«Un atleta mediocre debe entrenarse más que un futbolista de élite»

José María López del Río, uno de los jueces más veteranos del atletismo gallego, aboga por el trabajo con la base


OURENSE

José María López del Río (Madrid, 1954) es un personaje insustituible en el atletismo ourensano. Reside en la ciudad desde hace cuarenta y dos años y aquí se fraguó su carrera como juez de atletismo, coronada con su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona.

«En Madrid, comencé a aficionarme al atletismo en la mítica pista de Vallehermoso. Era la primera sintética del país y por allí pasaban los mejores. Después llegué a Ourense y pregunté dónde había atletismo. La única instalación era la del Club Santo Domingo, de polvo de ladrillo. Era prácticamente la prehistoria. Después llegó la sintética de Monterrei y todo fue avanzando», recuerda un López del Río que se detiene de modo especial en el antes y después que implica la nueva pista cubierta de Expourense. «Fue una iniciativa del presidente de la federación gallega, Isidoro Hornillos, que contaba con una instalación que se podía trasladar desde Barcelona, en principio para ubicarla en Silleda. Pero a mí me pareció que allí no había ni de lejos las infraestructuras que había en Ourense. Cuando comenzó a estudiarse la actual ubicación, al presidente de la Xunta le pareció idónea y también apostaron por colocar una pista nueva de última generación», dice.

Y del mismo modo, José María incidía en que la instalación se ha convertido además en un dinamizador socioeconómico para Ourense, como ya se ha podido comprobar en los campeonatos nacionales organizados. Fue el caso de los disputados en las categorías de veteranos y sub 20: «Del 29 de febrero al 1 de marzo tendremos además el nacional absoluto, con los mejores atletas españoles, dos días de televisión en directo en Teledeporte y todas las plazas hoteleras ocupadas desde hace meses en la ciudad y alrededores. Es algo que pocos deportes pueden conseguir».

Una aseveración, esta última, que también tiene su cara B, porque el juez ourensano no entiende que un deporte como el atletismo se hubiera estancado tanto en materia televisiva, en comparación con otros. «Soy de los que cree que no es bueno mirarse al ombligo todo el rato y, si las audiencias son mayores en deportes como el fútbol o el baloncesto, es normal que las televisiones apuesten por ellos. Pero la vistosidad de un programa atlético, con carreras, saltos o lanzamientos es mucho mayor que la que puede ofrecer el ciclismo, donde pasa poco hasta los últimos kilómetros o en la Fórmula 1, donde los adelantamientos son cada vez más complicados los adelantamientos. Sin embargo, despiertan mucho más interés a los medios audiovisuales».

Y aunque la aportación televisiva parece crucial para el crecimiento de cualquier deporte, López del Río sí respalda el trabajo que se realiza en toda Galicia con menos medios que en otros puntos de España: «Se hace una gran labor en las cuatro provincias. Aquí tenemos los ejemplos del Ourense Atletismo o el ADAS, con un esfuerzo importante en Valdeorras, al igual que el Celta en Vigo, la Gimnástica en Pontevedra o el Santiago. Todos mantienen una línea coherente durante años. Al final muchos de sus atletas tienen que irse fuera para disfrutar de instalaciones como las de la Blume o el CAR de Barcelona, pero aún así, desde clubes muy modestos, sale gente como en el Barbanza Ana Peleteiro, que ya ganó un mundial júnior y un europeo, o Adrián Ben, que ya destacaba en el cros escolar en Viveiro».

En ese plano, el veterano árbitro reconocía que el sacrificio necesario para hacer carrera en el atletismo echa para atrás a muchos chavales que cuentan con otras varias opciones en su adolescencia: «Un niño de 15 ó 16 tiene muchas alternativas para su ocio y hasta dentro de las ofertas deportivas, así que vemos muchas veces que dejan el atletismo y se decantan por alguna de ellas. El nuestro es un deporte muy sacrificado y, sin ir más lejos, un atleta mediocre debe entrenarse mucho más que un futbolista de élite, así que terminan por dejarlo». Y lo dice alguien que vio triunfar a varios.

«La experiencia de Barcelona 92 fue inolvidable dentro y fuera de las pistas»

La trayectoria de José María López del Río como juez de atletismo tuvo un cénit en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92: «Igual que los grandes deportistas tienen el objetivo olímpico, como en el último caso de Sergio Ramos, para jueces y árbitros también es lo máximo que podemos alcanzar. Estuve en otras competiciones internacionales, pero la experiencia de Barcelona 92 fue inolvidable dentro y fuera de las pistas, desde vivir en la Villa Olímpica a moverte por las calles de una ciudad que era toda una fiesta». Y en concreto, el juez ourensano recuerda detalles que aún lo emocionan: «Es indescriptible, comer en el comedor de la villa con Michael Jordan a unos metros o estar cerca de otros mitos del deporte. En mi caso, una foto que fue portada en La Vanguardia, levantando bandera a un salto de Mike Powell, aún hoy plusmarquista mundial de salto de longitud».

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