«Os músicos estamos habituados ao confinamento, pero isto é diferente»

«Despois de que isto pase, vai haber unha explosión musical», confía Miguélez


ourense / la voz

Con frecuencia, los músicos se recluyen para componer sus discos. «Estamos bastante habituados ao confinamento, pero isto é diferente. Unha cousa é que te confines ti porque necesitas estar só para facer algo, e outra cousa é que teñas que quedar porque realmente estás obrigado», explica el ourensano Xosé Miguélez, que aprovecha el tiempo libre para ensayar, escribir música, preparar nuevos proyectos o dar clases por videoconferencia.

En el año 2006, él fue el primer gallego en obtener el título superior en música tradicional y ahora es profesor de gaita en el conservatorio profesional de Vigo. Este curso tiene quince alumnos e imparte clases individuales por Skype. «Se fosen en grupo sería máis complicado», comenta Miguélez, que sí planea una audición virtual de fin de curso con la participación de todos ellos.

Esta relación telemática con otros músicos no es nueva para el ourensano, que mantiene una estrecha relación con artistas de todo el mundo. «Levo moitos anos recibindo eu clases por Skype e dando tamén algunhas. E como moitos dos músicos cos que colaboro viven moi lonxe intentamos avanzar traballo dese xeito, por videoconferencia», dice Miguélez, que huye de victimismos: «Hai xente que o está pasando moi mal agora, e aínda que os músicos teñamos que resistir unha temporada sen tocar non pasa nada».

Lo importante para el mundo de la cultura es, según dice, que los eventos previstos se aplacen, que no se cancelen. Él es optimista y cree que, guardando las debidas precauciones, todo debería volver a la normalidad cuando pase la alerta sanitaria. «Eu creo que si, despois de que isto pase vai haber unha explosión musical. A xente vai demandar saír, ir a concertos e facer todo ese tipo de actividades. Non sei se é unha esperanza ou un desexo, pero eu teño a sensación de que vai ser así», dice.

Xosé Miguélez trata, por ahora, de mantenerse ocupado. Según cuenta, por las mañanas toca y hace algo de deporte y, por las tardes, escribe música. Está terminando unas composiciones que pretendía grabar este verano en Porto con el prestigioso pianista francés, aunque residente en Canadá, Jean-Michel Pilc, y con los lusos Carlos Barreto (contrabajo) y Marcos Cavaleiro (batería). El año pasado hicieron una gira de conciertos por Portugal y Galicia. «Funcionou moi ben e decidimos meternos no estudio e gravar, pero estamos pendentes de como evoluciona todo», cuenta Miguélez, que precisa que la crisis del coronavirus complica considerablemente la planificación de un proyecto internacional como este.

Despistes brillantes

Por ahora, la prioridad es superar este estado de alerta cumpliendo con el confinamiento y el músico ourensano trata de llevarlo lo mejor que puede. «Cando teño moitas cousas que facer, normalmente son máis produtivo. Se teño moito tempo libre, despístome bastante facilmente e, ao final, acabo facendo cousas innecesarias. Neste caso estou tratando de ser máis disciplinado para que non me suceda iso, porque como xa me coñezo a min mesmo se non o fago así hai moitas posibilidades de que me acabe enredando en calquera cousa», explica Miguélez, que fue noticia hace solos unos días precisamente por una de esas ideas probablemente innecesarias pero, sin duda, sorprendentes y brillantes. El ourensano codificó la palabra COVID-19 y llegó a la conclusión de que es el acorde con el que comienza el tema Caravan, de Duke Ellington. «A cabeza empeza a funcionar, ás veces con cousas un pouco estrañas», dice, entre risas.

«No jazz necesitamos ter concertos cando lanzamos un disco»

Entre las consecuencias del coronavirus está el aplazamiento del proyecto Ombra de lúa, que Xosé Miguélez comparte con el bajista catalán Jordi Gaspar. Pasaron por el estudio el año pasado, pero la publicación deberá esperar. «Os músicos de jazz necesitamos ter concertos cando lanzamos un disco, porque é a maneira de dalo a coñecer», explica el ourensano.

Mientras, Miguélez puede disfrutar del éxito que está teniendo su primer proyecto como líder. Se trata de Ontology, un disco que grabó en Kansas, una ciudad de referencia para el jazz y que publicó el prestigioso sello Origin Records. Allí el ourensano tuvo incluso la oportunidad de tocar en el Blue Room, que forma parte del American Jazz Museum. La acogida del trabajo -que toma como base una antigua grabación de su tía abuela en Cerdedelo (Laza)- ha sido inmejorable, con críticas muy positivas, como una muy reciente de Joan Carles Abelenda, o reconocimientos como el de los Premios Martín Códax da Música. «Para ser o meu primeiro proxecto a nivel individual non se pode pedir máis», resume Miguélez.

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