El fútbol ourensano cobró protagonismo en Balaídos

La campaña del plantel de Fran Justo se acerca al premio gordo


OURENSE

Sin fútbol de Segunda B desde que desapareció el Ourense CF, le faltaban tardes como las de ayer -y como la del Barco el pasado sábado-, para recuperar ilusiones y también para ratificar proyectos.

Es cierto que, en las últimas semanas, la propuesta de fusión del alcalde Pérez Jácome desvió buena parte de la atención que debería centrarse en la gesta del Ourense CF. Cosas que pasan, es la ciudad de siempre, a orillas del Miño y con el calor de As Burgas apretando en pleno verano.

El regidor volvió a acordarse del fútbol en el palco de Balaídos, al que acudió acompañando al presidente del club, Camilo Díaz, y al presidente de la Real Federación Galega de Fútbol, Rafael Louzán, entre otras personalidades del balompié autonómico y de Vilagarcía de Arousa, cuyo representante vendió cara su derrota. Es seguramente lo que debe hacer un alcalde, aunque por norma general se echa de menos que también se acerquen a escenarios de fútbol base o a infraestructuras que merecen una necesaria remodelación, no solo a estadios con la pinta de un Balaídos en plena metamorfosis.

Allí pudimos ver a viejos conocidos, como Manu Táboas, portero que ya lució sus cualidades en el citado Club Deportivo Ourense y que, además, vive a escasos metros del estadio celeste y es socio del Celta desde que jugaba en su cantera. Desde allí tuvo que decir adiós a sus ilusiones de ascenso y también disfrutar porque el equipo de sus amores aseguró su permanencia un año más en la Primera División.

Es lo que tiene el balompié, que lo hace tan especial para todos. Las alegrías se mezclan con la tristeza y viceversa, porque la pelotita entra o no entra siguiendo criterios muy veleidosos.

Incluso equipos de Tercera División pueden llegar a Balaídos y jugar a ser grandes por un día. Lo son en cada jornada, solo por mantener un nivel de profesionalidad en su pasión que no alcanzan algunos futbolistas que cobran millones. Veteranos y jóvenes cumplieron sobre el pasto de Balaídos, como si lo pisaran a diario. Porque sus técnicos también tienen todo muy bien organizado, lo mismo que hicieron los encargados de llevar a cabo este cuadrangular, desde el ente federativo autonómico.

Pese a las limitaciones de la normativa covid-19 y todo lo que eso acarrea, los organizadores dieron también la talla, aunque quizás a los periodistas más veteranos nos hubiese gustado no subir tantas escaleras. En realidad, valió la pena el esfuerzo, por el placer de ver y contar un espectáculo cada vez más grande, como es el del fútbol gallego de Tercera División.

Detalles

El mismo en que Pedro García se acerca a decirle algo a su colega -y compañero de fatigas- Renan Zanelli, por si puede ponerlo nervioso antes de lanzar una pena máxima. Ni por esas, el bueno brasileño es un lujo que seguimos viendo por Ourense, después de pasear varios países después de un balón. También vimos a Portela, saltar al campo como un chavalín para emplearse a fondo en los últimos instantes.

Y aún queda medirse al Compos, todo un duelo de gigantes de un torneo que han dominado. Y en el cual no nos podemos olvidar del Barco y de la excelente trayectoria que cuajaron en los últimos cursos. Están que no encuentran su techo y eso que nadie apuesta por ellos cada vez que suben otro peldaño. Pues no, no se detienen y siguen creciendo, como otros equipos de nuestra provincia que van moldeando nuevos retos de futuro. Esto no se acaba en Balaídos, tendremos más, pero vienen bien ejemplos como este y apuestas como las de darle la máxima visibilidad al fútbol modesto.

Ojalá cunda el ejemplo y sea más habitual, aunque toque recortar presupuestos y restarle importancia al deporte de base.

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