«Teremos que acabar pegando as mascariñas con esparadrapo»

Las trabajadores de limpieza piden auxilio para protegerse

Valentin Francisco Eiján, trabajador de limpieza
Valentin Francisco Eiján, trabajador de limpieza

Ourense

La paciencia de los trabajadores de las empresas de limpieza tiene un límite. El servicio que prestan es esencial, especialmente teniendo en cuenta que ellos son quienes se encargan de desinfectar edificios y otros espacios para evitar que se conviertan en focos de contagio. Sin embargo, deben realizar ese trabajo sin la protección adecuada. «Teremos que acabar pegando as mascariñas con esparadrapo para que non caian», lamenta Valentín Francisco Eiján, que cada día su jornada a la desinfección de comunidades de propietarios, oficinas, galerías, centros comerciales y algún garaje.

La asociación empresarial de limpieza de locales y edificios de Ourense (Asorel) difundió este miércoles un comunicado en el que reconocen que les es imposible dotar a sus empleados de los medios de protección adecuados. Piden, por ello, auxilio a la Administración. «No pedimos que nos los regalen; solo que nos digan dónde podemos comprar los equipos. Yo, personalmente, he llamado a todas las farmacias y a nuestros proveedores, pero nadie tenía nada. No tenemos dónde comprar ni mascarillas ni nada. Además, los precios son abusivos y no sabemos si realmente son los recomendados por los expertos», lamenta Concepción López Vázquez, presidenta de la asociación, que añade esta reflexión: «Nosotros trabajamos en comunidades en las que hay mucha gente mayor y que tiene que salir a sus compras o a tirar la basura».

Según dice, las necesidades de otros sectores están siendo atendidas con mayor diligencia, pero los servicios de limpieza están quedándose al margen. López recuerda, por otra parte, que la excepcionalidad de la situación actual carga a los trabajadores con una «dosis extra de estrés y peligrosidad». Y es que, a partir del estado de alarma, se ha intensificado la necesidad de desinfectar todo tipo de espacios y, para ello, se aplican protocolos y productos específicos, diferentes a los habituales. Cambian, por lo tanto, las prioridades y la organización diaria.

En este contexto, la falta de elementos para protegerse adecuadamente preocupa al personal. «Estamos cheos de problemas para conseguir equipos de protección», lamenta Valentín Francisco, que explica que él está reutilizando elementos con los que ya contaba previamente. «Tiñamos de antes, pero agora estamos un pouco no límite. No momento en que empecen a romper, teremos que acabar pegando as mascariñas con esparadrapo para que non caian», avanza el hombre, que debe trabajar cubierto con trajes de protección, mascarillas, máscaras protectores y guantes.

Su tarea es imprescindible para evitar posibles contagios por lo que este tipo de trabajadores están especialmente expuestos. Valentín Francisco asegura que él, por ahora, trabaja con precaución, pero no con miedo. Hasta este momento ningún compañero ha dado positivo y nadie tiene síntomas. De todas formas, «se houbera algún caso xa sería diferente», reconoce.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Teremos que acabar pegando as mascariñas con esparadrapo»