Una investigación busca usar las esporas para prevenir los ataques de hongos a las vides

El proyecto Viticast pretende reducir los tratamientos que se aplican y los costes


redacción / la voz

Las enfermedades fúngicas, como el mildiu, el oídio y la Botrytis, son uno de los grandes rompederos de cabeza del sector vitícola gallego. Este año, por ejemplo, la primera de ellas se está convirtiendo en un problema en muchas denominaciones de origen, pues durante muchas semanas se han dado las condiciones meteorológicas favorables para su desarrollo, que son básicamente humedad y elevadas temperaturas. Precisamente ayudar a luchar contra esas plagas es el objetivo de Viticast, un proyecto de investigación puesto en marcha por un grupo supraautonómico que pretende utilizar las esporas que hay en el ambiente para determinar las posibilidades que hay de que la vid se vea afectada por una infección.

«Los modelos de predicción que existen para saber cuándo se va a producir un ataque de mildiu se basan en las condiciones meteorológicas y el estado fenológico de la planta», explica Débora Franco, responsable de Monet Viticultura, empresa que lidera el proyecto. Ellos quieren ir más allá y «medir el número de esporas de estos hongos que hay en el ambiente» para ayudar a predecir con más exactitud si hay ataque o no. Para ello, cuentan con ocho parcelas de seguimiento ubicadas en las denominaciones de Rías Baixas, O Ribeiro, Valdeorras y Ribera del Duero. Porque en este proyecto están también implicados las bodegas Viña Costeira, Matarromera y Hacienda Monasterio, la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, la Universidad de Vigo y la Fundación Empresa Universidade (Feuga). Colaboran además la Plataforma Tecnológica del Vino, la Asociación de Colleiteiros Embotelladores do Ribeiro y la Asociación Galega de Viticultura.

La idea es que, en las parcelas de referencia, se instale una estación meteorológica, pero también un captador de esporas «con el fin de determinar cuál es el umbral a partir del que existe un mayor riesgo de infección», añade Franco. La estación recoge datos automáticos sobre las condiciones meteorológicas, mientras que los técnicos de campo se ocupan de retirar las cintas de los captadores de esporas y analizarlas en el microscopio para saber si su presencia es determinante o no en la infección al viñedo. El proyecto pretende determinar si, además de las condiciones meteorológicas y el estado fenológico de la vid, es posible utilizar la presencia de estas esporas para saber si habrá o no un ataque de los hongos como el mildiu. Actualmente, los viticultores utilizan como referencia el estado en el que se encuentra la planta y el tiempo que va a hacer, «así que muchas veces si ven que va a llover durante dos días seguidos ya aplican un tratamiento. Pero, a lo mejor, si tenemos en cuenta las esporas vemos que no hay un indicio claro de que la enfermedad vaya a atacar», añade la responsable de Monet.

El objetivo está claro: optimizar el número de tratamientos fitosanitarios que se utilizan en viticultura. Con ello se persigue una doble finalidad: procurar que las plantaciones de la vid sean lo más sostenibles posible. Por otro, reducir los costes de producción de un kilo de uva. 

Más información

Monet viticultura ya cuenta actualmente con software que le permite predecir los ataques fúngicos que va a sufrir el viñedo. Pero su idea es que, una vez que remate Viticast, estos modelos de predicción puedan ser mucho más precisos al utilizar un nuevo parámetro, que es la cantidad de esporas de estos hongos que hay en el aire. El proyecto se prolongará hasta el 2021.

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