un 15 %, depende mucho», explica Rivera.

Lo mismo piensan los jóvenes empresarios de Ourense. «No han incentivado la venta como en otras ocasiones. Ahora mismo, los descuentos son un arma de doble filo porque pueden atraen a un comprador pero también se corre el riesgo de acostumbrar a la mayoría a que siempre haya productos rebajados y eso desvaloriza», afirma Lois Babarro, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Ourense, en la que se ha incrementado el número de socios en veinte, pasando de 122 a 142 en los últimos siete meses. «Aunque no ha habido cierres entre nuestros asociados, sí se han reestructurado muchos negocios. En nuestro caso hemos optado por buscar sinergias entre nosotros y hemos aprendido que estando juntos vamos a llegar más lejos. Aquí entra también la responsabilidad de la ciudadanía. Como no apoyemos al comercio local, a la plaza de abastos, al producto de proximidad... esta factura de cierres la vamos a pagar todos», continúa Babarro.

En todo ello influye ahora mismo además la vuelta al cole, que supone una dosis de incertidumbre a mayores de la que ya existía. «El inicio del curso escolar aumenta el consumo de zapatillas, de mochilas, de libros y papelería...», recuerda Gómez. Ventas que se están empezando a notar pero no tanto como en otras ocasiones. Aún así el comercio sobrevive en la provincia.

Mari Carmen Rivero: «Las rebajas no cambiaron mucho la situación, pero hay que tirar»

 Mari Carmen Rivero regenta Moda Infantil Luanela en O Carballiño
Mari Carmen Rivero regenta Moda Infantil Luanela en O Carballiño

En el número 29 de la rúa Curros Enríquez, una de las principales arterias carballiñesas, Mari Carmen Rivero regenta Moda Infantil Luanela. La comerciante opta por el optimismo a la hora de valorar el futuro del panorama forzada por el covid-19, aunque no por eso oculta que toca superar distintos obstáculos.

«Las rebajas no cambiaron mucho la situación, pero hay que tirar hacia adelante. Quizás nos espere un invierno que no sea todo lo bueno que esperábamos, pero por el bien de todos intentaremos recuperar el pulso», valoraba Mari tras unos meses dedicados a la reducción de precios como incentivo.

En su línea de negocio, comuniones, bautizos y otros festejos similares eran una parte importante de su facturación y la coincidencia con el virus le puso más de un escollo: «Gran parte del stock de las celebraciones se ha perdido, porque suspendieron comuniones y eso no nos vino bien. El ambiente en las rebajas fue similar al de otros años, pero a alguna gente aún le cuesta salir. Intentamos esmerarnos un poco más, si cabe, y contribuir a que se recupere pronto la normalidad». Es la nueva realidad del comercio de mascarilla y desinfectante.

Lili da Rocha: «En verano se mueve más con la gente de fuera»

Lili da Rocha en la tienda de Garoba en O Barco de Valdeorras
Lili da Rocha en la tienda de Garoba en O Barco de Valdeorras

Garoba es una de las tiendas de visita obligada para toda mujer de compras por O Barco de Valdeorras. Ropa desenfadada, muy para todos los días, comparte espacio con otras propuestas para citas más especiales. Y también tienen complementos, y zapatos. Una variada oferta que es también su punto fuerte para seguir manteniendo una clientela fiel y atraer a los (y sobre todo, las) que llegan de fuera. Precisamente en los visitantes -no tanto los turistas como la gente que vuelve a casa por verano- ha estado el grueso de las ventas tras el confinamiento, en especial durante los dos últimos meses. «Las rebajas han ido muy bien, como otros años», explica Lili da Rocha. «Se mueve menos con la gente de aquí y más con la de fuera. Este año incluso más, pero no hemos notado mucho cambio», añade.

En lo que respecta a la clientela y el mantenimiento de las normas de seguridad para evitar contagios, Da Rocha asegura que, en general, la gente cumple. Sobre todo los que vienen de fuera. «Como ha venido mucha gente de zonas con altas tasas de contagio, vienen más concienciados. En cambio, también hay quien se enfada si le dices que se ponga la mascarilla o use el gel, pero es la menos», cuenta.

Dice que tras la reapertura notaban más dudas entre la clientela. «La gente preguntaba si podían tocar o probar la ropa», relata. En el caso de Garoba, cada vez que alguien se prueba una prenda, esta se plancha con vapor y se deja en el almacén durante 24 horas. Además, se desinfectan los probadores después de cada uso y de noche un robot se encarga de limpiar y fregar el suelo. «No lo compramos por esta situación, pero nos ayudó», argumenta Da Rocha. Ya por la mañana son las dependientas las que se encargan de limpiar los cristales y desinfectar el resto de superficies antes de abrir la tienda.

