Guarderías divididas en «aulas burbuja» abrirán la vuelta al cole

Cada aula trabajará de manera totalmente aislada para controlar posibles contagios


o barco / la voz

Las escuelas infantiles privadas serán las encargadas de dar el pistoletazo de salida a la vuelta al cole en la que sin duda será la vuelta al cole más rara. El 1 de septiembre comenzarán las clases en estos centros, mientras que en los de titularidad pública el estreno del curso se retrasa al día 4.

Faltan dos semanas, y en el sector lo que hay son muchas ganas, asegura Beatriz Iglesias, presidenta de la asociación galega de escolas infantís Agadei, que aglutina a 131 de las alrededor de 200 que hay repartidas por toda Galicia. Explica que el protocolo elaborado por la Xunta para este tipo de centros en cuanto a higiene o limpieza no difiere mucho del que ya venían aplicando. Lo que sí se notará es en la entrada. «Antes los padres entraban hasta el aula, eran escuelas más familiares, y ahora deberán quedar en la puerta», cuenta Iglesias. Allí tendrán que descalzar y quitar la ropa de abrigo a los niños antes de entregárselos a las cuidadoras, que los llevarán hasta las aulas, que serán «burbuja». La idea es que los niños de cada clase no interactúen con los de las otras aulas, para lo que ha sido necesario reordenar los turnos de comedor y de patio. El objetivo es que, en caso de que un niño dé positivo, solo haya que cerrar su clase, sin que afecte al resto de usuarios del centro.

Desde el sector reconocen que han percibido «cierto nerviosismo entre los padres» para lo que han iniciado un calendario de visitas a los centros para explicarles los protocolos.

Nueva fecha de apertura para las casas niño que mandó parar la pandemia

El pasado mes de marzo había unas 15 casas niño rematando trámites para abrir sus puertas en Galicia. Con la pandemia todo se paró y finalmente podrán hacerlo este 1 de septiembre, las nuevas y las que ya existían (que en la provincia suman 33). Una de las que ultima preparativos es Lorena González Estévez, que reabrirá la antigua escuela de Larouco reconvertida en Casa Niño Filomena. González ha tenido que adaptar las instalaciones que ya tenía listas. «Na zona de lectura tiña alfombras e coxíns, que tiven que quitar; e igual co lote de bonecos que me regalaran unhas amigas, e o tipi de liño... Todo o que era de tela tiven que quitalo, porque só se poden ter materiais que se poidan desinfectar», cuenta. Además, cada niño deberá tener su cuna asignada, que deberá ser siempre la única que use. «E eu tamén terei o prato, o vaso e os cubertos asignados, porque aínda que se van lavar, prefiro facelo así», cuenta. Asegura que ella está con la misma ilusión que en marzo (aunque reconoce cierto desánimo en los meses previos, al ver que no podía echar a andar su proyecto), y muy contenta de contar con tres pequeños que darán vida a la casa niño desde el día 1. «Ao haber un máximo de cinco nenos e ser eu soa traballando, é máis fácil controlar a situación» para evitar contagios, dice.

«Hay padres que prefieren esperar un poco a ver qué pasa antes de traerlos»

En la escuela infantil municipal de San Cibrao hay 95 plazas para niños de entre 0 y 3 años. Habitualmente al inicio del curso nunca se cubrían. La matrícula rondaba los 75 niños. Este año la cifra ha bajado a los 55, explica Susana Doval, encargada del centro que gestiona la empresa Os Pequerrechos. «La gente tiene algo de miedo. Hay padres que vinieron a pedir información que nos dicen que van a esperar hasta finales de septiembre o a octubre, que prefieren esperar un poco a ver qué pasa antes de traerlos», asegura Doval. Entiende la preocupación de los padres, «porque la primera preocupada soy yo». También ante los muchos brotes que se están conociendo en estos días. Aún así, defiende que hay en marcha «un protocolo grande para adecuarse a lo que nos puede venir encima». Y añade: «Es más fácil que un niño se contagie en el parque que en la escuela infantil».

Una declaración responsable

Todas las zonas estarán dotadas con gel hidroalcohólico para desinfectarse las manos, se usará papel en vez de toallas, las clases se transformarán en aulas burbuja y habrá diferentes turnos en el comedor para evitar que coincidan niños de diferentes clases.

Antes de que comience el curso, los padres de cada niño deberán firmar una declaración responsable conforme a que el menor no ha estado, en los 15 días anteriores, en contacto con un positivo en coronavirus. Después, en el día a día, le pondrán el termómetro antes de entrar al centro. Si tiene fiebre, no podrá entrar. En caso de que la fiebre la suba estando en la escuela, el menor será aislado en el despacho de la coordinadora hasta que lleguen sus padres. En caso de que una PCR posterior confirme un positivo, Doval dará parte a la Consellería de Sanidade y cerrará el aula durante 15 días, tiempo en el que los menores y la educadora deberán estar en cuarentena.

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