«Vives experiencias con ellos y los niños son muy bonitos»

El cuidado de críos y mayores vertebra las actividades del Centro Intergeneracional situado en A Farixa


ourense / la voz

En una de las salas de actividades del Centro Intergeneracional de A Farixa juega travieso Mohamed. Es uno de los niños de la escuela infantil situada frente al espacio para mayores. Frente a frente, generaciones tan distintas como formas de entender la vida. Pero ahora comparten un vínculo en forma de juegos.

La conselleira de Política Social, Fabiola García, visitó este viernes la instalación e incidió en el valor de esta fórmula: «Son espazos que convidan á participación e onde a inocencia se mestura coa experiencia». En este sentido, García aludió al beneficio que supone el aprendizaje conjunto de niños y mayores.

Lolita es bisabuela

Entre las usuarias del centro, sentada y atenta, está Lolita Conde. Tiene 92 años y pocos lo dirían. Es el quinto mes consecutivo acudiendo a A Farixa y justamente este viernes vestía de negro. «Me avisaron de que veníais y me quise poner elegante», dice. Pero hoy, sin embargo, se cambiará al blanco. Para ganar en alegría y olvidar algún sinsabor reciente.

Cerca de ella tropiezan un par de niños. Juegan con los aros y las pelotas, que lanzan con acierto aleatorio a sus veteranos compañeros recibiendo de vuelta una sonrisa. Las manos de Lolita son ágiles y su memoria también. Nació y creció en el barrio de O Couto. Entre risas, recuerda que quiso llevar en secreto la fecha de su matrimonio y al final se acabó enterando medio barrio. Ahora, con los críos de la guardería revoloteando alrededor y con alguna trastada de por medio, ella hace recuento de sus descendientes: «Tengo cuatro hijos, siete nietos y dos bisnietos».

Los niños que ahora se acercan a ella todavía son tímidos. Curiosean y a veces se detienen a observarles. «Casi no te hablan, pero te tocan. Y al final, vives experiencias con ellos y estos niños son muy bonitos», dice. Mientras ella hablaba, uno más pillo que la media enganchaba un aro a las piernas de una compañera de Lolita, provocando las risas de alguno de los asistentes.

El objetivo: retroalimentarse

Los mayores de A Farixa suelen caminar todos los días hasta las inmediaciones de la guardería para hacer visitas a los niños. Victoria Muñoz, una de las cuidadoras del centro, explica que esto forma parte del plan de acciones para los usuarios, con la meta de mantenerlos activos. «Intentamos que todas las semanas se organicen citas de este tipo», explica. Otras veces, son los propios niños los que hacen el camino a la inversa.

En el pasillo del Centro Intergeneracional, este viernes, alguno de los mayores se sorprendía de la vitalidad de los más pequeños, que corrían por los pasillos a ratos y miraban con interés el color blanco de las canas. Lolita, orgullosa de las suyas, bromeaba: «Dan algo de categoría. Y no te creas que tengo yo muchas ganas de teñirme».

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