Una moción fraguada en 5 años

María Cobas Vázquez
MARÍA COBAS O BARCO / LA VOZ

OURENSE

El alcalde de Viana y su grupo de gobierno, en una foto junto a una fuente recientemente restaurada
El alcalde de Viana y su grupo de gobierno, en una foto junto a una fuente recientemente restaurada

El BNG de Viana no logró cerrar un bipartito con hasta 4 líderes del PSOE

19 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Era mayo del 2015 y los vecinos de Viana do Bolo decidieron no seguir revalidando la mayoría absoluta del PP de Andrés Montesinos, que seguía siendo la lista más votada, empatado en cinco concejales con el BNG (que subía dos ediles). El único concejal del PSOE se convertía en la llave, y aunque entonces Jesús Salgado llegó a mostrar sus reticencias al partido sobre la figura del portavoz del BNG, Secundino Fernández, finalmente le apoyó en la investidura. Fue todo el acuerdo que hubo entre ambos partidos en los cuatro años de mandato, en los que Salgado llegó a plantearse la moción de censura después de sumar meses de pinza con el PP contra el BNG. Pero finalmente decidió dar un paso a un lado, y dimitió. Entraba Santiago Barja, que llegó a tener una concejalía y estar en la junta de gobierno, aunque nunca se cerró el bipartito como tal porque el acuerdo no funcionó. Los desencuentros fueron continuos hasta el 2019.

En los comicios del año pasado no hubo tampoco mayorías absolutas. El PP, que repitió como lista más votada, perdió un concejal, al igual que el BNG. Tres sumó la lista que lideraba el socialista Pablo Luis Salgado, votos que fueron imprescindibles para Secundino Fernández a la hora de mantener la alcaldía. Hubo encuentros para un posible bipartito y las posiciones parecían más cerca que cuatro años antes, pero no fraguó el acuerdo. El BNG rechazó en todo momento el reparto de la alcaldía que pedían los socialistas, que planteaban gobernar los dos primeros años para después ceder el bastón de mando al BNG. Ponían como ejemplo que así se había hecho en A Rúa de Valdeorras (solo que al revés porque el PSOE había sido la lista más votada), opción que los nacionalistas rechazaron apuntando a que en el caso rués estaban empatados a concejales (tres cada grupo) mientras que en Viana ellos tenían uno más. Tampoco quisieron ceder la primera tenencia de alcaldía, y la segunda se presumía poco para los posibles socios de gobierno. Así que comenzó a andar el mandato, que Salgado abandonó a las pocas semanas por incompatibilidad laboral (ya que trabajaba para el ayuntamiento).

Quedaba entonces Abelardo Carballo como portavoz del grupo, ya que la número dos, María Páez prefirió seguir en ese puesto. Y entraba de nuevo como concejal Santiago Barja. En este tiempo han continuado los desencuentros, con la carretera de San Agustín como uno de los principales escollos, ya que el BNG siempre fue reacio (aunque acabó aceptando) a hacerse cargo de la carretera y asumir parte de su arreglo. También causaron fricción la declaración del entroido como Fiesta de Interés Nacional, que aunque se aprobó por unanimidad en pleno hace dos años no se tramitó; o los presupuestos, que llevan tres años prorrogados. Tampoco hubo sintonía durante la pandemia, acusando desde la oposición al alcalde de no haber estado en la localidad durante el estado de alarma (ya que reside en otra provincia).

Hace 20 días, Carballo y Barja pedían su pase al grupo de no adscritos. Carballo reconocía ayer que lo hicieron como una medida de presión para forzar la negociación. «Pero neste tempo o alcalde nin nos chamou, outro compañeiro chamou unha vez, pero el nada», relataba el futuro alcalde. Decía que la semana pasada fueron a la reunión entre el PSOE y el BNG (impulsada a nivel provincial) «por cortesía» pero que ya no esperaban que Fernández aceptara sus condiciones: ceder la alcaldía al PSOE los dos últimos de mandato o que dimitiese para dejar paso a otro candidato. Los nacionalistas no quisieron, pero el PP sí aceptó repartirse lo que resta hasta los comicios del 2023. Y así será a partir del 1 de septiembre.

El portavoz popular, Andrés Montesinos, defendía el paso dado ante lo que calificó de «desgoberno» y criticó la «falta de transparencia e de diálogo» del gobierno hacia la oposición.

El todavía alcalde, Secundino Fernández, acusó al PSOE de «vender os votos da veciñanza para volver a pór no goberno ao PP», hablando de fraude y traición a lo votado en el w2019.

Conocida la moción, se pronunciaron los partidos. El PP provincial mostró su apoyo al pacto; mientras que el PSOE lo rechazó y avanzó que expulsará a los dos ediles. El BNG pidió a los firmantes que diesen marcha atrás.