El turismo rural ourensano, expectante con la oportunidad de crecer tras el covid

El sector confía captar con su modelo a clientes que huyen de aglomeraciones


ourense / la voz

El turismo de interior y de naturaleza, como alternativo a fórmulas más masivas de ocio ligadas a las zonas de costa, de sol y playa, se presenta como una oportunidad a aprovechar por el sector en Ourense. Esa es siempre la baza que intenta jugar la provincia, y más en un momento como este, en el que las precauciones que requiere la pandemia del covid-19 invitan a pensar en destinos más tranquilos y cercanos. Los alojamientos rurales han sido, como todos en el sector, de los últimos que han ido abriendo, poco a poco según las distintas fases de la desescalada. Muchos han esperado a la segunda quincena de este mes o al tercer fin de semana de junio para abrir sus puertas. Otros lo harán ya en julio, con una previsión más clara de reservas que compensen los gastos de apertura.

Después de los meses de cierre forzoso, el turismo rural ourensano cree que se puede aprovechar el verano. Aunque tampoco prevén una gran diferencia con respecto a años anteriores, pues julio y agosto suelen ser buenos meses siempre para los alojamientos rurales. El consorcio de turismo de la Ribeira Sacra, la zona más turística de Ourense junto con la capital y Allariz, ha estado pasando cuestionarios a los alojamientos en las distintas fases de apertura tras el confinamiento. En la segunda fase, entre los participantes en el cuestionario respondieron que abrirían un 37%, y un 11% de los establecimientos tenían reserva para esos días. Los pocos que abrieron cumplieron sus expectativas y, en algunos casos, tuvieron más clientes de lo esperado. El segundo formulario enviado a las empresas turísticas reflejó que el 95 % de ellas contaba con reservas para los meses de julio y agosto. Según detalla Alexandra Seara, desde el consorcio, se han reactivado buena parte de las reservas para los dos meses del verano que se habían cancelado con la declaración del estado de alarma y se han sumado otras nuevas. La previsión de Paradores es incluso mejor para este año que en el verano pasado, con datos del 2 junio. Paradores abre sus hoteles monumento el 25 de junio. En el de Santo Estevo, el alojamiento insignia de la Ribeira Sacra ourensana, para el primer fin de semana de apertura no hay habitaciones disponibles para la noche del sábado 27, aunque sí para el resto de jornadas, según su web de reservas. En la Ribeira Sacra, constatan que las confirmaciones de reserva van lentas, pero sí hay consultas, sobre precios, condiciones higiénico-sanitarias y de cancelación.

«Paradores ten previsións moi por riba. Se acontece con Paradores, que é a marca que tira do resto do aloxamento, é un bo escaparate», analiza Seara. «Estase palpando que pode ser unha temporada boa, hai dous meses se podía dar por perdida, eran escépticos e nos pedían ao consorcio que pensáramos xa no Xacobeo 2021, e agora se cre que pode haber temporada 2020, aínda que se descoñece a que cifras de ocupación chegaremos», continúa la gerente. Desde este organismo, observan que la estrategia del sector en la zona no será una guerra por bajar los precios, sino que se tratará de poner en valor precisamente que se visitan espacios «nada masificados, nunha contorna para moverte sen preocupacións, porque nunha ruta de sendeirismo hai un cruce mínimo con persoas e non hai parcelamentos». En la Ribeira Sacra, añade, la mayoría de establecimientos ya llevan tiempo cuidando este tipo de turismo, con alojamientos de pocas habitaciones con los detalles esmerados y con espacios seguros. Los primeros alojamientos que se alquilan son casas completas, apartamentos o viviendas de uso turístico, precisa Seara.

«Notamos máis demanda de casas de aluguer completo», dicen en Fegatur

Filipe Pires, presidente de la asociación Limia Verde, que agrupa a doce casas de las comarcas de A Limia, Celanova y Baixa Limia, y de la gestora de Fegatur, que representa a 120 establecimientos de toda Galicia, apunta que va habiendo interés. «A demanda non é máis do que noutros anos. Xullo e agosto xa se vendían facilmente. Estivemos dous meses cerrados. A hora de ir uns días de vacacións prefírese un local pequeno que non un hotel. A xente prefire sitios menos ocupados, aloxamentos máis pequenos. Aí esta posicionado o turismo rural. Notamos que hai unha demanda máis direccionada a casas de aluguer completo», indica el portavoz.

