Del entroido pagano de los romanos al que sobrevivió a los años de Franco

El arraigo de la fiesta en Ourense está documentado en los archivos de los monasterios en el norte de la provincia


ourense

La respuesta que documenta los orígenes del entroido gallego está en los archivos de los monasterios del norte de Ourense, pero su supervivencia hasta hoy se explica por la memoria oral. Nieves Amado, arqueóloga e historiadora formada en la USC y ligada al campus de Ourense de la Universidade de Vigo, es oriunda de Laza. Durante los años de la dictadura franquista, en la localidad había un cuartel de la Guardia Civil y los peliqueiros salían al monte o celebraban la fiesta dentro de sus casas. De lo contrario, se exponían a las multas de la Benemérita. «Sempre tiven curiosidade polas miñas raíces, e o entroido é mais antigo do que se pensa a nivel documental», dice.

Todo comenzó como una fiesta pagana con reminiscencias griegas y, en particular, romanas. El Imperio dejó en Galicia un legado más profundo que acueductos y termas, porque en las fiestas saturnales y lupercales -bacanales donde se realizaban rituales por la fecundidad- había quien se disfrazaba con pieles. «Nas lupercales había quen ía azotando á xente con látigos feitos a base de restos de animais», dice Amado.

La irrupción del cristianismo en el siglo cuarto no alteró la celebración de estas fiestas. «O que pasou entón foi que os rituais foron adaptándose á sociedade, porque a Igrexa non os puido desterrar», indica Amado. A continuación, fue San Isidoro de Sevilla, tres siglos después, el que se quejó de que «en febrero, se veía gente por la calle disfrazada que comía y bebía sin parar».

La clave, en los monasterios

Durante los últimos años, más allá de sus trabajos en excavaciones, Amado ha investigado sobre los documentos existentes del entroido en clave ourensana. No son muchos, pero los hay, y se remontan a la Edad Media. «Das fontes publicadas, aínda que isto sempre pode evolucionar polos achados que haxa, hai xa no século trece unha mención no mosteiro de Ramirás», explica.

Allí, se topó con la palabra introido, de raíces latinas. Pero además, se encontró con que los monasterios ourensanos cobraban arrendamientos de los foros en meses como febrero. «Facíano en determinadas épocas do ano. Sempre datas sinaladas, como o Nadal, o San Martiño, San Xoan ou o entroido», indica. Que arraigase en la provincia Ourense tiene su razón de ser: la importancia de los rituales para pedir buenas cosechas en una tierra apta para la agricultura hizo que perdurase en el tiempo.

«Pero atopamos alusións tanto en Ramirás como en San Clodio e tamén na Ribeira Sacra. Incluso en Mondoñedo», señala la historiadora. Los cobros por los aforamientos, por ejemplo, se realizan en forma de cabritos, castañas secas y gallinas. Y la palabra introido encuentra eco también en el norte de Portugal y Zamora: «Alí, pola influencia da antiga Gallaecia, ó outro lado do Miño era entrudo e en Castela e León entruejo», concreta.

Los años de la prohibición

En Ourense, la recuperación paulatina de los entroidos locales en los pueblos ha llevado su tiempo. La raíz del problema está en los años de Franco, cuando se imponían sanciones por su celebración. Pero por lo vasto del territorio y la dificultad de controlar más allá de las calles, hubo lugares donde la tradición se siguió llevando en la clandestinidad. «Perdéronse cantidad deles, pero en Laza aguantou precisamente por isto», concreta la historiadora ourensana.

Pero como pasa precisamente con el entroido, con influencias que van de la antigua Roma a la llegada de los suevos y visigodos, hasta las vestimentas tradicionales se han ido nutriendo a lo largo de los siglos. En el caso de los peliqueiros, parte de su traje tiene una conexión con los militares que participaron en las escaramuzas de frontera del siglo dieciocho y la Guerra de Independencia contra Napoleón, a inicios del diecinueve.

«E as máscaras teñen un significado claro, que é o vencello entre o ser humano e o sobrenatural, para alonxar os malos espíritus», dice Amado. Y ahí es donde entran el sonido de los cencerros y el jaleo de las calles, porque el significado real es la alegría: «O que se celebra é a chegada da primavera».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Del entroido pagano de los romanos al que sobrevivió a los años de Franco