«Soy feliz por el premio y más por el reconocimiento humano»

El arquitecto carballiñés Manuel Gallego Jorreto recibió el premio Ágora do Orcellón entre el aplauso de sus vecinos


ourense / la voz

Hay quien sí puede ser profeta en su tierra y, además, acceder a este estatus de forma unánime. Este sábado, el arquitecto carballiñés Manuel Gallego Jorreto, homenajeado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Arquitectura, recibió otro galardón que seguramente le caló hondo. En la Casa da Cultura de su localidad natal, y ante la mirada de sus vecinos, el catedrático ya jubilado de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de A Coruña fue nombrado socio de honor del Instituto de Estudios Carballiñeses y, a su vez, recibió el premio Ágora do Orcellón en la cuarta edición del certamen.

El protagonista buscaba durante el inicio del acto un discreto segundo plano, pero fue la intervención del arquitecto municipal, Óscar González, la que lo lanzó al ruedo. En una emotiva intervención, González aludió a Gallego Jorreto como un «referente». «É unha persoa que interpretou sempre a arquitectura como útil socialmente, para abrirlle os ollos ó mundo a través dunha mirada poética», dijo. Al terminar su discurso, González lanzó un beso desde el palco a Gallego Jorreto, sentado en primera línea. Él lo recogió y, a continuación, se mostraba agradecido. En el acto también se presentó el monográfico del Ágora do Orcellón sobre su figura.

«Estoy muy feliz por el premio, pero más todavía por el reconocimiento humano que me han dado hoy aquí», indicaba después el veterano arquitecto. Se enteró pocos días antes de que iban a brindarle el homenaje y la sensación es que, incluso al recibirlo, aún no sabía muy bien cómo reaccionar. «Todos los premios son regalos, pero el límite está en que la persona no quiera estar por encima de ellos», resumía.

El legado de Gallego Jorreto

Avelino Muleiro, el director del Instituto de Estudios Carballiñeses, aludía más tarde a las características de su obra. «A arquitectura de Gallego Jorreto estaba vencellada con Galicia e sempre con respeto ás súas paisaxes», señaló.

La mirada del arquitecto carballiñés está ligada casi de forma indisoluble con su tierra. Del centenar de trabajos que ha realizado durante su carrera, el grueso han sido en Galicia, con muy pocas excepciones en el exterior. Su legado, ahora, queda a la vista en obras como el Complexo Residencial de Monte Pío o el Museo das Peregrinacións.

Avelino Muleiro aludía a la dimensión de su figura pero también a su compromiso con el entorno. Sobre esa combinación, indicó: «O Carballiño gábase de ter nel a un dos fillos referentes da súa historia». Y Óscar, uno de sus discípulos, concluía con otra reflexión: «A arquitectura como a súa non se conta con palabras».

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