Pires apunta que los protocolos higiénico-sanitarios, aunque tardaron en salir, no son complicados de implementar. En Fegatur estuvieron realizando una formación al respecto en las últimas semanas, para obtener una certificación o sello de turismo seguro. Respecto a las ayudas de la administración, además de las que salieron para todo el sector, el ramo del turismo rural estaba pendiente de otras convocatorias específicas, aparte de las campañas promocionales para vender el turismo rural en Galicia como un destino seguro.

 

El Xurés espera un buen verano, aunque va poco a poco

La zona del parque natural de la Baixa Limia-Serra do Xurés es otra de las que esperar recuperar parte de lo perdido con un buen verano. Filipe Pires, que tiene una casa de turismo rural desde hace diez años en San Martiño (Lobios) espera poder abrir a principios de julio. «Vamos a un ritmo máis lento pero creo que o verán o imos salvar». En su caso, va más despacio pues observa más interés de grupos familiares en alquilar la casa completa y su alojamiento se reserva por habitaciones.

También en Lobios, desde el clásico restaurante-hotel Lusitano, apuntan que día a día van notando más clientes aunque por ahora sigue todo bastante tranquilo, y así esperan que siga hasta el 15 de julio. «Esta zona, o destino do Xurés - Gerês, penso que vai funcionar. Penso que o agosto vaise traballar ben pero é unha incerteza, nunca pasamos isto e todos estamos con dúbidas», señala su responsable. La gente del pueblo colabora en la reanudación de la actividad, aunque en Lobios notan la falta del cercano público portugués, pues los pasos fronterizos de la zona no se abrirán oficialmente hasta el 1 de julio. En su caso, también afecta la suspensión de los banquetes.

Empresas vinculadas al deporte en la naturaleza, como el de las rutas BTT que hay en la comarca, también esperan recuperar a su clientela este verano, y beneficiarse de la promoción del turismo de proximidad y de interior.

Xeitura ya empezó con sus rutas culturales y de naturaleza

Allariz es consciente de que el turismo es una de las bases de su dinamización económica, pues los visitantes generan consumo en la hostelería y en el comercio. Desde el Concello, se están reactivando las instalaciones turísticas que de él dependen, como la oficina de información o el cámping-hípica. Pero en la zona también trabajan colectivos privados que llevan tiempo apostando por el turismo sostenible y alternativo. Uno de ellos es la cooperativa Xeitura, que ya tiene actividades para este fin de semana.

«A idea é empezar a sacar as rutas co novo formato, con menos xente, un máximo de doce persoas o que xa era a nosa idea: un turismo de calidade, máis que masificado», señala Manuel Gallego Alves. Adaptarán las medidas de seguridad, reforzándolas, como que pagos previa por transferencia o por web, a través de la agencia Celtia Travel, evitando el dinero en metálico. En el turismo activo y en la naturaleza, mantener la distancia es aparentemente más sencillo, además de que es la actividad en la que está especializada Xeitura. Manuel Gallego ve algo positivo en esta situación: que la gente pueda querer buscar otro tipo de turismo, más responsable y menos masificado. La empresa estuvo pendiente de que se abriera la movilidad interprovincial para volver a operar porque la mayoría de su clientela, que busca el turismo cultural, procede de otras zonas de Galicia. 

A la cola en la demanda de pernoctaciones

Si lo sucedido con el covid-19 cambiará la forma de hacer turismo, todavía está por ver. En todo caso, en Ourense el número de visitantes todavía tiene mucho margen de crecimiento en comparación con otros destinos en Galicia. Según el indicador de la demanda turística del 2019, las comarcas o destinos ourensanos están a la cola de las preferencias de los visitantes que vienen a Galicia. Santiago y la Ría de Arousa son las zonas con más demanda. Ahí el porcentaje de pernoctaciones se acerca al 20 % del total. En cambio, en la provincia de Ourense solo despuntan, y muy modestamente, la Ribeira Sacra, con un 2,8 % del total de pernoctaciones y 1,42 turistas por cada cien habitantes. Según el IGE, en el 2019, Terras de Ourense-Allariz tuvo 372.842 pernoctaciones, toda la Ribeira Sacra, 310.042, O Ribeiro, 130.549, Manzaneda-Trevinca, 75.624, Celanova-Limia, 68.482 y Verín-Viana, 55.442. Arousa superó los dos millones y Santiago, 1.886.017.

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