«Nos quedó marcado que, de consumir así, para vivir harán falta tres planetas»

Cuatro alumnos y una profesora del colegio Santo Ángel han ganado el reto Big Data que lanza la Fundación La Caixa

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Los alumnos del colegio Santo Ángel, tras saber que eran los ganadores La Voz de Galicia recogió el instante en el que la Fundación La Caixa les notificó que su proyecto era el vencedor

ourense / la voz

El pasado día 20, en las inmediaciones del parque de San Lázaro, cuatro alumnos y una profesora de Secundaria del colegio ourensano Santo Ángel recibían una llamada telefónica que hizo que descargasen toda su emoción. Bajo la dirección de Rocío Prieto, los estudiantes Iago Duro, Matías Conde, Mateo Pérez y Miguel Castillo ganaron el reto Big Data que organiza la Fundación La Caixa.

El premio, de inicio, era un viaje a Silicon Valley que el coronavirus se llevó por delante. Hasta con los sueños de los jóvenes intentó arrasar la patología, pero a cambio han recibido un producto que viene también de California. Cada uno de los alumnos tendrá como recompensa un ordenador de la firma Apple. Lo consiguieron tras superar un reto virtual en el que participaron más de 350 estudiantes y 85 docentes de España, pero también Portugal y Colombia. Y esa prueba, además, implicó explicar los proyectos a personalidades de sectores como la verificación en periodismo, médicos y cirujanos. En definitiva, un elenco de expertos que pusieron a prueba la pericia de los jóvenes para, en el caso del reto Big Data, ahondar en cómo realizar un análisis de datos y reflexionar sobre cómo se puede afrontar el objetivo y meta de desarrollo sostenible (ODS) número 12 de las Naciones Unidas, relativo a lograr una producción y consumo más sostenibles en los países del globo.

En este sentido, los cuatro estudiantes de Santo Ángel acudieron a fuentes oficiales como la ONU o FAO para descargar las cifras que les llevaron a comprender la dificultad de este proceso. En economías en proceso de expansión económica y explosión industrial, como China, el uso de fuentes de energía como el carbón o el petróleo, entrañan un riesgo. «Y lo que hemos visto es que el futuro pasa por emplear energías renovables», explicaban. Pero además, también han esbozado cómo el desperdicio de comida es más común en países con un nivel de riqueza más elevado. De inicio, podría parecer una obviedad, pero tiene más relevancia de lo que parece, «porque este proceso también genera contaminación y, otro factor que podría escaparse a la gente, un desperdicio de agua».

Cada uno de los alumnos del grupo tuvo una función. En el caso de Mateo, por ejemplo, empleó diversos gráficos para dibujar esas realidades a las que llegaban tras estudiar las cifras. Luego, tocó presentarlas y, lo más importante, saber trasladarlas al público. Lo hicieron a través de una aplicación virtual, otro de los efectos derivados del covid-19. «Y fue algo más frío, porque cuando estás físicamente en los sitios conoces más a la gente y a distancia pierde un poco la gracia, pero el trabajo por el campus online se pudo cumplir y es lo relevante», decían.

Además de la experiencia dicen haber entendido otras cosas, como que el futuro de la humanidad pasa por echar, en cierta manera, un freno: «Nos quedó marcado que, de consumir así, para vivir harán falta tres planetas».

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«Nos quedó marcado que, de consumir así, para vivir harán falta tres planetas»