Cecilio Santalices : «Gracias a la campaña de Navidad acumulamos alimentos hasta marzo»

Preside el Banco de Alimentos desde hace ocho años


ourense

Nació en Barcelona, aunque solo por una cuestión fortuita relacionada con el trabajo de su padre. Cecilio Santalices se considera ourensano, como lo es su ascendencia. Comenzó hace ocho años como voluntario del Banco de Alimentos de Ourense y al poco tiempo se convirtió en presidente de la asociación.

-El anterior presidente, que había sido uno de los miembros fundadores del banco en 1997, falleció y se necesitaba cubrir ese puesto. Alguien tenía que ser la cara visible y me animé a serlo. Es un puesto que tiene tanto aspectos positivos como negativos, pero las circunstancias se terciaron así y asumí la responsabilidad sin dudarlo.

-La Navidad es una de las épocas de mayor actividad para el Banco de Alimentos.

-Yo siempre repito que ojalá las asociaciones como la nuestra no tuvieran que existir, pero lamentablemente siempre va a haber un porcentaje mínimo de la población que necesite este tipo de ayudas. Nosotros trabajamos todo el año, aunque sí que es cierto que en estas fechas el volumen aumenta significativamente, quizá porque nos volvemos más sensibles o porque hay mayor concienciación sobre la realidad que viven muchas personas a nuestro alrededor. En Navidad se llevan a cabo numerosas acciones, tanto propias, como de otras empresas u organizaciones que quieren colaborar con nosotros, que se concentran en esta época del año. La más significativa es la Gran Recogida, que es una campaña a nivel nacional, de gran envergadura, en la que todos los supermercados de la provincia participan activamente, así como los propios voluntarios de la ciudad, casi 400 este año. Pero además de esta, hay muchas más en estos días. Los alimentos más típicos, dulces y demás, los damos ahora pero es cierto que gracias a estas campañas acumulamos un buen colchón de alimentos que aguantan para los repartos hasta marzo o abril, aproximadamente.

-¿Cuáles son los errores más comunes en cuanto a alimentos?

-Desde luego, toda colaboración es bienvenida y la gente que aporta lo hace siempre con una buena voluntad. Cada vez es más común que nos pregunten qué se necesita y a veces, en momentos puntuales, podemos inclinarnos o recomendar una serie de alimentos concretos de los que hay escasez, aunque no es lo común. En todos estos años ha habido momentos de dificultad en torno a unos determinados productos pero en la asociación consideramos que nunca hay necesidad para ser alarmistas, por ello intentamos solventar esas limitaciones hablando con la propia cadena de distribución.

-¿Y los productos estrella?

-La leche, el aceite, las galletas y también las conservas. Estos son los alimentos que más se demandan por las familias, aunque hay que tener especial cuidado con la leche y su fecha de caducidad. Desde mi punto de vista, la comida que viene envasada en frascos de cristal, las típicas verduras o legumbres ya cocidas, que solo hay que calentarlas, son una opción muy adecuada. Está claro que lo que más abunda en el almacén son legumbres y pastas, pero es que también son alimentos importantes. Todo aporte de productos es siempre bien recibido.

-¿Cómo ve usted la evolución del Banco de Alimentos?

-Cuando yo empecé la mayor parte de los alimentos con los que contábamos provenían de los antiguos excedentes europeos. Después esto se empezó a restringir y nosotros vimos que teníamos una dependencia importante de esa cantidad de producto así que decidimos empezar a movernos. Apostamos por la idea de ampliar la dieta con un mayor nivel de frutas y hortalizas repartidas a lo largo de todo el año y también de aumentar el número de alimentos que éramos capaces de conseguir y gestionar por nuestra cuenta. Ahora tenemos un programa de recogida de mermas diario y además en torno al 30 % de la comida que repartimos, la hemos conseguido a través de nuestra propia gestión con empresas.

«Hemos tenido serias dificultades. En estos días vamos a cobrar el convenio del 2018»

La progresión del Banco de Alimentos ourensano es positiva. Cuenta su presidente, Cecilio Santalices, que en los últimos ocho años han mejorado significativamente las infraestructuras de la asociación. «Actualmente tenemos una muy buena maquinaria. Contamos con un camión isotérmico y tres furgonetas. También tenemos apiladores eléctricos y toros, que antes o bien nos veíamos obligados a pedirlos prestados o a alquilarlos», explica. De la misma manera, Santalices cuenta que en Ourense la colaboración siempre va a mejor: «Sin duda, en toda la provincia hay muchísimo compromiso. La disponibilidad también es pasmosa, tenemos varios voluntarios que tienen una dedicación ejemplar, que no hay dinero que lo pague. En una actividad como esta siempre se necesita ayuda y solidaridad, pero desde luego en Ourense no nos podemos quejar en absoluto».

Hay una pequeña parte negativa y en este caso se trata de los convenios con el Concello. «Así como recibimos una subvención por parte de la Diputación provincial que funciona de maravilla y estamos encantados con su forma de trabajar, lo que nos ocurre con el Ayuntamiento es un poco más controvertido. Estamos muy agradecimos a ambos instituciones, pero es cierto que desde que en el 2016 cambió la forma de colaborar del Concello y pasó a ser vía convenio, existen unos retrasos enormes a la hora de cobrar estas ayudas locales», explica Santalices. Estas demoras suponen un problema importante para asociaciones como el Banco de Alimentos. «Hemos tenido serias dificultades debido a los retrasos, pero es verdad que en esta nueva etapa estamos muy esperanzados con que todo se agilice. En estos días vamos a cobrar el convenio del 2018», finaliza.

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