Mari Carmen Cid: «Alguna novia viene a buscar su vestido diez días antes de la boda»

Mari Carmen Cid, en su tienda Alma de Ourense
Mari Carmen Cid, en su tienda Alma de Ourense

Los meses calurosos son el momento idóneo para la celebración de eventos, cuando la metereología acompaña y las vacaciones permiten tiempo libre. Alrededor de estos gira el negocio de Mari Carmen Cid y su hija, Tania Salgado: la primera es la propietaria de Alma, tienda de ropa de fiesta, y la segunda es organizadora de eventos. Su local, situado en la calle Santo Domingo, mantuvo las puertas abiertas en estos meses estivales para todo aquel que tuviese, contra todo pronóstico, algo que celebrar. «El 2020 prometía mucho, porque los eventos y los casamientos empezaban ya casi en febrero. Pero en marzo, abril y mayo se suspendió todo. En este mes de agosto no tuvimos compras grandiosas, pero sí compras de gente que quiere ir a sus eventos con muchas ganas e ilusión», cuenta Mari Carmen. En su caso, asegura, no ha sido un mal año; tal vez porque, de no haber existido la pandemia, hubiese sido uno excepcional. La tienda, que se trasladará a Samuel Eiján próximamente, está liquidando su ropa de sport, si bien con menos éxito que la línea de eventos. «La liquidación no fue tan buena como esperaba. Los miedos existen, y el aforo en las tiendas también. Hay que limpiar probadores, desinfectar la ropa que cogen los clientes para volver a ponerla a la venta... Dedicarle tiempo a cosas a las que antes no se le dedicaba», señala Cid. En cuanto a la ropa de fiesta, dice, no se entiende que se ponga en rebajas, menos aún «con la que está cayendo».

Y es que aunque las ventas de este tipo de ropa se mantengan, hay diferencias significativas. «Hemos notado que tanto los invitados como las novias dejan sus compras para el final, porque todos tienen miedo de que haya que volver a estar en casa. Entonces tenemos la típica novia que viene a buscar un vestido diez días antes de casarse, o la madre del novio, que viene el miércoles de la propia semana en la que se casa su hijo. Eso no era habitual en otros años», apunta la gerente de Alma. Lo que no ha cambiado son las preferencias de la gente: optan por un comercio local, cercano y de calidad, antes que elegir grandes cadenas para comprar sus atuendos de gala. «En la ropa de fiesta, la gente quiere ver cómo sienta, los tejidos que son. Hay quienes se arriesgan a comprar online, pero te puedes llevar muchas sorpresas. Nos ha pasado con alguna invitada, que ha venido asegurando que lo que había comprado no le servía para nada. Nosotros las asesoramos y aseguramos una calidad», concluye Cid.

María Presentación Soriano: «La gente está priorizando el cuidado de su hogar»

La tienda abrió el 20 de mayo en la calle Santo Domingo de la capital
La tienda abrió el 20 de mayo en la calle Santo Domingo de la capital

La empresa Liquidación Ourense abrió una nueva mueblería en la ciudad, la quinta, el 20 de mayo, a pocos días de comenzar la desescalada. Mantener la apertura en marcha fue una decisión arriesgada en un momento tan extraño como el actual. «Desde la gerencia siempre han apostado por intentarlo y, en este caso, lo mismo. Ante todo prevalece el procurar mantener una estabilidad entre los empleados», explica María Presentación Soriano, administrativa de la sociedad. Se arriesgaron y salió bien. «Ha sido un verano muy bueno y también un poco atípico», afirma María. En estos últimos tres meses, han vivido un significativo incremento en la demanda mobiliaria. «Creemos que es consecuencia de la pandemia y de la incertidumbre que todavía existe con respecto a cómo va a evolucionar la situación. Todo ello ha hecho que la gente detecte que estar en casa cómodo es muy importante, de ahí que estén priorizando el cuidado de su hogar», dice.

Durante este verano los productos que más están vendiendo son colchones, canapés y sofás. «Descanso y tapicería es lo que más sale, aunque también hemos amueblado estancias completas y varias segundas viviendas», apunta María. El balance lo hace en relación a todas las tiendas de Liquidación Ourense. Concretamente en la recién estrenada en Santo Domingo, las circunstancias son similares: «En las últimas semanas se nota que ha mejorado la venta. Empezó poco a poco porque es necesario adaptarse al perfil del cliente que hay en la zona que rodea a cada tienda. Parece que ahora lo estamos consiguiendo». Aunque su experiencia en estos meses es positiva, de cara al próximo trimestre sus perspectivas se ensombrecen un poco: «Creemos que la crisis aún está por venir». Aún así seguirán apostando por el trabajo constante y por el comercio local.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El comercio de la provincia ourensana sobrevive al verano covid-19