«Hoxe é Noiteboa e non temos partos, tampouco pediatras e xa estamos fartos»

Una docena de personas comieron el turrón en el hospital para urgir la reapertura del paritorio

El encierro en Verín tiene su propio belén
El encierro en Verín tiene su propio belén

Verín / Corresponsal

«Hoxe é Noiteboa e non temos partos, tampouco pediatras e xa estamos fartos». A ritmo de villancico comenzaron la celebración de Nochebuena la docena de personas que pasaron la noche en el hospital de Verín, siguiendo con el encierro iniciado el pasado día 1, al hacerse efectivo el cierre del paritorio. Y la letra seguía: «No hospital de Verín sen pediatra quedamos, a ver quen lle di á virxe, que parir a outro lado», para después comparar a los responsables de la Xunta con ratones. Piden la dimisión del gerente de la EOXI, Félix Rubial.

Los participantes en el encierro no estuvieron solos. A ellos se unió un Papá Noel a tamaño real. 

Fue una noche con un sabor agridulce para la docena de personas (desde trabajadores del centro hasta vecinos) que pernoctaron en un habitáculo de unos 15 metros cuadrados en una de las jornadas más especiales del año.

«Es agotador, ya que algunas personas pasamos muchas noches allí. Descansamos entre colchonetas y sacos de dormir. A veces estamos 8 o 10; otras, más de 15, depende», afirma la portavoz de la junta de personal, Eva Fernández. Esta empleada del centro asegura que las movilizaciones continuarán hasta que se envíen pediatras para reabrir la sala de partos. «Estaremos aquí si es necesario hasta las elecciones autonómicas, esta movilización no se va a detener», remarca. Dice que días atrás tenían un poco de miedo por la noche de ayer. Es una fecha para estar con la familia, y pesaba el temor de que la gente se echase atrás. Pero todo lo contrario. A las ocho de la tarde había muchísima gente en el encierro, y se mantuvo toda la noche. También durante las tres horas que puede durar la cena, en la que los presentes se fueron turnando para poder ir a sus casas un ratito. «É duro físicamente, pero mentalmente estamos moi fortes, todo o mundo o leva moi ben pola causa», cuenta Fernández. Ella misma estuvo en el encierro, aunque no durmió en el hospital esta noche. Volverá en unas horas. «Despois de ver a resposta de onte, seguiremos en fin de ano e o que nos boten; o que faga falta para recuperar os pediatras e reabrir o paridoiro», dice.

Explica la portavoz de la junta de personal que, a medida que pasan los días, crece el cabreo por el cierre del paritorio. «Seguramente os que tomaron a decisión de pechalo cearon tranquilamente coas súas familias; estamos moi cabreados», resume. Seguirán las protestas.

Campanadas el sábado

Para el sábado a las doce de la mañana están convocadas una campanadas especiales por el paritorio. Serán en el campo de fútbol que hay junto al hospital, en una iniciativa a la que se invita a la gente a acudir con uvas, gominolas, cotillón y todo lo que quieran aportar para lo que promete ser una «foliada reivindicativa» que durará hasta media tarde.

«Solemos entrar hacia las 10 de la noche para dar el relevo a otros compañeros que pasan el día allí. Estamos hasta las ocho de la mañana, aproximadamente, cuando vienen otras personas a continuar con la protesta», comenta Aurora Sola, de la plataforma sanitaria de Verín.

Un árbol navideño y la oronda figura roja de Papá Noel presiden una de las esquinas de la sala. Al fondo, sobre una mesa, reposan algunos alimentos (desde bombones hasta jamón) para sostener los fatigados cuerpos de los encerrados.

No faltan durante las conversaciones nocturnas y diurnas improperios contra Feijoo o el gerente del CHUO, Félix Rubial. Aunque la bestia negra de los congregados es el responsable del hospital comarcal, Miguel Abad. «Non vén polo despacho dende hai case dúas semanas. Debeu coller medo, non ten vergoña», asevera una de las encerradas.

El malestar por la actitud del Sergas fue a más cuando Rubial desautorizó una cena que los congregados pretendían realizar el día 20 en la cafetería del centro.

A la protesta se suman ocasionalmente los ginecólogos del hospital, Javier Castrillo, Rogelio Viñán y Sonia García. Aseguran que el Sergas acabará cediendo. «Se han metido en un problema enorme. No me extrañaría que un juez acabara ordenando medidas cautelares sobre el paritorio», comenta Viñán.

Por el momento, hasta avanzado enero, no se prevé que se produzcan partos dentro del grupo de unas 30 mujeres que actualmente están embarazadas en la zona de Verín.

Mientras, ya empiezan a planificar los turnos para la jornada de Nochevieja. Los congregados (fundamentalmente mujeres, algunas de ellas embarazadas) tienen muy clara una cosa: «De aquí non nos vamos. Verín non se pecha».

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