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Comenzó la temporada de baño y en la provincia de Ourense eso es hablar, sobre todo, de playas fluviales. El control de las aguas de estos últimos espacios al aire libre depende de la Consellería de Sanidade que, año tras año, informa sobre su estado, teniendo la potestad de prohibir el baños si considera que no se cumplen los requisitos mínimos. Donde los cumplen de sobra es en el río Casal en Entrimo, Portoquintela en Bande, O Ribeiriño y el parque náutico en Castrelo de Miño, Cardiego y Rabal en Chandrexa de Queixa, la playa de los Franceses en A Veiga, las piscinas fluviales de Carballeda de Valdeorras, Valderías en Avión, O Corgo en Muíños y la playa de la Antena en la capital. Son zonas con aguas de calidad excepcional. Las playas que este 2020 son simplemente «aptas» para el baño son las del Támega en Verín, Cabras en Laza, Ribeira en A Gudiña, Cenza en Vilariño de Conso, Edo en Castro Caldelas y el Sil en O Barco de Valdeorras. A todas estas hay que añadir la del río Magros en Beariz, todavía sin clasificar, pero en la que los ourensanos pueden disfrutar.

Parque naútico de Castrelo de Miño
Parque naútico de Castrelo de Miño

Una de las novedades de este año es la delimitación de las zonas de baño «sen fume». En Ourense tienen esta clasificación Portoquintela de Bande, Cenza en Vilariño de Conso, Edo en Castro Caldelas, Magros y Doade en Beariz, Valderías en Avión, Cabras en Laza, Os Franceses en A Veiga y las playas de Castrelo de Miño.

Al margen del estado de las aguas, los ourensanos eligen esta zonas por sus infraestructuras. La capital únicamente tiene un espacio considerado playa fluvial, aunque muchos disfruten del Miño a orillas de las zonas termales. La playa de Antena es el referente, pero se encuentra lejos de otras áreas de la provincia. Hace años que no cuenta con la figura del socorrista y a estas alturas del año no funcionan ni las duchas ni sale agua de las única fuente de la zona colocada para refrescarse.

Hay otras playas en las que será imposible bañarse esta temporada, por el mal estado de sus aguas. Sanidade prohíbe darse un chapuzón en el río Orille a su paso por el área recreativa de A Bola. Esta decisión ha tenido como consecuencia que no se haya embalsado el río y las compuertas están abiertas. De esta manera ya se hace imposible el baño. Tampoco tiene agua la pequeña piscina construida a su orilla, aunque el bar de la zona de esparcimiento esta abierto. El otro espacio en el que los ourensanos no podrán bañarse es el río Arzoa en Vilardevós, una zona que año tras año se une a la lista de las desaconsejadas. Después de cinco años consecutivos con aguas insuficientes, A Bola y Vilardevós se quedan sin estos espacios de baño.

Este 2020 ha sido dada de baja del listado de playas fluviales un único espacio, pero no por la baja calidad del agua. Se trata de O Caneiro, que está en Baltar. Sanidade considera que no presenta la profundidad mínima para permitir el baño y en la actualidad solo se utiliza como zona de paseo.

Corga da Fecha, en Lobios
Corga da Fecha, en Lobios

Pozas y espacios naturales antes semiperdidos son ahora el reclamo para el turismo

Al margen de las playas fluviales, en la provincia también hay espacios que la naturaleza ha dotado de una especial belleza gracias a los ríos. Zonas que se convierten en piscinas improvisadas con el paso del tiempo. Pozas al aire libre que ya son hasta reclamo para el turista. Uno de estos espacios está en Melón. El río Cerves a su paso por este concello deja estampas únicas. Los accesos no son fáciles, pero eso no preocupa a los bañistas. En el caso de As Mestas hay que tener cuidado por los fuertes desniveles.

El parque natural del Xurés cuenta con otro de esos espacios. Pozas que año tras año son disfrutadas no solo por los vecinos de los concellos limítrofes con Lobios o del resto de la provincia, sino por turistas portugueses. Una de esas zonas de baño la forma el río Caldo y es conocida como A Corga da Fecha. Cuenta con una de las cascadas más bonitas de Galicia que caen sobre una piscina natural. No es fácil acceder a este espacio, pero eso no impide que en ocasiones haya más gente de la deseada. Lo mejor es que se combina con rutas de senderismo, donde disfrutar de molinos o de petos de ánimas.

Unas pozas curiosas son las que se encuentran en Prexigueiro (concello de Ribadavia) en la parte baja del centro termal privado. En medio del río, casi escondidas, se forman bolsas de agua caliente, termales, que son más visitadas durante los meses de invierno.

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18 playas en las que te puedes dar un baño sin necesidad de irte a la costa