El radar de tramo de la N-525 acabó con la siniestralidad grave

En cuatro años desde que se instaló el equipo solo hubo un accidente con un herido leve cuando antes era una carretera peligrosa


Ourense

La carretera de Santiago (N-525), a su paso por Coles, ha dejado de ser una vía de alta siniestralidad y mortalidad para convertirse en un tramo «sin mayores complicaciones para todos los conductores», valora la Subdelegación del Gobierno, cuatro años después de la instalación del radar de tramo, que en aquel momento —1 de diciembre del 2015— era el segundo de estas características que se implementaba en España.

La medida de la DGT ha demostrado ser efectiva, junto con otras mejoras realizadas en la señalización (balizas y bandas sonoras) y reasfaltado del tramo. Entre 2010 y diciembre del 2015, este trecho a la salida de Ourense era el que registraba mayor concentración de accidentes de toda la provincia: 137 siniestros, con siete fallecidos, 17 heridos graves y 28 leves. La causa mayoritaria en todas esos accidentes era el exceso de velocidad, que provocaba invasión de carril o de sentido contrario, concluyendo en una colisión frontal o lateral. La situación se agravaba con lluvia.

Hasta el 2015 no fue posible técnicamente instalar este radar de tramo —entre los kilómetros 242,2 y 246, sentido Santiago— junto con otro fijo en sentido Ourense, pero desde su puesta en funcionamiento el número de accidentes y su gravedad se han reducido drásticamente. En estos cuatro años, del 1 de diciembre del 2015 al 1 de diciembre del 2019, solo se ha registrado un accidente, por salida de vía, con un herido leve y 29 con daños materiales. No ha habido ni heridos graves ni muertos.

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