Responsable de una agencia de viajes: «La situación es terrible, yo tengo amenazas y soporto insultos»

Las empresas locales exigen soluciones al parón total de su actividad desde la crisis del covid-19

Trabajadores del sector de las agencias de viajes protagonizaron una protesta en Ourense
Trabajadores del sector de las agencias de viajes protagonizaron una protesta en Ourense

ourense / la voz

Charo Campuzano, de Viajes Aldira, sirvió de maestra de ceremonias de un acto reivindicativo que puso de manifiesto la realidad de las agencias de viajes locales, de los negocios familiares que durante años han organizado las vacaciones de los ourensanos. El estado de alarma y la situación mundial por el covid-19 ha paralizado su actividad que actualmente se centra en la cancelación de viajes y las continuas peleas, como intermediarios que son, entre la grandes compañías y los clientes. «Hoy no podemos abrir nuestras puertas, no podemos vender nada con confianza ni dar una seguridad a nuestros clientes», afirma Campuzano. Frente a la Subdelegación de Gobierno, con aire festivo y maleta simbólica en mano, los profesionales del sector pidieron soluciones y la comprensión y ayuda de los ourensanos. «Deben saber que nosotros tributamos aquí y los que operan por Internet lo hacen en otros sitios», dijo un afectado ante el aplauso de todos los presentes

Elena Domínguez, de Viajes Olalla en Celanova, fue contundente: «Las situación es terrible, yo estoy con amenazadas y soporto insultos. Tramitamos muchas solicitudes de Imserso para devolución y reembolso. El Estado está devolviendo lo mínimo y la gente se rebota con nosotros y todos los días recibimos llamadas e insultos diciendo que quieren su dinero». Domínguez añade el martirio de los reembolsos de las compañías aéreas: «Dan vuelos para viajar durante un año, pero la gente no los quiere. No son recomendables, porque en medio de todo una empresa aérea puede quebrar. Estamos en contra de todo eso y no tenemos ayuda por parte de nadie, ni del Gobierno ni de la Xunta. El futuro es muy complicado y creo que empezaremos a vender a mediados del 2022».

Fátima Fernández, de Viajes Olyma, opina de forma similar: «Ahora no tenemos nada que vender a los clientes. Parece que nosotros somos los olvidados cuando hemos estado luchando por nuestros clientes todos los días desde que empezó esto. NoS sentimos desamparados y no sabemos cómo será el futuro».

Eva Vaquero es trabajadora de Viajes Pardo y está en un ERTE: «O meu xefe segue o pe do canón pero o único que leva facendo é calculando as viaxes que tiñamos programadas e recolocando á xente que non pode volver a España. Cancelando todo e pouco máis. Ese aumento de solicitudes de viaxes cobrados que saen nas noticias non o vemos. Serán ideas, pero en reservas non se traduce».

Sofía Lemos, de Viajes Drados, apoya las reivindicaciones de sus compañeros y también está sujeta a un ERTE: «La situación es bastante inestable y lo que está claro es que el sector a día de hoy necesita un respiro, por eso los empleados lo entendemos perfectamente. O eso o perder el trabajo que tenemos, porque la empresa tenga que cerrar sus puertas. Es todo muy incierto, nosotros somos una empresa pequeña, familiar, y esperemos que la gente nos apoye y nos ayude a salir adelante, así seguro que podremos». José Manuel López es el responsable de Drados: «La agencia la tenemos cerrada, porque no la podemos abrir ya que la normativa no es clara. Nosotros estamos en una encrucijada. El clientes nos reclama un dinero que le dimos a un proveedor que no nos lo devuelve. Suelen ser empresas grandes que miran para otro lado. El futuro lo quiero ver con optimismo, pero es bastante delicado. Pienso que vendrá más paro y la gente que tendrá otras prioridades».

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