Dos maneras de vivir el fútbol

El control directo de los aficionados de la UD Ourense contrasta con la sociedad anónima del Ourense CF


OURENSE

Tan lícito uno como otro enfoque. Y, aún así, no se pueden negar las diferencias entre los conceptos que desarrollan en su actividad la UD Ourense y el Ourense CF. Cuando desapareció el histórico fundado en 1952, consumido por sus deudas con Hacienda y la Seguridad Social, surgió en la grada de O Couto su heredero, a la vez que los pontinos ponían en marcha su proceso de modernización. Dos sendas hacia un mismo destino.

Identidades

El accionariado popular frente a las sociedad anónima deportiva. Fueron los socios del CD Ourense los que salieron al rescate de un legado de más de sesenta años que amenazaba con perderse, sin que ninguna iniciativa pública o privada se decidiera a rescatarlo. El modelo (UD Ourense) no podía ser otro que el de un club de accionariado popular, garantizando que sus aficionados darían el visto bueno a la gestión, independientemente de quién pudiera invertir en la entidad en un futuro. En frente, un club de casi cuarenta años de trayectoria cambiaba su nombre (Ourense CF) a la vez que revitalizaba un proyecto que había tenido éxitos importantes en años anteriores, pero que no pasaba por su mejor momento. 

Socios

Ascenso meteórico de la UD Ourense. Después de barajar varias alternativas, el club creado en el 2014 salió en la última categoría provincial. La vuelta al campo de veteranos -alguno incluso más allá de los 40 años- le dio ese toque entrañable que necesitaba un equipo con corazón. Fue el inicio de una carrera imparable hasta llegar a la Tercera División. En la base, el peregrinar por distintos campos de entrenamiento provocó un clamor que este año debe finalizar con el fin de las obras en Vilar de Astrés, donde también los sénior tendrán una base de entrenamientos. Tras el adiós de su primer presidente, Modesto García, y una serie de socios que se comprometieron sin condiciones. Ramón Dacosta y varios exfutbolistas dieron el paso adelante para mantener la línea picando hacia arriba, ya en terrenos mucho más exigentes. La estructura ourensanista gana en profundidad y afronta ahora un camino en el que también será crucial incrementar sus ingresos.

Accionistas

Lavado de cara para el Ourense CF. La llegada de Camilo Díaz a la presidencia del club pontino le dio otro aire, reflotando en categoría provincial un equipo amparado en la solera de más de cuatro décadas de historia. Y todo sin apartarse de su apuesta por el fútbol sala femenino, con uno de los planteles más sólidos del país -equipo en Primera luchando por el título y filial en Segunda-, durante ya varios años. Del mismo modo, un grupo de técnicos titulados y con notable formación trabajan en las distintas categorías de una sociedad anónima que se ha destacado por su seriedad en los últimos años. Su presidente insiste en que la deuda de 650.000 euros no empaña su funcionamiento, puesto que el 75 % de la misma corresponde a sus accionistas o está avalada por ellos: «El proyecto continuará, con nuevos inversores o sin ellos», matiza el propio mandatario. Y todo en un año que, además de la próxima fase final liguera del equipo femenino, tiene al masculino de fútbol once optando a una plaza de ascenso a Segunda B y con la clasificación asegurada por primera ocasión para participar en la Copa del Rey.

La rivalidad creció con la reapertura de O Couto y una primera propuesta de unificación

Las reuniones auspiciadas por Gonzalo Pérez Jácome no han sido las primeras para debatir sobre una posible unión entre la UD Ourense y el Ourense CF. De hecho, en el mismo julio de 2014, representantes de ambas entidades se encontraron en Oira, para hablar durante unas dos horas sobre un posible proyecto en común.

Las diferencias entre uno y otro grupo eran claras de inicio, teniendo en cuenta que los unos ya abogaban por el control de su asamblea en todos los movimientos de la entidad y los otros, por definición de sociedad anónima deportiva, pretendían que fueran los accionistas mayoritarios quienes tomaran las decisiones. Los directivos pontinos ofrecían la alternativa de formar un consejo social, que se vería a su vez representado en el consejo de administración que dirigiría el club.

En la siguiente reunión de los rojillos, que apenas se estaban constituyendo como nuevo club, fue rechazada esa propuesta y tampoco fructificó la que se tanteó con el Covadonga, que hubiera servido para que el nuevo club arrancara en la Primera Autonómica.

Meses después, en la afición ourensanista sentó mal la petición del cuadro de Oira para disputar sus partidos en O Couto. La Xunta, titular del estadio, entendió por extinguido el convenio con el Club Deportivo Ourense y no trasladable al nuevo club, por lo que atendió la petición del entonces ya Ourense CF. Con todo, ese paso fue crucial para el crecimiento de un equipo que se ha hecho grande en la vetusta instalación deportiva, la más emblemática de la ciudad.

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