El fútbol sala femenino pasa a segundo plano en el confinamiento

El entrenador del Ourense Envialia cree que «lo mejor es terminar la temporada en las pistas»

Gonzalo Iglesias, Morenín, trabajando en su casa durante el confinamiento
Gonzalo Iglesias, Morenín, trabajando en su casa durante el confinamiento

OURENSE

La élite del fútbol sala femenino también sufre esta crisis sanitaria, aunque los técnicos de los dos equipos ourensanos en la máxima categoría tienen enfoques diferentes sobre cómo afrontarla y cómo ver el futuro deportivo.

El técnico del Ourense Envialia, Gonzalo Iglesias, Morenín, afronta la situación ajustándose al máximo a las exigencias de cumplir con el estado de alarma: «En todo este tiempo, bajo veinte segundos cada dos días a tirar la basura porque creo que, si lo hiciésemos todos, antes saldríamos adelante y se evitarían muchos contagios. Incluso soy de los que pienso que comer se come cualquier cosa y no hace falta comprar todos los días el pan, por ejemplo; lo importante es salir de esto, que es muy grave, y comer lo que tengas en casa y bajar solo cuando lo necesites».

Su estadía en casa la está aprovechando. «Para seguir formándome a nivel personal, con charlas con otros entrenadores y vídeos de sistemas concretos; estar con la familia y ver películas o charlar; y también un apartado para mi club y mis jugadoras, con las que tenemos 45 minutos al día para interactuar a nivel táctico con ejercicios defensivos y ofensivos, en lo que estoy encontrando gran aceptación por parte de todas porque hasta se nos hace corto».

A nivel deportivo, Morenín tiene clara su idea de que la prioridad es la salud, pero cuando sea pueda la competición debe finalizar. «Lo primero es la salud y es ridículo hablar de cuándo se va a volver a jugar; creo que todos tenemos ganas de volver a jugar, aunque cuando todo esté solucionado, y para ello, como creo que es nuestra obligación, nos estamos preparando. Soy partidario de que las competiciones terminen y, llegado el momento, ya se verá cómo, si comprimiendo el calendario o alargando fechas».

El entrenador del Ourense Envialia ante todo quiere justicia al trabajo realizado: «Considero injusto que no valga un año como este, después de tantos meses trabajados y como creo que es difícil valorarlo a estas alturas, cuando quedan jornadas, lo mejor es acabar la temporada en la pista cuando se pueda».

Y sobre la posibilidad de que su club plantee un ERTE, entiende esa situación. «Los directivos tienen que velar por el club y que esto no lo perturbe y, a nivel económico, es entendible ese planteamiento», sostiene Iglesias.

Codeso no piensa en deporte

El prisma del técnico del Cidade das Burgas, Manolo Codeso, difiere en el aspecto deportivo, pero no en el de respetar al máximo las normas de quedarse en casa y lo lleva lo mejor posible. «La primera semana casi necesitaba un descanso por el ritmo de trabajo que llevaba entre mi profesión y el fútbol sala, pero ahora ya cuesta algo más, aunque se lleva lo mejor posible porque sabes que es necesario hacerlo y por nuestro bien», detalla.

Lo que tiene olvidado es el aspecto deportivo de la situación. «Realmente no sé si se volverá a jugar o no, porque lo deportivo y el resultado de la temporada pasa a un segundo plano, y tampoco pienso qué pasaría si no se juega más y si podemos descender. Eso me da igual. Es más para mi sería darnos un palo que volviésemos a jugar después de esto, porque creo que no estaríamos preparados mentalmente, pero si hay que volver se volverá, pero sin asumir ningún riesgo».

Manolo Codeso, entrenador del Cidade das Burgas, en su domicilio
Manolo Codeso, entrenador del Cidade das Burgas, en su domicilio

Incluso va un poco más allá al recalcar un dato clave: «Yo en mi equipo tengo dos jugadoras de alto riesgo, como Ana y Canolich, que no volverían a jugar seguro porque no vamos a asumir riesgos y, si tuviésemos que jugar en Madrid, seguramente no lo haría si nos arriesgamos, algo que por otra ya parte ya hicimos en los viajes a Barcelona y Alicante recientemente».

Su club no hará ningún ERTE por una razón clara: «Pagamos algo simbólico a las jugadoras y podemos asumirlo hasta final de temporada, siempre que se mantengan los compromisos adquiridos a nivel de subvenciones».

Lo que le preocupa y le ocupa durante muchas horas del día es su situación profesional. Su empresa de pintura ha tenido que cerrar. «Puedo demostrar con correos electrónicos de trabajos cerrados que la gente no quiere que ahora vayas a sus casas o a sus negocios a realizarlos». Intentará aguantar estos meses la situación y trabaja pensando ya en cuándo se pueda volver a trabajar. «Gran parte del tiempo en casa lo paso dándole vueltas y preparándome para el regreso, sea cuando sea, pero que cuando llegue tenga trabajo cerrado y pueda volver a reflotar mi negocio», reflexiona Codeso.

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