Jácome planea gastar 120 millones en tres años: «En el banco no pinta nada»

PSOE y BNG rechazan los presupuestos al entender que no responden a la crisis actual

El pleno arrancó con un minuto de silencio en homenaje a las victimas del covid-19
El pleno arrancó con un minuto de silencio en homenaje a las victimas del covid-19

Ourense

Los últimos presupuestos aprobados por el Concello de Ourense recibieron su visto bueno definitivo en Junta de Gobierno el 14 de noviembre del año 2014. Desde entonces el Ayuntamiento ha funcionado con sus cuentas prorrogadas y han tenido que pasar 1.994 días para que lograse aprobar unas actualizadas. El trámite se completó este jueves en un pleno extraordinario «en todos los sentidos», tal y como avanzó el alcalde al iniciarse la sesión.

Debido a la alerta sanitaria por el coronavirus, se celebró a puerta cerrada y con una presencia mínima de concejales para garantizar el cuórum necesario para dar validez a los acuerdos adoptados. La coalición de Democracia Ourensana y Partido Popular logró así aprobar los presupuestos municipales para el año 2020 y a su mayoría absoluta logró sumar el apoyo de Ciudadanos. PSOE y BNG votaron en contra argumentando que el documento no esta adaptado al excepcional escenario en el que nos ha situado la pandemia.

Precisamente, lo primero que tuvo que hacer el gobierno local fue justificar por qué el pleno debía celebrarse pese a las restricciones que impone el estado de alarma. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, argumentó que las cuentas serán «fundamentales» para la futura reactivación económica de la ciudad. Recordó, también, que la ourensana es la capital de provincia de toda España que más tiempo llevaba prorrogando sus presupuestos. Además, el regidor esgrimió un informe que destaca un incremento del 83,31 % en las partidas del área social con respecto al año 2014. «Esa necesidad clama al cielo más que nunca», dijo Jácome en relación al coronavirus.

Lo cierto es que los presupuestos aprobados definitivamente este jueves son los mismos que los que recibieron su visto bueno inicial el pasado mes de enero, antes de que explotase la crisis sanitaria. De lo que se trataba ahora era de resolver las alegaciones presentadas por PSOE y BNG así como por cinco organizaciones sindicales. Todas tomaban como base el informe desfavorable del interventor, que entre otras cosas echaba en falta la negociación colectiva de los gastos de personal y denunciaba la insuficiente consignación presupuestaria para gastos como el tratamiento de residuos, el abastecimiento y saneamiento de agua o el transporte urbano.

El alcalde, en un captura de pantalla de la emisión del pleno de este jueves
El alcalde, en un captura de pantalla de la emisión del pleno de este jueves

En este sentido, la concejala de Hacienda, la popular Ana María Fernández Morenza, remarcó que otros técnicos sí avalan la legalidad del documento y de su tramitación. «Es importante leerse todos y cada uno de los informes, no solo uno», dijo la edila en referencia al elaborado por el interventor. Morenza aprovechó también para destacar el incremento de gasto previsto en el área social: «Si antes era importante aprobar unos presupuestos, ahora se ha convertido en algo imprescindible».

La oposición

Más allá de las dudas legales, en las que también hizo hincapié el portavoz del PSOE, Rafael Rodríguez Villarino destacó que los presupuestos aprobados este jueves fueron elaborados ante de conocerse la crisis del coronavirus y, por lo tanto, están «alonxados do escenario actual». Además, calificó como una falacia el incremento en el gasto social, que achacó a que la Xunta ahora aporta más para dependencia. Mientras, por ejemplo, se recortan las ayudas a familias monoparentales, añadió.

En definitiva, Villarino propuso dejar la aprobación de un nuevo documento presupuestario para el año 2021. De este modo, el Concello terminaría el ejercicio actual con modificaciones de crédito que movilizarían el remanente de tesorería del Ayuntamiento. Para ello, el socialista exigió al gobierno local diálogo con la oposición y ofreció un pacto a todos los grupos del que excluyó al alcalde. Jácome, según dijo, está actuando con «solipsismo», es decir, sin tener en cuenta a los demás.

También el BNG pidió a la coalición DO-PP que renunciase a aprobar los presupuestos del año 2020. Según dijo su portavoz, Luis Seara, fueron elaborados «pensando nun escenario que nada ten que ver coa situación actual». En este contexto, no se puede «seguir para adiante, como se nada ocorrera», añadió. El nacionalista destacó que «xa non son só ilegais -en referencia a los reparos del interventor- tamén son inservibles». Seara también reclamó una «gran mesa pola recuperación de Ourense» y dijo que en ella deberían participar todos, incluido el alcalde, remarcó.

El portavoz de Ciudadanos, José Araújo, dijo igualmente que los presupuestos aprobados este jueves no son suficientes para afrontar la crisis que ha originado el coronavirus. Fueron elaborados «moito antes» y «as necesidades van ser moito maiores», señaló. El líder del partido naranja destacó, así mismo, la falta de diálogo del gobierno municipal con los grupos de la oposición. Los miembros de la coalición DO-PP actúan de un modo «arrogante», sentenció Araújo, que votó a favor a pesar de todo. «Sei que ter uns presupuestos facilita moitísimo o día a día na Administración local», dijo el portavoz de Ciudadanos, que pidió al los concejales del Partido Popular que «fagan entrar en razón en razón ao alcalde» para cooperar con el resto de formaciones políticas.

Remanente de 120 millones

Gonzalo Pérez Jácome avanzó que el próximo lunes convocará a los portavoces de la oposición a una reunión para abordar las bases de las ayudas de 2.000 euros que el gobierno municipal prevé repartir entre los autónomos para hacer frente a la crisis. Los grupos también podrán hacer aportaciones al plan de inversiones en obra pública que pretende impulsar, apuntó. Avanzó, en este sentido, que la liquidación del ejercicio económico del año 2019 dejará el remanente de tesorería en un total de 120 millones. Ese dinero se gastará en los próximos tres años porque, según dijo, «en el banco no pinta nada».

Pese a la disposición al diálogo, durante el pleno el alcalde remarcó que cuenta con la mayoría necesaria para ejecutar sus planes de gestión. Según dijo, Pedro Sánchez tampoco está contando con la oposición a nivel estatal. «La democracia no requiere unanimidad», concluyó Jácome, que invitó a ir al juzgado a quienes consideren que los presupuestos aprobados este jueves son ilegales: «Como os sindicatos non teñen nada que facer, que vaian». Además, el alcalde contestó a los que lo critican por sus salidas a la calle pese al confinamiento. Según dijo, está «inspeccionando» la ciudad. «Yo soy el alcalde, no un ciudadano normal», sentenció.

Retransmisión con medios de Auria TV

Por otra parte, antes de terminar el pleno, la oposición preguntó por el sistema elegido por el gobierno municipal para la emisión de la sesión, en la que el público y los medios de comunicación tenían prohibida su entrada. Se emitió por el canal de Youtube del Concello de Ourense y, según explicó el alcalde, para ello se utilizaron los medios técnicos de su televisión privada (Auria TV). De la cámara se ocupó Germán Vázquez, que es asesor del presidente de la Diputación, José Manuel Baltar, a propuesta de Democracia Ourensana. Todo ello, según dijo Jácome, es legal y, además, ahorró unos 800 euros al Concello de Ourense porque el servicio se prestó de forma gratuita.

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